Los años tenebrosos de la televisión colombiana: 2019

Cada año que me siento a redactar este memorial de agravios de la basura que hacen nuestros canales nacionales, esta sensación de déjà vu se acrecienta. Y este año fue peor, gracias a la política vintage de uno de los canales, pero de eso hablaremos más adelante.

Enero comenzó con triple estreno en el horario de las 8 de la noche, y no podemos evitar sentirnos más desolados de los resultados: Caracol enfiló sus armas con La Agencia, batalla de Modelos, donde Andrea Serna jugó a ser ella misma en PDNT pero en las toldas caracoleras. RCN vivió su enésimo fracaso con el Reto 4 Elementos, al que de nada le sirvió comenzar media hora más temprano que su rival, si la competencia era tan mala como el ya lejano La isla de los famosos del  2007 y la narración tan atosigante y fastidiosa como en Exatlón Colombia. Lo del Canal Uno de llevarse Sin tetas no hay paraíso y emitir ellos su tercera parte (sigo sistemáticamente negándome a llamar “temporada” a ese esperpento) fue de juzgado de guardia: ¿De qué les sirve a los del Uno sacar pecho por mejorar sus cifras históricas de rating tras el reboot del 2017 con semejante porquería de producción teleinmunda?

Caracol siguió sus recambios con El Bronx, producción que sacó del congelador, básicamente porque RCN no atinaba una en el horario de las 10 de la noche. Rápidamente entró y salió del aire la horrenda versión mexicana de Rosario Tijeras que ellos se atrevieron a emitir. Hasta que ocurrió el fallecimiento de Fernando Gaitán, y de repente, en un canal que llegó a emitir ( y saben que no les miento) más de 3 horas seguidas de El chavo del 8 en pleno prime time, se les ocurrió retransmitir Yo soy Betty la fea, primero en el horario de las 10 y luego a batirse en duelo a las 9 con la enésima bazofia sobrevalorada de Caracol a las 9 pm: La gloria de Lucho. Aunque las cifras no eran malas para los de Las Américas con una telenovela que ya habían emitido cuatro veces, aun faltaba mucha tela por cortar…y sería con la de Rag Tela. Aun con el predecible liderato que las cifras dieron por mucho tiempo al inmamable La Voz Kids, la intrincada trama de la fea que conquistó a Colombia entre 1999 al 2001 estaba por rendir frutos.

De otro lado, la larga agonía de La ley del corazón 2, defenestrada en pos de Betty en el horario de las 10 dio paso a la basurezca La Guzmán, biobobela sobre la cantante mexicana que no produjo ni bostezos. Mismos que tampoco produjo la rocambolesca cuarta parte de El Man es Germán, que fue presa fácil para el Desafío SuperHumanos del 2019, con su mecánica absurda de ver la misma prueba entre diez regiones divididas en grupos, y con eliminación en bloque de una región entera. 

Pero Caracol iba a empezar a trastabillar y a cometer errores estúpidos de programación: María Magdalena, una producción que bien se podía ver entera en Netflix, se puede considerar el primero de ellos. La lenta biblionovela aburría hasta a las piedras y fue mal recibida por el respetable. Luego vino Un bandido honrado, y aquí sí que no me alcanzan los epítetos para despotricar de la jijuemil gritobobela de Caracol del horario de las 9 pm, donde la sobractuación era la regla general. Ahí fue el acabose del casi perenne liderato de Caracol, pues, quien lo creyera, aunque creo que los casi 48 millones de colombianos sabemos cómo termina Betty, terminaron dándole la espalda a los de La Floresta para irse a ver los devaneos de la señorita Pinzón Solano con su jefe.

Y como las alarmas se encendieron en La Floresta, corrieron a pasar Las Muñecas de la Mafia 2 en el horario de las 10, relegando a María Magdalena, pero sin obtener ni la mitad de lo logrado por la primera parte, diez años atrás. Parecía casi mentira que en las mediciones de audiencia, se afianzaba una novela de hace 20 años frente a toda la parrilla actual. Ello alentó a RCN a decidir repetir Lady, la vendedora de rosas, que logró un positivo arrastre de Betty, haciendo que la novela de narcos de La Floresta palideciera.

Pero Betty no iba a ser eterna. Recordemos que hace 20 años empezó a ser emitida por media hora y luego dio el salto a episodios de una hora. En esta última forma, su reinado iba a llegar hasta el temible recambio de septiembre, que demostró que, irónicamente, a RCN le “sirvió”, si se me permite esta crueldad gratuita, la muerte de Gaitán, para seguir con la política de recalentar productos ya emitidos, y decidió darle el paso a Los Reyes, que poco pudieron hacer contra la etapa final del Desafío y el comienzo de Bolívar, con un breve interregno de la desagradable La vuelta al mundo en 80 risas. Pero la bionovela del prócer venezolano solo demostró ser un gregario de Yo me llamo, básicamente porque RCN, teniendo en sus manos Masterchef Celebrity 2019, decidió, en una de sus más estúpidas políticas de emisión, dejarlo los fines de semana, ¡enfrentado al decadente Sábados felices! Y eso que tener 22 “celebridades” (sí, así entre comillas, porque más de uno solo es conocido por su casa) parecía asegurar buen contenido, pero terminó todo como un soufflé que se te desinfla nada más salir del horno.

Mismo desinfle que deben sentir en el canal de molusco cuando ven las cifras de La Ley Secreta, enfrentada posteriormente a Enfermeras, quien, tras las inéditas vacaciones que le dieron a Yo me llamo en beneficio del cada vez más decadente y nada hilarante Festival Internacional del Humor, llegó tímidamente a liderar por unos cuantos días. Pero la “contención de daños” les iba a llegar con el refrito de La Vuelta al mundo en 80 risas… lo que demuestra lo malos televidentes que somos, dándole rating a tanta basura junta.

Y es que en otros horarios, por Caracol, Diva Jessurum nos embutió Expediente Final, o sea, hacer la misma labor de lavandería de imagen de famosos, pero ya fallecidos. Y RCN hizo su copia barata de El Rastro para los días festivos, y la denominó En evidencia. Y lo intentaron con su propio espacio de chismes pendejo en los fines de semana con La Movida, que no ha conseguido mover a nadie, resucitando a Yo, José Gabriel en las noches de los domingos, donde solo produce modorra, y resulta mejor correr tupido velo sobre todas ellas.

Donde merecemos líneas aparte es con esa desastrosa decisión administrativa del Canal Uno de dejar ir de sus filas a Noticias Uno (irónicamente se sigue llamando así, aunque desde diciembre lo emiten en Cablenoticias), nuestros lejanos rescatados del 2002; solo por conservar la apetitosa pauta oficial, que rechinaba con el carácter crítico del periodismo de este noticiero. Aunque la presencia de Cretina, digo, Cristina Hurtado, nunca haya sido santa de mi devoción ¿acaso piensan los del Uno que van a ser una verdadera alternativa de programación con unas horas de anime más vistos que el sol, con Guerreros y Caso cerrado? ¡POR ESO NUNCA VAN A LLEGAR NI A 7 MÍSEROS PUNTOS DE RATING!

Hora de hablar del rescatado del 2019. Y no puede ser otro que Los Puros criollos, quinta temporada. Y en este año por un factor más en particular: su lucha contra la censura al interior de la misma RTVC. Sí, no podía pasar desapercibido por mi ese intento del funesto Juan Pablo Bieri por censurar el programa de Santiago Rivas, por sus cuestionamientos (muy sensatos todos) a la actual Ley de medios que pasó cual aplanadora, eliminando a la ANTV por un nuevo ente regulador superpoderoso como lo es la actual Comisión de Regulación de Comunicaciones. A pesar de los esfuerzos de Bieri por “matar” al programa estandarte de Señal Colombia, su quinta temporada se une, por derecho propio, al listado de rescatados, junto a sus cuatro temporadas anteriores, rescatadas de 2009, 2012, 2014 y 2016 ex aequo, y a La luciérnaga (1992), Señora Isabel (1993), Brújula mágica (1994), Quac (1995), Hombres (1996), El siguiente programa (1997), Música líquida (1998), Cine arte (1999), Quien quiere ser millonario (2000), La banda francotiradores (2001), Noticias Uno (2002), Pecados Capitales (2003), Así se vio en Televisión (2004), Juegos Prohibidos (2005), Hasta que la plata nos separe (2006), Pura Sangre (2007), El último matrimonio feliz (2008), NP& (2010), La bruja (2011), Allá te espero (2013), Puerto Papel (2015 y 2016), El Programa (2016), Pongámonos al día (2017) y finalmente Emergencias mecánicas (2018).

¿Por qué no quiero hacer Los años tenebrosos 2020? Es la pregunta que muchos me han hecho.

De hecho quise dejarlo en 2012, pero continué haciendo esta labor por siete años más. Sin embargo, el desgaste de este formato de críticas que parece que nunca llegan a buen puerto me pesa demasiado, mis queridos lectores. Ya no doy más siguiendo estrenos cada vez más malos como los que se avecinan en el predecible 2020: Caracol sacará segundas partes de muchas producciones, incluida La Nocturna, que ellos mismos se encargaron de hacer inelegible para el rescate en 2017, o de la basura de La reina del flow. Terminarán a la maldita sea Yo me llamo y tendrá no uno sino dos remiendahuecos de programación: La vuelta al mundo en 80 risas y el desabrido Festival internacional del Humor.

Fijo nos caerá alguna otra bionovela absurda que liderará a las 9 pm sin merecerlo, otra temporada más del Desafío, que no innova nada, el revamp de A otro nivel con más flores de un día de la música. Por RCN, también terminarán como mejor puedan con Masterchef Celebrity y a Enfermeras,  y ya anunciaron que debutan Pa´quererte, Verdad Oculta y Lala´s Spa (y sus trailers me producen agrieras) y refritarán Factor X ¿De veras vale la pena seguir?En resumen, 2019 nos demostró que Caracol no es infalible, que Canal RCN solo pudo tener como última baza a Betty la Fea para medio salvar su año y que en Canal Uno fueron tan estúpidos de dejar ir al multipremiado Noticias Uno. Con poco a la vista en Señal Colombia (salvo el revamp de En cine nos vemos con Diana Rico) o Canal Institucional, repito la pregunta: ¿De verdad vale la pena seguir?

Con este lúgubre escenario los dejo por este 2019, que yo despedí desde La Gran Manzana. A todos los que han estado ahí desde el principio, gracias por estar ahí. Porque a ustedes les debo haber hecho todos y cada uno de los más de 25 posts de esta saga que ya debe tocar a su fin.