Masterchef es un plato muy diferente de La Prueba

masterchefConfieso ser un fan de un concurso como Masterchef. He visto casi todas sus temporadas estadounidenses (si, es un formato originario de Estados Unidos, así Ramsay, su chef-jurado principal, sea británico), españolas, una que otra edición Junior y la de Profesionales de Australia. Me considero suficientemente ilustrado en saber sus pros y sus contras, y el hecho que debute como cuarto estreno del 2015 me parece digno de análisis y seguimiento.

Vamos con lo positivo: Que el primer reality del año no sea otro trillado concurso de talento musical, de imitación o supervivencia en una isla, desierto o encerrados en una casa, es de agradecer. Muchos cuestionan la subjetividad involucrada en el juzgamiento de los platillos, pues el televidente raso no puede probar y saber si los jurados tienen o no razón en eliminar a un participante, pero ¿acaso creen que eso es muy diferente de cuando Amparito y los suyos deciden que tal imitador se llama o no se llama? ¿O que en algo cambia que se sea un gran competidor en Desafío, si no se supera el reto eliminatorio?

Por otra parte, otros cuestionan el tono fuerte de los jurados como Paco Roncero o Nicolás de Zubiría. Pues deben pasarse por los comentarios que hacen Gordon Ramsay, Pepe Rodríguez o Marco Pierre White, jurados de las versiones norteamericana, española y australiana, respectivamente. Los jurados difieren del almíbar de La Prueba, ya que ellos no tienen equipos que defender. La técnica, la pasión, la sazón y la calidad de un plato serán claves para permanecer en competencia.

Sobre Claudia Bahamón como conductora, parto una lanza a su favor. Las conductoras de estos formatos tienen un limitado rol en los episodios, dando una breve introducción de las pruebas o entrevistando a los eliminados, como lo hizo Eva González, su homóloga ibérica. Bahamón nos ha dejado descansar lo suficiente de su imagen (tome nota, señorita Palma) para no sentirla atosigante como ciertas colega suya que delira con tener en sus manos el sobre u otra que hace pegas en peluquerías. Y por ello, vista su labor, creo que fue correcta, medida, como una reducción en un plato de haute cuisine.

De los jurados, las credenciales de Roncero están dadas, él está por encima del bien y del mal, gracias a sus estrellas Michelin, denominación de origen de esta franquicia. Zubiría, cortante como Jordi Cruz o  Joe Bastianich. Y Rausch…bueno, el éxito de sus restaurantes lo dice todo.

Ahora lo que me molesta: En primer lugar, esa emisión de lunes a viernes me repatea, se carga la intriga, precipita innecesariamente los procesos. Odio que no sigamos las directrices de la franquicia de ser de emisión semanal. Y mi duda es ¿después que termine el formato, qué tomará su lugar, otra vez la anodina y prescindible Secretos del paraíso? ¿Otro fracaso más de los dramatizados de RCN?

Ni hablemos de la caótica prueba de selección de los 51 preclasificados en la Plaza de Bolívar, con el tipo que se quedó solo en medio de la lluvia (que, oh, sorpresa, se llevó la última casilla en juego) Creo que se pudo haber hecho en un recinto más protegido, aunque eso suele pasar en ediciones internacionales (¿sería deliberado?)

De los primeros 51 participantes admitidos, diría que cumplen los estereotipos que deben venir en la biblia del formato: el yuppie que quiere cambiar de profesión, el ama de casa que va a luchar por sus hijos, el de lágrima fácil, la nueva Cholanda (usualmente una nigger proveniente del Pacífico), el que se sobreactúa con el plato, la loca de closet, el abuelito chocoloco, la que es un desastre emplatando pero que tiene buena sazón, el que se arrodilló en el suelo dando gracias por recibir una de las últimas cucharas de preselección…

Y los primeros clasificados a una de las 18 plazas en las cocinas de Masterchef Colombia fueron:
1.    Diorlin (la negrita del Chocó) ¿Colombia´s Next Cholanda…and the telepornomiseria?
2.    Martha Cecilia: El ama de casa desesperada
3.    María Luisa: la señora del enésimo solomillo con demasiados sueños encima y una verborrea verraca.
4.    Luis: el empresario llorón de Medellín

Desde ahora arrancamos el primer cubrimiento de realities del 2015, y si creen que los comentarios de De Zubiría, Roncero o Rausch serán ácidos, los míos serán mucho peores…