La Voz Teens: más de lo mismo y mucha azúcar

Conscursante de La voz Teens Caracol

Caracol y Rcn vuelven a sus estrenos simultaneos, pero esta vez, Caracol vuelve a su sobrevalorado concurso de cantantes La voz Teens, esta vez con cambio de jurados y nuevo límite de edad, pero en esencia, más de lo mismo: concierto previo de los tres jurados, esta vez con “Mi generación” de Poligamia. Andrés Cepeda merece dejar una mejor impronta que quedar encasillado como el único jurado que no deja el programa.

 

En materia de presentadores, esta vez La Voz cambia al insoportable Alejandro Palacio por la primerísima actriz una inexperta Karen Martínez, que grita más que presenta. Esta vez el cambio radica en que el colegio que más vote hasta finales de noviembre se llevará un concierto con los jurados y el top 3 del programa. Pan y circo.

Comenzamos con Nikki, una adolescente colombo-canadiense que toca el piano e interpretó magistralmente Creel de Radiohead. Gusi fue el primero en girarse (¿el reemplazo de Fanny Lu?), y luego lo harían los restantes jurados. Finalmente, ella optaría por Cepeda. Predecible. Dairo Quintero o DQ es el prospecto de Maluma de pueblo que pasaría en segundo lugar, y quien recibe de Laura Tobon el boleto a Bogotá a la audición a ciegas.

Goyo fue la primera que se giró, y DQ tuvo que optar entre ella y Cepeda, yéndose con la integrante de ChoQuibTown. También predecible. Tan predecible como el primer vallenatero adolescente del programa, que se fue con Gusi, pero permitió el “comercial” del primer sencillo del ganador de la temporada Kids del año pasado (sencillo que pasará sin pena ni gloria, claro está)

Naty “La Márquez” es la prototipica niña con familia cantante y su aburrida historia sobre el tatuaje que ella y su padre se hicieron o la del anillo de la abuelita fallecida, o que siempre aspiró a estar en el escenario de La Voz Teens. A veces me pregunto si ella de verdad tiene ese sueño o solo es inducida por sus padres. Ella se fue con Gusi. Otra jugada predecible. Si, es más que predecible a quien elige quien.

Daniela, una costeña cuya historia nos contó su abuela, también cantaba en el coro del colegio, participa en concursos de cantantes, tiene una banda con muchachos mayores que ella, la que es una lider… no pues, llegó la Lady Di de Barranquilla.

Entre lo que más me aburre del programa, sea la temporada que sea, es que pasan intros demasiado largas, que se prestan para las historias telepornomiserables, como la de Daniela. Agréguenle que fue la primera que nadie seleccionó, pero que no sale puteando a nadie. Hasta en eso se me hace postiza La Voz Teens en Colombia.

Stephanie fue otra vallenatera que canta desde los 5 años, y claro, ya nos vino la historia telepornomiserable de una “desplazada por la violencia”. Terminó en el equipo Goyo, aunque masacró Rolling in the deep de Adele. Listo, chuleado el renglón de historias lastimeras desde el episodio 1.

Ni hablemos del cerro de flores que dan los jurados a cada participante seleccionado. No se ve un aumento de exigencia por ninguna parte, nadie desafina, todos cantan divino… pero tanto azúcar cansa. Al menos para mí, aunque, bueno, da igual, barrerá en audiencias, nos tragaremos otra temporada más en 2017 y así, en el inmerecido liderato de Caracol haciendo el mínimo esfuerzo.