Tarde lo conocí: morralla y más morralla

actriz maria elisa camargo

He comprobado que el televidente promedio de Canal Caracol a las 9 de la noche le gustan cosas realmente estúpidas: ¿darle 13.5 de rating a una bionovela de molde tan predecible como Tarde lo conocí? ¿Cuántas patronas vieron la telenovela sobre Patricia Teherán y lloraron a moco tendido con sus sirvientas, sentadas cual Sirenita de Copenhague viendo esa bazofia?

 

Por cierto, Caracol, debería estar prohibido por ley eso de hacer accidentes de tráfico en más de dos novelas diferentes en menos de un mes: Ya habían recurrido a eso en La Nocturna, donde murió el personaje de Ángel, obviamente así tenía que acabar Kaleth Morales de ese infumablemente largo comercial de Fabuloso con vallenato meleguero que era su remedo de telenovela, y ¡oh, sorpresa! así también comenzó Tarde lo conocí ¿Acaso les hacen descuentos por filmar tres accidentes automovilísticos seguidos? ¿Esperamos lo mismo para la predecible bionovela de Martín Elías en 2018?

Definitivamente los India Catalina o los Tv y Novelas deberán incluir la categoría “Peluca del año” para “galardonar” a aquellas producciones donde los bisoñés hagan parte fundamental de la “construcción del personaje”. O bueno, del intento por construirlo, porque María Elisa Camargo en Tarde lo conocí fracasa estrepitosamente por lograrlo. Con peluca rubia o morena, lo hace fatal.

Camargo trata de ser costeña y le sale un remedo de cubana de pena ajena. Tan penoso como el argumento que esta producción de CMO (la misma productora terriblemente sobrevalorada que ya nos dio ladrillos varios como La Ronca de oro o La Niña) pretende hacer ver que Teherán murió por hechos no esclarecidos, cuando todo el mundo sabe que fue un problema mecánico con una llanta que explotó en carretera.

Los villanos de este sainete de mal gusto como lo es Tarde lo conocí son de lo más cartoony: mujer despechada por la infidelidad de su marido, padre del hijo de Teherán, que luce pava digna de descarte de vestuario de Dinasty, aun en una caseta de pueblo y de noche. Un periodista misógino y chismoso. O sea, el Negro Candela de la trama. Y no puede faltar la juventud sufrida de la cantante y la oposición de alguno de los padres a que ella cante.

La misma fórmula trillada que se tragan sin chistar los cada vez más iletrados televidentes de Caracol del horario de las 9.

morralla.

De morro1 y -alla.

  1. f. Conjunto o mezcla de cosas inútiles y despreciables.
  2. f. Multitud de gente de escaso valer.

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