El 10 de julio se cumplieron 12 años de la puesta de largo de manera oficial de los canales privados, Caracol y RCN. Recuerdo mucho que los meses antes, hubo mucha campaña de expectativa, tras la no poco polémica licitación en 1997. Otra licitación tan predecible…
Los inicios no fueron nada halagadores: aunada a la señal, que era malísima (a mi casa llegó la popular antena “esqueleto de pescado” justo un día antes del estreno, y gracias a ello, por fin pudimos ver la señal de RCN, que era la que no salía), la programación eran fundamentalmente refritos, algunos que no pegaban en la ininteligible licitación del funesto 98, noticieros que ofrecían mas de lo que tenían – algo que no ha cambiado mucho- y telenovelas que nada podían hacer para cautivar a una audiencia que ya se había enganchado a una Paquita Gallego que, sin ser la mejor novela, era la lider del rating.
Hubo muchas propuestas televisivas interesantes (Dios se lo pague, La madre), pero me atrevería a decir que solo fue hasta Yo soy Betty, la fea que los canales privados adquirieron presencia entre los gustos de los televidentes colombianos. Y es que ya , un año despues de su largada, la torta publicitaria se había equilibrado mas, nos acostumbramos a las estéticas de ambos canales y poco a poco la televisión pública languidecía sin el respaldo de las otrora programadoras y hoy canales privados. Nos acostumbramos a las propuestas de RCN con una de las joyas de su corona: el Reinado Nacional de Belleza. Y Caracol se consolidaba en las noticias y en la transmisión de eventos deportivos, en medio de una época signada por el proceso de paz del Caguan, el terremoto del Eje cafetero, entre otros.
La televisión privada ha demostrado ser cíclica: A èpocas de programas de mayor rating de Caracol (Pedro el escamoso, Pasion de Gavilanes, La saga, Vecinos), tambien venían unas de RCN (Los Reyes, Hasta que la plata nos separe, El último matrimonio feliz). Y llegaron los realities, de la mano de un Expedición Robinson y luego nos “amenazamos por convivencia” gracias a Protagonistas de Novela.
Y vivimos una larga pasarela de muchos de ellos, con desigual éxito (El aprendiz, Gran Hermano, La Granja Tolima, Factor X, La isla de los famosos, Cambio extremo…). Y tambien llegaron las traqueto-novelas, como un cáncer que amenazaba con quedarse. Primero fue Sin tetas no hay paraiso, luego El cartel…y el resto es una mala historia que parece no tener fin.
Bodrios eternizados en la TV han caido en este tiempo: Padres e hijos pasó de la TV pública a la privada, para perder todo sentido y volverse aun mas putrefacto de lo que era. Y tambien se nos volvieron las mañanas un sainete insufrible en ambos lados del botón del zapping. Y es que, es una pena, señores, pero esa promesa de una mejor televisión es ya una mentira, y el tercer canal no nos devolverá la fe perdida. Habrá éxitos en rating, pero son nuestros fracasos de calidad. Habrán premios TV y Novelas, pero cada vez los sentimos mas como una farsa. Ya no nos hace reir Sabados felices como otrora. Y es que nuestra televisión colombiana perdió hace mucho rato el norte, el sur , el este y el oeste, diga lo que diga la Negra candela.
Señor, perdona a nuestros canales privados, porque no saben los bodrios que hacen ni la TV que muestran.


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