Los 7 pecados capitales de Teletón 2016

teleton rcn caracol 2016La meta eran $ 13.062.930.884, pero tras más de 24 horas de emisión, solo se logró llegar a $ 10.298.608.242, en cifras, $ 2.764.322.642 (cerca de un 21 %) menos que en 2015 ¿A qué se debe este bajón en las ayudas que los colombianos dieron este año a este evento? Veamos a continuación los “7 pecados capitales de la Teletón 2016”

  1. El tema ya no es atractivo: No niego que sea importante apoyar la rehabilitación de las personas en condición de discapacidad física o sensorial, pero, en el contexto de este 2016, hay otras prioridades, que Teletón debió tener en cuenta, tal como ocurrió en su regreso en 2010, donde el tema de apoyar a los damnificados de la oleada invernal de aquel año – muy al margen de qué pasó con esas ayudas- hizo que más gente se metiera la mano al dril. Por ejemplo, apoyar a la niñez de La Guajira, que lentamente mueren de desnutrición y sed. Aunque, claro está, ello reabriría el debate sobre si con nuestro dinero debemos arreglar las cosas que entidades del gobierno deberían resolver

  2. La desconfianza por el destino final de lo recaudado: Cuando uno ve las millonarias donaciones que entran y se suman a lo recaudado, uno se pregunta ¿De verdad inciden en un beneficio real para las personas discapacitadas? En lo personal, creo que no del todo. Con lo recaudado, que bien podría competir con el presupuesto de cualquier obra pública, poco o nada se ve que haya mejorado la vida de los diferentes colectivos de personas en situación de discapacidad, cuyas necesidades son muy diferentes: desde acceso a servicios de transporte u oportunidades de trabajo, pasando por otra serie de necesidades que difícilmente se aprecia que la Teletón las cubra.

  3. Las mismas personas discapacitadas no creen en la entidad ni en la imagen que se muestra de ellos en este evento: En línea con lo anterior, muchas han sido las voces de protesta de personas con discapacidades diversas, donde piden que no se les vea con ánimo asistencialista y que a su nombre no se esté pidiendo un dinero que ellos poco ven reflejado en mejorías de su calidad de vida. Hay serias acusaciones de que la entidad beneficiaria simplemente se comporta como una IPS común y corriente, que cobra por sus servicios a las EPS donde se encuentra afiliadas las personas con alguna limitación física o sensorial, quienes, con no pocas tutelas mediante, reclaman la atención en salud, pagando ellos mismos sus respectivas cuotas moderadoras o copagos. Ellos piden que deje de vérseles como ciudadanos menesterosos que imploran por lástima,sino como seres humanos que pueden aportar mucho a la sociedad.

  4. Ganar indulgencias con avemarías ajenas: Algunas de las empresas patrocinadoras hacen pasar por propia la donación que en realidad surge de la siguiente manera: Imagine que usted compra en determinado almacén patrocinador del evento (no necesito decir nombres propios, ustedes lo saben), y las cuanta de su compra da, por decir un ejemplo, $80.920. Usted paga $ 81.000, y la cajera le pregunta si desea donar a Teletón los $ 80 de los vueltos, a lo que usted accede. Ahora multiplique esas vueltas por las cientos de personas que, en un año, pueden haber hecho lo mismo. Pero a la hora del programa, quien presenta la donación (y de paso, por asuntos de leyes tributarias, se lleva un descuento impositivo jugoso) es ese reputado almacén, no sus clientes individualmente considerados. Y ni hablar de aquellos que supuestamente retienen porcentajes de los salarios de sus empleados para esta donación…

  5. Casarse con Claro como único operador: Desde la más reciente Teletón que comentamos en esta página pobre pero honrada, veníamos cuestionando que casarse con un solo operador celular para el recaudo de donaciones era un craso error. Aunque Claro sea la empresa con mas suscriptores en Colombia, si es compleja la página para hacer recargas de saldo a los celulares de los hipotéticos donantes, ni se imaginan cómo sería hacer los aportes a esta causa.

  6. La hipocresía de los canales: Una de las cosas que más fastidia de la transmisión unificada de Caracol y RCN es la falsa pose de amistad que brindan durante las 27 –o mas- horas al aire del programa, trayendo a las pantallas, tal vez, lo peor de cada casa: Los impotables youtubers, los dizque humoristas de bando y bando, las estrellitas estrelladas de sus realities, etc.; todos ellos riendo e invitando a hacer los aportes, cuando uno sabe que el resto del año se la pasan tirándose puyas, indirectas e insultos desde sus respectivos programas. O díganme ¿Alguien se cree la pose de Laura Acuña de la mano con Catalina Gómez invitando casi en coro a donar, cuando en la vida real, fijo ese par de arpías se odian? Yo no. Además, las historias telepornomiserables que se emiten de vez en cuando para conmover a la gente a donar parece sacadas de los libretos más sórdidos de Mujeres al límite o segmentos ivancharriescos de Muy buenos días.

  7. La fecha fue totalmente inapropiada: Se entendía cuando las teletones de antaño – e incluidas las del periodo 2010-2011- la hacían en diciembre, porque la gente suele ser más solidaria o tener más entradas en esas fechas, pero ¿hacerla en febrero, con la gente recién reponiéndose de los gastos escolares? Realmente no resulta buena idea.

Mucho tendrá que replantearse Teletón si quiere volver a nuestras pantallas en 2017. Por ahora, junto a la edición del 2011, son las únicas que no han alcanzado la meta en este país.