El Comandante: difícil tomar en serio al Chávez de Andres Parra

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RCN hace su primer gran lanzamiento del 2017, y tras los resultados relativamente positivos de Hasta que te conocí, que alcanzó a arañarle algo de rating a Desafío SuperHumanos en 2016, apela a la misma fórmula de comprar un producto destinado a TNT Series y lanza El comandante, la bionovela basada en la vida del polémico militar y presidente venezolano Hugo Chávez.

En una suerte de “justicia poética”, el personaje más vilipendiado por programas de opinión con líneas ultraderechistas como La Noche en RCN es la endeble esperanza del canal de Las Américas por superar a su rival de manera estable y duradera de lunes a viernes en 2017 .  Ahora ¿vale la pena verla? Mi respuesta es negativa: el comandante Chávez en vida fue un personaje amado y odiado a partes iguales, pero de ahí a volverlo un personaje de culebrón, hay mucho trecho. Sobre todo, porque a fuerza del humor político de los últimos 20 años, y por el tono desabrochado del mismo militar venezolano en vida, nos quedamos más al nivel de la caricatura como la que hacía Camilo Cifuentes en la extinta La banda Francotiradores  ¿De verdad así trata de recomponer el camino un Canal RCN, cuyo prime time sigue a la zaga?

La historia del Comandante comienza, 20 días antes del golpe de estado que Chávez lideró en 1992. Mucho camuflado, imágenes de archivo  y chroma key y poca sustancia. ¿Qué se fumaron con esa escena donde Hugo Chávez se queda enganchado al avión y ve pasar su vida como flashbacks? Ah, cierto, es que el knowhow de las bionovelas es así, plagado de flashbacks porque sí y porque no. Tanto que yo no sé si estaba viendo escenas descartadas de Diomedes el cacique de la junta, sobre todo con la fugaz infancia de Chávez. Tanto flashback y tanto letrero de los supuestos escenarios cansa.

En materia de edición, cansaba mucho leer casi cada 2 minutos una leyenda. Y el episodio avanzó así, entre todas las escaramuzas militares del golpe del Comandante Chávez a Carlos Andrés Pérez y con la subtrama de un soldado que muere en medio del golpe mientras su mujer está pariendo su primer hijo. Ah, y mientras un civil es herido en medio del inicio del fuego cruzado, a los periodistas que están aún más cerca de la acción, nada les pasa, ¡eso ni en The Matrix!

La interpretación de Parra

Andrés Parra hace muy poco para que nos tomemos en serio al Chávez de esta innecesaria bionovela. A diferencia de lo que ocurría en Revivamos nuestra historia con personajes históricos como Simón Bolívar, donde el personaje se construyó muy bien, el Chávez de Parra en El Comandante se ve tan sobreactuado como su personaje en La Suegra, aquella infame gritonovela del canal rival. Su rendición en ese golpe de 1992 se vio tan fría como un iceberg.

Ni hablemos de escenografías. Cómo se nota que la producción de El Comandante no contaron con el beneplácito del gobierno Maduro para hacerlo en los escenarios naturales. Y en los brazaletes de las banderas venezolanas brillaban por su ausencia las siete estrellas de su bandera. Más parecían colombianas. So pretexto de la acción armada del golpe de Estado, el realismo de las escenas se perdió. Jairo Camargo interpretó a un Carlos Andrés Pérez bastante gris y melifluo. Ah, y Viña Machado pasa de un canal al otro sin apenas despeinarse: de CNTM a ser la madre de los hijos de Chávez.

60 capítulos es mucho Comandante

No veo la necesidad de soportar 60 capítulos, con un fingidísimo e intermitente acento venezolano – que más parece cubano-, pésimamente interpretado por actores colombianos, para ver esta horrenda mamarrachada de medio pelo de la vida del finado presidente del vecino país. Tanto actor venezolano desempleado pudiendo hacer estos papeles y prefieren hacer esto. Hasta entiendo los motivos por los que sacan del aire la señal de RCN en Venezuela. ¡Qué oso con el vecino país de ver este producto tan lamentable!

Creo que el género de la bionovela hace rato está salido de madre. Se le hace a medio mundo sin un verdadero criterio ¿Quieren mostrar una realidad histórica? Muy bien, háganlo como una miniserie, eso sí, rigurosamente investigada. Pero no estoy dispuesto a recomendar, de ninguna manera, las “licencias creativas” de productores inescrupulosos, a los que les da igual  hacer una bionovela más o una menos.