Jamás he visto un capítulo completo de Grey’s Anatomy, de manera que no puedo evaluar A corazón abierto por su similitud con la serie original estadounidense. Pero mirándo esta nueva novela de manera aislada me parece que las escenas de quirófano son bien logradas (para una producción colombiana). La escenografía de A corazón abierto es impecable, aunque parece faltar algo en los corredores y los quirófanos del Hospital Santa María. El sonido de esta serie telenovelizada es extraño; es como si no hubiera ruidos de fondo. La actuación de Verónica Orozco es lo que se espera de ella… nada del otro mundo.
Pero probablemente no veré el segundo capítulo. La abundancia de caras familiares hacen ver a A corazón abierto como una telenovela más. Tal vez ese es uno de los problemas de A corazón abierto (¿y de la televisión colombiana?): que a todas estas caras las hemos visto decenas de veces en papeles similares. Quizás si fueran caras nuevas los televidentes (o por lo menos yo) podríamos involucrarnos con los personajes y meternos en la trama. Creo que las escenas y casos médicos de A corazón abierto (un esfuerzo grande y exitoso de la producción) van a pasar a un segundo plano porque al público telenovelero colombiano no le interesarán. Quizás RCN y Vista podrían haber hecho una simple telenovela con médicos y ahorrarse los derechos que le pagaron a los creadores de Grey’s Anatomy.
En conclusión, A corazón abierto, mas que una versión colombiana de Grey’s Anatomy, se ve como un General Hospital criollo. ¿Tendrá éxito A corazón abierto? ¿Tendrá segunda temporada?

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