En evidencia queda la incapacidad de RCN

Canal RCN ha lanzado múltiples programas de opinión, investigacion y/o documentales, que luego de un tiempo salen del aire, sin hacer mayor ruido, básicamente porque cuando uno piensa en periodismo, el peor ejemplo a seguir es el canal de las tres letras. Hagamos un ejercicio rápido: ¿a dónde se han ido programas como Bajo la mira, Alguien está mintiendo, Primera Línea, El Mundo según Pirry, Descárate sin evadir o incluso, ya entrando en el terreno de la comedia política, La banda francotiradores? Todos cancelados. Incluso formatos de plena autopromoción o chismes como El Lavadero, En Exclusiva, Estilo RCN o Nuestra semana, nuestra Tele hoy son cosas del pasado en Las Américas. Ya solo les sobreviven La Noche, que se ha vuelto el soporífero panfletillo político de la ultraderecha y Cuatro caminos, donde el concepto original hace años derivó en una copia barata de Séptimo día.

Y es que, para más Inri, el canal rival ya tiene formatos consolidados, como lo es El Rastro, el programa de reconstrucción de crímenes sin resolver de los festivos, y lastimosamente, RCN sigue quedándose en el terreno del efecto espejo, con su estreno de En Evidencia ¿De qué sirve tener una nómina de periodistas premiadas como Sabina Nicholls, si es solo un vil calco? Por cierto, haciendo un juicio revisionista… ¿alguien entiende cómo algo tan desagradable como El Rastro a veces es el líder de la franja AAA de los festivos? Si quisiera ver crónica roja, con la de la prensa me basta y sobra. No necesito desperdiciar recursos periodísticos en delitos de gente que, seamos honestos, no me importa. Es más, con ver Investigation Discovery veo formatos mejor producidos de más de lo mismo.

Vanessa Cruz Téllez es una víctima del montón (hasta ellos lo admitieron tácitamente al final del programa) y por eso, su historia, que fue la inaugural de En Evidencia, no me despertó ni la más mínima empatía. Como tampoco me la despiertan las historias del mencionado Rastro. Si esto fuera un formato como los ibéricos Equipo de investigación o Salvados, otro gallo cantaría, pero no. Eso es mucho pedirle a Nuestra Tele, al mismo canal asfixiantemente gobiernista. Ni Canal Institucional es así de lamberica. Y es que este programa fue tan infumable, incluida la subtrama medio lésbica, que ni con comerciales en su debut me dieron ganas de seguirlo viendo.

Este hecho es grave, porque con el canal de las tres letras, de nada han valido todas las reformas estéticas de sus noticieros, pues su línea editorial es realmente irritante al televidente. Por eso Noticias RCN es un espanta-audiencias terrible contra el cual no consiguen hacer nada para contrarrestarlo. La gente ha conseguido odiar al noticiero del canal de Ardila Lülle, y con programas como En evidencia no van a lograr reconquistarla, menos cuando todo apesta a clon de bajo presupuesto. Lo más seguro es que En evidencia no alcance a comerse las doce uvas este año.

Y si lo logra, a nadie le va a importar, porque carece de un factor diferencial que atraiga a un televidente que hace años siente la crisis de audiencias de Las Américas. Porque no se necesita tener una bola de cristal para predecir que, en la tabla de ratings, muy probablemente quede En evidencia lo hundido que está el canal RCN, sí, el mismo canal que hoy depende de una telenovela de hace 20 años para recoger las migajas de la audiencia.

Pero ojo: Por decir todo esto no soy parte del comité de focas que aplauden del Canal Caracol, ni de la bodega de hooligans del Canal Uno. Aunque las premiaciones recientes les han favorecido a unos y otros, en perjuicio de sus rivales del canal de las tres letras, sigo esperando el formato rompedor que me haga pensar en un rescate en sus huestes.

Y aun no lo veo.