A otro nivel es Yo me llamo y La voz pero con ascensor

concursante otro nivel divaDos estrenos simultáneos llegan nuevamente al horario “secuestrado” por la telerrealidad, y es momento de hacer el respectivo análisis de lo mostrado en cada uno de ellos. Comenzando por orden alfabético, debemos decir que A otro nivel me recuerda el episodio de Los Simpsons en donde a Apu lo echan del Kwik-e-Mart por vender comida vencida como productos en oferta.

A Otro nivel es un vil calco de la idea de audiciones a ciegas de La Voz, pero en vez de sillas giratorias, esta vez tendríamos un ascensor para ver chiflamicas varios o cantantes frustrados adictos a realities de canto, sea el que sea, tratar de convencer al jurado. Esta vez Sony Music sería el aliado musical – es que Universal Music, que era el de La Voz Colombia, como que después del disco de Miranda, como que no hizo mucho por la causa de los ganadores de las subsecuentes temporadas-.

A mi estimada Paulina Vega se le vio muy libreteada, aun explicando las reglas del programa. Y ver a Silvestre Dangond con saco y corbata da pena ajena. Por cierto ¿Cuándo fue el último gran éxito musical escrito por Kike Santander, acaso el tema que representó a España en Eurovision 2004? –y allá solo fue décimo lugar-

Ah, y Linda Palma sobra, no convence, antes, le resta identidad al programa ¿Esto es otra vez La Voz Colombia? ¿Esto es otro Yo me llamo? Eso sí, al finalizar la predeciblemente larga jornada de audiciones individuales a ciegas (que suele filmarse de un solo tirón), ya la gente estará mamada de verla con el mismo traje, lo cual suscitará las predecibles burlas en redes sociales.

Es más, me pregunto cuan larga será esta fase, porque teniendo 101 audiciones a una tasa de 5 ó 6 audiciones en promedio con sketch telepornomiserable previo, nos daría entre 17 y 21 programas seguidos de esto. ¿Y luego qué, vuelven a adicionar a ciegas todos, o nos meten batallas y definición de equipos por cada jurado, como en La Voz o Factor X? Creo que esa parte de la mecánica de la competencia debió ser mas clara.

Luis Fernando “El indio” fue el primero en abrir el fuego de la competencia. Y claro, como ya es costumbre en los realities de canto colombianos, la historia triste de la familia pobre por delante #Telepornomiseria. Y apenas habían pasado 5 minutos en el episodio debut (multiplique eso por los 101 aspirantes que optarán por la aceptación del jurado, y se podrá imaginar cuan cansón y lento se volverá el formato al cabo de dos o tres semanas). A El indio lo subieron cantando más de lo mismo. ¿Ahora se supone que Silvestre Dangond será la Fanny Lu de este concurso, aquel jurado de escaso criterio que le da compulsivamente al botón de admisión a todo el mundo, cual vil Alejandra Azcárate y la X de “Colombia tiene talento”?

Tras él, Nathaly la cantante de “La quince” de Montería, fue la típica aspirante que ha sido música de toda la vida. También pasó. El Gran Mr. Steve fue otro reggaettonero del montón, pero como aquí, curiosamente “naaaaadie” desafina y todos son “únicos” en su género, así sientas que lo has oído mil veces antes.

Tampoco faltó el mariachi (Duvan Marín) que nos contó su historia triste de violencia, pero no le alcanzó. Fue el primer no del programa, con los familiares del aspirante frustrado renegándole al jurado. Por cierto, en el tema de los familiares como espectadores frente al jurado, encerrados en un cuarto transparente haciéndole barra al aspirante –como en las audiciones a ciegas de La Voz Colombia– parecen brincando como locos posesos para que el jurado oprima rápido el botón de ascenso. Hubo casos en que, de verdad, llegué a temer que esas paredes cedieran ante tanto brinco. José Luis Rodríguez “El puma vallenato” simplemente subió por tocar un tema de Silvestre, y de los malos (Materialista). Cristhofer –sic- fue hijo del primer aspirante admitido, y también pasó. Mejor dicho, cualquier parecido a cuando pasaron Patricia Del Valle y su hija en La Voz Colombia, purita coincidencia.

Aunque en las primeras mediciones de audiencia, A otro nivel pasó de lejos a Masterchef -lo cual no es de sorprender, dadas las “herencias” de rating de sus programas antecesores- muchos sabemos que eso se debe al branded hashtag emoji del ascensor en Twitter, y por el ya conocido “comité de aplausos” de los famosos, figurettis de medio pelo y hasta twitteros enmermelados, afines a Caracol, cuyo hype en redes sociales infla el moderadísimo “éxito” del programa-no me vendas la moto de que es un éxito tener un programa que no llega ni a los 13 puntos de rating, así sea el “líder” de una enclenque franja primetime-. En eso han estado más flojos los de RCN.

Sin embargo, en general, la eterna deuda pendiente de todos los concursos musicales de este país es mostrar carreras sostenibles, musicalmente viables y atractivas comercialmente, y a ser posible, sin esa dosis de historias telepornomiserables detrás. Por ello han pasado al olvido casi todos los ganadores de Popstars, La Voz Colombia, Factor X (Xs, XF o como sea), Se busca intérprete o Idol Colombia. Por eso NO creo en A Otro nivel.