Toya Montoya, encaramada en una plataforma alta desde donde se ve un montón de agua negra, ambientando la prueba de hoy. John estima que lo que lo salva a él es que su equipo gane, y esa es la consigna entre los naranjas…y si, también entre los azules, aunque la minoría de estos últimos es evidente. Entre los verdes, es más trascendente el tema de la decisión de Daniel y su efecto frente al grupo, en especial frente a la convivencia con él. Probablemente Silvio descanse hoy, y es que, a pesar de tres ciclos seguidos en Playa Alta, hay dolencias físicas entre ellos, y entre ellas se definirá la suerte naranja.
Nos las veremos con una prueba de relevos, en donde, amen del charco de ¿Big cola?, sortearán varias etapas, y donde, a mi juicio, la ventaja obtenida por Daniel pesará, y mucho. Se agradece que no dieron ese aburridísimo conversatorio previo a la prueba, que ya con los ene mil comerciales da bastante… Pronto, el equilibrio retrasa a los dos equipos sin ventaja, y es que sin Daniel enzorrando a las dos damas que representan la ventaja verde, si que se pueden muchas cosas, y mas si se hacen con la cabeza fría, como la llevaba Gina. Y es que, aunque azules y naranjas lo intentaron, con mayor agilidad para los primeros, aunque no exento de golpes mas que incómodos, es mas que difícil mover una mole humana como la de Emerson en esa etapa de equilibrio, contrastando con la agilidad propia de Leonardo, último encargado de los paisas en consolidar la ventaja notoria que tenían. Por fin sirve de algo ganarse la prueba de capitanes.
Los paisas festejan, a pesar de estar en Playa Baja, aun con la palabrería barata de Daniel ante cámaras, pero parece respirarse un mejor aire entre los verdes. Lo mismo no pueden decir los azules, que tratan de ver qué les está haciendo falta para rescatar su débil condición….y si por los azules llueve, en Playa Alta no escampa. Aunque las estadísticas dicen una cosa, me preocupa la actitud de Jonathan, bendito entre las dos mujeres costeñas; que contrasta con la “fiesta del nativo” en la cena de los azules. Hagan sus apuestas.
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