Cubrimiento de la visita del Papa: entre la mesura y la sobreactuación

Para ningún país, sea de mayoría católica o no, le puede resultar indiferente la visita de un personaje tan polifacético como lo es el Papa Francisco. Y lo es porque, amén de ser un líder religioso, con su mensaje de paz y reconciliación, no se puede perder de vista que sigue siendo un Jefe de Estado, y la cobertura de su visita debe estar a la altura de lo que representa, más en un país tan polarizado como este en un año pre-electoral.

Nuestros canales nacionales mostraron dos visiones muy diferentes: En la televisión privada optaron por el bombo, la autopromoción atosigante y el cubrimiento desmedido, que hace que la visita del Santo Padre parezca una de las previas ridículas y vergonzantes de la Selección Colombia. Llamémoslo con nombre propio: Caracol volvió una completa payasada la apretada agenda del Sumo Pontífice en el país. Ya desde el momento en que en pleno vuelo de Alitalia estaba Jorge Alfredo Vargas, la cosa no prometía. Se alcanzaron nuevas cotas de ridículo con Javier Hernández Bonnet comentando una de las transmisiones

¿De cuándo acá el narrador deportivo más cargante del Universo conocido está cualificado para estos menesteres?

RCN, por su parte, cubrió el evento tan de mala gana, y los resultados de rating no se hicieron esperar. El único consuelo de los de Las Américas son las ridículas cuotas de pantalla del Uno, que, a pesar de ser público y de  acercarse al primer mes de emisiones bajo la actual adjudicación, sigue sin despegar ni atraer, merecidamente, claro está.

Por su parte, RTVC, con Canal Institucional a la vanguardia, desplegó sus mejores recursos técnicos y humanos para brindar todos los detalles de esta visita del jerarca del  Estado Vaticano. Sin estridencias, dándole el protagonismo a quien lo merecía, el prelado de origen argentino, y no el periodista de turno. Señal Colombia, canal hermano del Institucional, enlazó especiales de resumen del evento en medio de su programación, pero esta vez cedió el protagonismo a aquel canal que tanto habíamos ignorado inveteradamente, pero que hoy merece que le prestemos más atención, si cabe, que al desaliñado Uno, al insufrible RCN o al alharaquiento Caracol.

Menos mal las visitas papales no son más frecuentes, sino Caracol es capaz de hacerle alguna bionovela ridícula de tres pesos, la Gurisatti de meterle cizaña a los discursos papales y el Uno… bah, ya MVM lo que pase con el Uno.