¿Estamos viviendo los años tenebrosos de la radio colombiana?

microfono-radio.jpgReflexiones hertzianas:Me pregunto si estamos viviendo los años tenebrosos de la radio.
Tras el fallecimiento de Alberto Piedrahita Pacheco (1931-2014), uno de los grandes locutores de nuestra radio colombiana, y el ya anunciado retiro de Hernán Peláez de la dirección de La Luciérnaga, me parece que es hora de pensar en qué está fallando en nuestra radio colombiana, la cual, si bien no es tan llamativa como su homóloga televisión, no deja de inquietarnos a quienes iniciamos nuestras mañanas con las ondas hertzianas.

Para nadie es un secreto que Peláez se va en no muy buenos términos de Caracol, desmantelando así lo poco bueno que había en La Luciérnaga (nuestro irónico rescatado de “Los años tenebrosos de la Televisión Colombiana: 1992”, siendo un programa de radio). Su salida se manejó cual chisme de peluquería, tal como se señaló en Revista Semana. Y tras ese retiro, que se dará este 23 de diciembre, pensar que quedaremos en manos del monótono y desagradable Gustavo Gómez, que aburre hasta a las piedras, nos muestra un escenario poco halagüeño.

El grupo Prisa pierde uno de los pocos valores que le habían quedado incólumes, muy a pesar de la “sonsacadera” que implicó la llegada de Blu Radio, hace poco más de dos años, a las frecuencias radiales. En medio de todo, unos y otros han tratado de generar identidades propias, pero creo que ni los de la casa Santodomingo ni los del grupo ibérico lo han logrado. Blu es un sistema radial que trata de ganar terreno, pero dándole programa hasta a la de los tintos del Canal Caracol, sin mucho criterio de por medio.

Caracol Radio sigue con alguna que otra figura como Darío Arizmendi, aunque eso no necesariamente sea un halago. Su marcado sesgo político repele tanto como sus rivales de frecuencia en las todas de RCN, que no levantan cabeza desde la salida de Juan Gossain. Y no creo que se pueda explotar eternamente la fórmula del elitismo arribista de “Julito-no-me cuelgue” en La W, ni la lambisconería de Vicky Dávila y los suyos.
Por la radio juvenil, poco hay que hablar.

La Mega cumplió 20 años, de los cuales los últimos son más de lo mismo: ramplonería a raudales. Y no hablemos de sus rivales como Los 40 principales o Radioacktiva, que siguen tan anodinas como siempre. Igual, el negocio radial, a fuerzas de tantos trasteos de toldas en el AM y en el FM, de payolas que se saben que existen pero no se confiesan, de premios que son el negocio de las relaciones públicas y comerciales, y de escuchar a los mismos con las mismas… And the music!

Esta vez quisiera que, entre Uds., los lectores, y yo, construyamos la explicación sobre si estamos o no viviendo años tenebrosos en la radio colombiana.

[RCN Radio]