Los Morales de Caracol: ahora sí Kaleth está en el limbo

Quisiera iniciar esta columna haciendo un análisis profundo de las razones por las que justifico el título de la misma. Pero sé que los aburriré con mi diatriba de siempre, así que revisito mis pasos y les hago otra “parodia” del “excelso” proceso creativo que, al interior de Caracol,  tuvieron para darle vía libre a la enésima bionovela  de un fallecido cantante de vallenatos, esta vez unida a la de su padre:

Creativo 1: Oiga, marica, ¿con qué vamos a reemplazar la novelita esa de los corronchos, que a cada rato nos vive ganando la novelita esa cula de los tinterillos que viven diciendo “demanda penal”?

Creativo 2: Hermano, lancemos otra bionovela, igual, esa novela va a chupar llanta del Desafío y con eso, la sacamos adelante

C1: Uy, ¿pero qué cantante se murió  que sus familiares nos vendan bien baratos los derechos de su vida?

C2: Fresco, que Miguel Morales nos ofreció los derechos de la vida del hijo, el pelado este que se mató en un accidente de tránsito cuando de vaina había pegado como dos o tres cancioncitas. Esa gente está colgada de la brocha por la demanda de reparación directa que está por fallarles en el Consejo de Estado, y porque el papá hace rato no pega un solo hit de esa música para empleadas del servicio que hace

C1: ¿Otra bionovela a las nueve? ¿Ya con La Ronca de Oro, Niche y Las hermanitas Calle no tuvimos demasiado?

C2: Qué va hermano, ¡esa gente inmunda que ve nuestras novelitas pecuecas le fascina tragarse esas mediocridades!

C1: Oiga, pero, el tal Kaleth era bien moreno, qué, llamamos a Jair Romero otra vez?

C2: No, no, no, que esta vez tenemos menos presupuesto. Eso búsquese a uno que cobre más barato, que ya bastante es tener a la mujercita de Romero en el elenco, y esa vieja es pésima actriz. Busque ahí entre las hojas de vida de los muertos de hambre que salían en Mujeres al límite o en Tu voz Estéreo.

C1: Listo, y hagamos un logo con los mismos colorinches de las telenovelas de vallenateros, así, llena de flores, como en Escalona, Alejo u Oye Bonita. ¿No ha visto los comerciales de Fabuloso? Hagamos algo así pero con esos corronchos y de 120 capítulos, machete por si acaso.

C2: Y no se olvide hacerle publicidad hasta en la sopa en el canal. Esos costeños les fascina creer que promocionamos a su región, cuando estas bazofias las filmamos en Girardot u Honda.

 

¿El resultado? La predecible bionovela de molde, que unirá a melegas y patronas en una misma pantalla, viviendo las chocoaventuras de un Miguel Morales, pésimamente representado por Julio Meza, el ganador de la primera temporada de Factor X (del canal rival), con la peluca mas inmunda y ridícula posible, y cuyo hijo será alguien que, cualquier parecido con el verdadero Kaleth, pura coincidencia. ¿De qué les sirve indignarse en redes sociales por el final a machetazo limpio, cual muerte de Poochie en Itchy & Scratchy, de Polvo Carnavalero, si van a estar pegados de este estreno como borregos del canal del molusco?

El recurso del concierto al comienzo del primer episodio es calcado del primer episodio de Diomedes. Puro efecto “maldita rockola”, cantando porque sí y porque no.  Y la voz del Kaleth de ficción “no se llama” ni por equivocación. Las primeras escenas, ambientadas en Cartagena se vieron más pobres que concierto de Jorge barón en sus tiempos en el canal Uno, con la protagonista femenina siendo perseguida por el villano, interpretado por Edgar Vittorino (malos actores y él), quien en la trama es su padre. Y para no perder conexión con el público objetivo de la novela, la “madre” de Kaleth escucha en un radio el concierto de su hijo mientras cocina. Una madre que tiene un mal presentimiento: Su hijo morirá en el primer episodio y todo irá en flashback. Igualito que en Rafael Orozco, el ídolo. Otro recurso trillado.

Este remedo de Kaleth que casi ni atención le presta a su novia por sus fanáticas, no se alcanzará a enterar que va a ser padre. Y todo por un presunto trabajo de brujería de su suegro….o por las horribles carreteras del Magdalena (aunque eso no se mostró en la ficción, pero sí lo dijo el Consejo de Estado).  Las escenas de Kaleth y su hermano en el hospital eran dignas de bazar de colegio. Muy mal actuadas, cero creíbles esas escenas del “limbo”. Y es que volvieron esto la versión de Ghost hecha con presupuesto de beneficiario de Familias en Acción.

Y sin solución de continuidad, vamos al pasado, a la infancia “pobre pero honrada” de Miguel Morales y su padre. Misma infancia pobre vista hasta la saciedad en bionovelas como Todo es prestao, Rafael Orozco, el ídolo, Las hermanitas Calle y un largo etcétera. Oh, y una mujer calenturienta (Adriana Ricardo) en el primer episodio…igualito que en Celia o Déjala morir

Insisto: Ya el formato de la bionovela está desgastado. Todo es un déjà vu, la repetición en bucle de lo ya intentado antes. Ya temo que la escena del accidente del carro de la bionovela de Patricia Teherán –que ya está por lanzarse- o una hipotética de Martín Elías sea igualita. Y en esta oportunidad, al tener dos ejes narrativos (la historia del padre y del hijo), terminaron por hacerla confusa. Una sucesión de escenas absurdas que, sin embargo, considerando el muy discutible gusto del target de esta novela, fijo se trepará en los índices de audiencia, aun siendo pura y física basura, argumental y actoralmente hablando. El criterio de elección del elenco fijo fue buscar en Google “Actores que trabajen por una mogolla con bienestarina”.  Ah, y no es por tirármeles el final de la telenovela, pero, aparte de que Kaleth muere, el Consejo de Estado les niega a sus familiares en segunda instancia el medio de control de reparación directa