La mamá del 10 es un largo comercial de Frutiño

La Mamá del 10 es una bionovela “por los laditos” –básicamente porque ningún futbolista actual quiso que volvieran su vida un sainete de medio pelo-  que estrena Caracol para el sobrevalorado horario de las 9 de la noche y digo sobrevalorado porque, a pesar de que en su debut solo marcó 11.9 puntos de rating, es un producto tan mediocre que no los merece.

Sencillamente hace parte de ese juego tan propio de los de La Floresta de creerse canal regional: en 2015 se creían Teleantioquia (Laura, la santa colombiana, Las hermanitas Calle), en 2017 parecían un clon de Telecaribe y sus novelas ramplonas (Polvo carnavalero, Los Morales, Tarde lo conocí).

Pero como ya estábamos cansados de tanta biocorronchobobela en ese horario, ahora crean un remedo de telenovela feminista, con personajes planos, acentos tan forzados que ni en un culebrón de Telepacífico usarían, salsa choke hasta el cansancio, el consabido flashback del comienzo, tras ver cómo la anónima estrella del balompié mete un gol (¿no tienen otro recurso que no sea el flashback, creativos de Caracol?) y un libreto que no deja de ser una incoherente suma de escenas pegadas con babas de este remix entre Niche, La Selecc10n y cualquier telebobela turca de las de la tarde. En la vida real, a la verdadera “mamá del 10”

La deberían poner en una transmisión de esas bien ridículas del Gol Caracol, donde la entrevistan después de que su adorable retoño mete un gol.

Los protagonistas de Mama del 10 son tan malos actores, que al lado de ellos los de Protagonistas parecen Meryl Streep o Robert de Niro. Si Los Morales parecía un largo comercial de Fabuloso con vallenato meleguero, Tarde Lo conocí era como un largo comercial de Aceite Vivi, también con vallenato meleguero, La mamá del 10  viene a ser una suerte de largo comercial de Frutiño con música del Pacífico.

Pa’ qué perdemos el tiempo criticando esta cosa absurda, si el consabido comité de aplausos inmerecidos de Caracol la pondrá al nivel de una miniserie de la BBC aunque en realidad no llega ni a descarte de canal comunitario. Y ya sé que dirán “Ay, al menos no es una novela de traquetos y prepagos”… perdonen, focas que todo lo aplauden, pero no hace falta, ya el mismo canal peca y reza para empatar con Sin Tetas Sí Hay Paraíso 2 y El Señor de los cielos

¿Saben qué? Disfruten su versión afro de María la del barrio revuelta con De Pies a cabeza. Por mediocridades como La mamá del 10 es que hace años dejamos de ser referente en Latinoamérica en cuanto a libretos y telenovelas. Que les aproveche y le siga rindiendo bastante a Caracol tener sus cifras maquilladas cual balance de Ecomoda.

Ahorrar kilowatts es mejor opción. Igual, si el producto no logra las cifras de su antecesora, les queda el consabido recurso de chupar llanta del futuro éxito inmerecido de Caracol: La Voz Kids, el concursito ese  de las pretendidas nuevas estrellitas estrelladas de la música de las cuales nadie hablará más allá del final de esa temporada. Porque yo aún estoy esperando sentadito las grandes giras de conciertos de los ganadores de sus temporadas infantiles, juveniles y de adultos

¿Quieren resaltar a una mujer verdaderamente echada pa´lante? Búsquenla en las filas del Banco Agrario cobrando títulos de alimentos y viendo cómo hacer rendir esa chichigua que recibe por un mes. No me vengan con argumentos baratos como que buscan destacar “la cultura del Pacífico”, que se les nota el plumero que solo quieren agarrarse del boom mediático del Mundial de Fútbol de Rusia 2018.  

En definitiva La mamá del 10 es otra de esas telenovelas del montón que luego en las ferias internacionales de TV tienen que vender a precio de rebaja, pero que ninguna televisión importante tomará en cuenta ni como relleno de programación de media noche. No está llamada a trascender más allá de sus infinitamente soporíferos 60 u 80 capítulos. A ver si esta también la hacen rendir con agua como la sopa boba en que terminó convertida su antecesora.