Un año de Canal Uno: sus problemas uno a uno

Me he tomado la tarea de revisar, una a una, mis notas sobre lo que debía hacer Canal Uno, tras su actual licitación, para mejorar sus cifras, y lo que ha hecho a lo largo de este año por lograr sus objetivos. La realidad es demasiado desoladora para los del canal público comercial, quien no ha llegado, ni de lejos, a los 4 puntos de rating, y con una factura bastante cuestionable de muchos de sus formatos. En realidad, no me interesan mucho las cifras, sino el análisis cualitativo de lo que hemos tenido y ahora tenemos:

Lo que vino y ya no está en Canal Uno

    • Iván Lalinde: Lo admití desde un comienzo, me era imposible tomar en serio a este señor dando noticias con su habitual cara de ponqué. Regresó a RCN. Tampoco se perdió mucho. Con él también desapareció Primera emisión.
    • Carolina Soto: Tiene que estar muy mala la cosa en Acá entre nos para que la señora Soto les deje el puesto y se vaya a su rival de horario en Día a día a hacer exactamente lo mismo. Y con embarazo a bordo (¿Será que en el Uno pagaban poquito la licencia de maternidad?)

 

  • Flor Salvaje: A nadie le importó este producto tan trasnochado  que, para más inri, su protagonista había sido asesinada hace unos años. Tremendo “periódico de ayer”.

 

  • Venga le cuento: El magazín de sofá de los fines de semana tuvo la misma suerte que Día a día en Familia y ni el año al aire duró. Hizo aguas muy pronto. La primera en abandonar el barco fue Lorna Cepeda, rumbo a esa desastroso Colombia ríe. Ronald Mayorga se fue a dirigir Lo sé Todo, llevándose de paso a Sarita La Del Barrio, y en menos de una semana, el formato nocturno entró en llamas. En su momento dije que era un ladrillo infumable, con una montonera de gente hablando cháchara de todo y de nada en concreto. Se nota que ni con la “Triple Viral”,  ese equipo de “humoristas” con Liss Pereira, Tato Cepeda y Santiago Rendón, pudieron salvar a este programa del previsible fracaso.
  • La titular: Este programa deportivo con cierto tufillo a Fuera de Lugar se fue sin hacer ruido, y en la web del canal quedó ahí, como cuando las páginas oficiales no actualizan una información por años. Si tanto extrañaban La telepolémica, su reemplazo tampoco hizo mucho por la causa. Eran guayos muy difíciles de llenar.

 

Lo que aún está pero no aporta 

 

  • Agricultura al día: El programa que comienza la programación, pero que a nadie trasnocha, literalmente.
  • Noticias del Mediodía: Gina Acuña quedó sola como anchorwoman tras la salida de Iván Lalinde del canal. Aunque consideraba en su momento que tenía margen de mejora, ellos prefirieron  volverlo un clon barato de los privados, aunque sin los sesgos tan obvios de RCN y Caracol, y sin la extensión indefinida de este último. Las noticias, en su mayoría, son casi las mismas que dan en Primera Hora y que vienen anunciando desde las capsulas horarias de 90 segundos. Hay muchas secciones que realmente sobran. Y también sobran tantas televentas en su emisión.

 

Lo que aún está y en poco o nada mejora

  • A Las 12: Yalena Jácome ahora está sola en el set de esta “revista informativa”, que usa y abusa de la pantalla enorme, recurso que hace rato utilizan los noticieros de los canales privados. Siguen procurando profundizar en las noticias y no vivir de la última hora. La verdad, es un poco aburrida.
  • Pregunta Yamid: Lo dije antes y lo reitero: Yamid Amat me da un poco de pena ajena verlo en estos momentos. Hay veces en que hasta necesita subtítulos de apoyo, porque no se le entiende ya nada, está muy mayor y los años se le notan. Se sabe que ese programa morirá con él.
  • Primera Hora: El informativo de la mañana con Silvia Corzo, Lucho Garzón. Sigue siendo un reverendo coñazo. Así descentralicen el set, Garzón aburre hasta a las piedras. Camilo Barreto entra a cubrir el espacio que antes tenían Margarita Ortega y Adrian Magnoli, a quienes ya no vemos en el set. Abandonaron el estilo de “mesa de trabajo”, más propio de la radio, y se ven más semejantes a sus rivales de los privados. Creo que siguen en mora de decirle adiós a Lucho, pues sus intervenciones dan física pereza. Menos es más. Del resto, rellenan infamemente con las mismas cosas pendejas que el eterno noticiero de Caracol del mediodía, con la diferencia que ellos no tienen al Desafío, sino al ladrillo de Guerreros.

 

Lo que resta calidad al Canal Uno

  • Acá entre nos: Ante la salida de Carolina Soto, Alexandra Santos, que ya había estado en el Uno, ocupa su lugar de presentadora florero. La montonera de gente sigue siendo sello caracteristico de los matutinos del Uno. La canción del cabezote me sigue pareciendo antipática y pretenciosa. Todo un absoluto NO a este programa: Demasiada cháchara absurda, chismes que no le importan a nadie, la excesiva sobreactuación de Marín, televentas evidentes todo el rato, invitados bien pecuecos… Como por variar, en el programa de muestra random que utilizamos para este post, vimos una receta de Leonardo que, adivinaron, tenía champiñones. Pero los consejos de la Dra. Carmen Larrazabal parecían de revista de peluquería ¿En serio con esta basura compiten con Caracol y RCN?
  • Caso cerrado: Lo peor de esta mierda de programa es que ni los fines de semana o festivos descansan de verla. #TVParaCachifasDesempleadosYGenteInmunda
  • Crónicas del sábado: Insisto: Me irrita sobremanera que el Uno caiga en la espiral amarillista que hicieron gala los privados en su momento. Un formato que no aporta nada, y encima, con temas de los que ya no merece seguirse hablando.
  • Guerreros: A lo largo de este año, tanto la versión inicial de equipos de hombres vs. mujeres, como la versión de equipos mixtos (Cobras vs. Leones), como la infantil Guerreritos han estado en el ojo del huracán (por así decirlo, porque nunca llega ni a los 3 puntos de rating), por los frecuentes accidentes (algunos que pudieron tener consecuencias de por vida) en este programa de dos interminables horas de emisión. Con sobrada razón les ganan de lejos sus rivales de los privados (y eso que hablamos de bodrios como Tu Voz Estéreo o Exatlón Colombia), pues este aburridor formato que presentan Cristina Hurtado y su esposo Josse Narvaez es la peor adaptación del Esto Es Guerra de la Perubólica. Peleas libreteadas de esta versión indoors y de bajo presupuesto de Desafío e igual de larga y sin gracia, ya cansa. Deberían replantearse en el Uno si seguir manteniendo al aire esta huesera que no va a ningún Pereira. Sí, aquí les voy a dar como madrastra malvada a hijastra sordomuda.
  • Infieles sin censura: En un año de emisión bajo la actual licitación, es el colmo que la única propuesta de ficción del Uno (que ya ha tenido tiempo para haber grabado alguna) sea este producto de tan baja factura, actores en franca decadencia y libretos redactados por chimpancés, como mucho. Lo peor es que, a su lado, emiten entre basuras recicladas como Decisiones y turcadas infumables como Alas rotas o Las hijas de la señora Fazilet.

 

Lo que debutó en Canal Uno

 

    • Lo sé todo: El programa de chismes del Uno emula el nombre de su contraparte de Puerto Rico. Pero en vez de ser Lo sé todo, debería llamarse Lo reciclo todo: Incorporaron a Elianis Garrido, a Alerta, a Carlos Calero, puros juguetes rotos de los privados, de poco grata recordación. Es un programa de tan mala factura, que hacen ver al extinto Sweet como si fuera TMZ. Telebasura pura y dura que sirve de consuelo a Exatlón Colombia, al tener menos rating que ese fémur. Alguien dígale a Marbelle que hay formas más dignas de conseguir con qué comer que estar en esta porquería de programucha de vigésima categoría.
    • Latin Angels: Este programa apesta a prepago por todas partes. Miguel Sierralta (sí, curiosamente amigo de Consuelito) produce un programa que debería ser el preferido de vigilantes nocturnos, con ese softporn que necesitan ver en sus horas dedicados al onanismo. No se me indignen con escándalos como el de La madame de Cartagena si es fan de este programa (risas). Nada más les falta incluir, cual Boletín del Consumidor, en cuanto se cotizan los servicios de las estúpidas que salen en tanga en ese programa. No espere que le hablen de cómo lo afectará la futura reforma tributaria, ellas solo deben saber una sola cosa y no creo necesitar ser más explícito para que usted sepa qué es.
    • Belisario por el mundo y Él puede Hacerlo de Nuevo: Sarcasmo puro y duro incluir en esta categoría a dos de los programas más paupérrimos de calidad de la anterior administración del Uno. Ya les pedíamos que eliminaran de su programación a formatos que son tan de canal comunitario como el primero con ese señor haciendo el oso con su sombrero marinero y a telepredicadores varios, pero ya vemos que no hay voluntad de enmienda alguna en el canal público. Y no son los únicos, que es lo peor… también hay cosas mucho peores como Salud a lo natural o El lugar de su presencia ¿Pa´ cuando el reboot de Actitud positiva, don Jorge Duque Linares?

 

  • Uno para todos: Mario Morales sigue siendo el defensor del televidente del canal Uno y debería leer muy bien esta columna. Su intención es muy loable, en cuanto foro de debate, pero no le estoy viendo injerencia de mejora programática alguna al interior del mismo Canal. Ahora comparte horario con Doble vía y TuTele.
  • De fiesta con Danny Marín: Un programa musical que, le abono, hace que se sacuda la caspa el canal que por tantos años emitió el ladrillo de El show de las estrellas. Aunque el público parece de whiskería, no parecen tan guisos como el del programa de Jorge Barón. Ojalá evolucione en algo como El Show de Jimmy o Espectaculares Jes. Y le den continuidad, que ya es lo más difícil.

 

 

Eventos especiales en Canal Uno

 

La verdad, es poco el efecto que el canal Uno ha hecho en cuanto a cubrir eventos de importancia en el país, como, por ejemplo, la visita de Papa Francisco en septiembre del año pasado, el Mundial de Futbol en Rusia o las Elecciones del 2018. En este último punto, pudieron haber dado el pelotazo realizando un debate presidencial y ni se inmutaron por ello. Solo las predecibles entrevistas en Pregunta Yamid. En este tiempo, tan solo han adquirido los derechos de los Latin Grammys, que para mí es un evento de secundaria jerarquía, y ni se esforzaron por eventos como el pasado Festival de la canción de Eurovisión, por ejemplo, que fue en Lisboa. Créanlo o no, la comunidad eurofan colombiana es tal vez mayor que la interesada en los Grammys latinos.  O, incluso, plantearse el reboot del Festival de la OTI. Ahí les ha faltado más iniciativa.

 

Lo poco que saca la cara por Canal Uno

 

  • CM& Edición Central: A pesar de ello, creo que tendría más impacto si , en lugar de seguir apoltronado en el horario de las 9 pm, pasase al de las 7 y fuera una alternativa a los noticieros principales de Caracol y RCN.
  • Noticias Uno: Mabel Lara ha seguido siendo la punta de lanza  del noticiero del canal Uno de los fines de semana, que sigue siendo más galardonado que sus contrapartes en los privados. El análisis informativo sigue siendo, de lejos, el más crítico con las noticias. Y a pesar de que en este año ha sido, de cierta manera, víctima de amenazas del Senador Innombrable, siguen ahí. El golazo definitivo se lo dieron con el video que destapó el canal durante la posesión de Duque de las verdaderas intenciones del uribismo con la Consulta Anticorrupción. Me sigue sobrando Cretina Hurtado.

Ya para terminar, otra de las cosas que peor llevo es a los talifans del Uno. Como podemos ver, hay sobradas razones para considerar que el Uno prometía mucho y se quedó bastante corto. Y no me vengan a comparar lo que pasó con Caracol y RCN hace 20 años, cuando se lanzaron como canales privados, porque a diferencia de estos, el Uno ya tenía construida toda la infraestructura de frecuencias en todo el país, era cuestión de hacer bien las cosas, y lo saben, eso no ha sido así.

Me ratifico en decir que, por más apoyo que pretendan darle al Canal, el sol no se tapa con un dedo, y aunque es normal que se hayan hecho proyecciones de que no tendrá reportes positivos de ganancias sino entre 18 a 24 meses, yo creo que ni eso se logrará, si, so pretexto de no ser “el espejo de los privados”, siguen siendo una copia barata de Wapa Tv o de cualquier canal desvencijado de la Perubólica ¿Creen que con cuatro marginales horitas de anime a la semana van a compensar una programación de tan mala calidad? ¿O que todos se compran con gorritas o tazas del canal?