La ley secreta empodera mis bostezos

Y a las 10 de la noche acabó con más pena que gloria Las muñecas de la mafia 2 y llega La Ley secreta. De mujeres trofeo de traquetos a mujeres como agentes secretas. Lo dicho: Las segundas partes no son buenas, y lo logrado hace 10 años no se reflejó nunca en las audiencias de Las muñecas, que hasta fue superada de lejos por la repetición de Lady.

La ley secreta comienza con un caso a lo Alerta aeropuerto, con Katherine Vélez como jefe de la agencia secreta, a la que, de repente, se les vuela la sospechosa de ser mula (Valeria Gálviz), a lo Aída Merlano, pero sin el Rappi. Y dimos paso a la selva, donde Amelia, otra agente (Juana del Río), a punta de machete, se abre camino espiando a las Bacrim con su negro, a quien le dan la consabida dosis de plomo del horario de las 10 pm.

Retornamos al operativo con la mula, donde entra en escena Luis Mesa, y a la mula le proponen ser informante de la agencia a cambio de su libertad. Y luego, un inconexo partido de futbol donde Viña Machado es Sandra, una abnegada madre de un niño que fracasa en lograr una audición y chantajea al entrenador para que se “reconsidere” esa decisión. Vamos, lo que es valerse del “usted no sabe quién soy yo”.

Paso a Diana (Luna Baxter) en una playa con su pareja, a quien se le arruina la luna de miel por el llamado de sus jefes. Bueno, en realidad se les arruinó algo más que eso… Pero la mula-reclutada llega a su nuevo “hogar” con venda en los ojos, y por lo visto, no está del todo solícita.

A las tres agentes (Machado, Del Río y Baxter) se les da una misión nueva contra un viejo enemigo que regresa a escena (o más bien, un hijo de este, con mucho rencor en su mente), y aquí es donde nos preguntamos ¿Qué es esta suerte de Los ángeles de Charlie tercermundista que nos trata de colar Caracol a las 10 de la noche? El drama de Sandra es compaginar su labor de madre con su trabajo, el de Amelia, el Alzheimer de su señora madre que le genera una tensa relación con Checho, su hermano. Y claro, no puede faltar una pequeña dosis de softporn innecesario, cuando Sandra habla con el padre de su hijo, quien está muy bien “acompañado”, y a éste se le da una nueva misión: La operación Fénix. Y en este operativo entra la nueva “reclutada”.

Oh, qué novedad, Patrick Delmas haciendo de extranjero desde el 2000, precisamente con Yo soy Betty la fea ¿Bastará esto para recuperar una franja donde hasta una simple repetición les ha ganado? Por lo visto con las cifras del debut, la respuesta es no. El horario de las 10 es ya tan pesado y soporífero en Caracol que no despierta en mí ni un mal pensamiento.