Secretos del paraiso: lo bueno, lo malo y lo feo

secretos-del-paraiso-rcnRCN sigue gastando cartuchos, en su frenética y poco acertada lucha por las cifras de audiencia. El turno es para la telenovela Secretos del paraíso, el refrito de La maldición del paraíso, telenovela de JES de mediados de los años noventa, ahora a cargo de Vista Producciones. ¿Verán el cielo o el infierno en este análisis de Lo bueno, lo malo, lo feo y lo tenebroso?

·    Lo bueno de Secretos del paraíso

Patricia Tamayo como la madre villana que oculta sus cartas a propios y extraños, papel que hiciera María Eugenia Dávila en 1993, o Gloria Gómez como Fernanda, la tía alcahueta, fue de lo poco destacado, porque ni la fotografía, ni las locaciones, salvan este remake tan soso.

·    Lo malo de Secretos del paraíso

Los refritos de Colombia siempre son de calidad inferior al programa refreido, indistintamente de la aceptación que tengan en materia del rating. Ahora bien, La maldición del paraíso era una telenovela de las diez de la noche que ahora embuten a empellones en el horario de las 8 pm, donde ya Caracol, sin despeinarse, se totea de la risa  de su enclenque rival con sus mediocridades varias respaldadas por las cifras de rating.

La pregunta aquí es: ¿quién define las políticas de programación en RCN, que comete el garrafal error de recomendar el enésimo trasteo en la franja de las 8 p.m., que ha sido el quebradero de cabeza más grande de RCN, que no ve una desde 2012 en este horario? ¿Será el tan sospechado infiltrado del canal de los Santodomingo?

Me atrevo a insistir en ello, porque no hay derecho que, aunque era claro que Rastros de mentiras era la ficha débil del primetime rcnista, que solo fue flor de un día (maldito chauvinismo televisivo nuestro), tanto cambio aquí y allá fastidian la ya escasa teleaudiencia fiel de este horario. Así, con plastilina, señores de RCN ¿quién puede fidelizarse con un canal, si a la primera de cambio, vienen los cambios, el “córranse que atrás hay puerta de salida…”. La fidelidad no va a hacerse a punta de lanzamientos con tarimas en Soacha, Soledad o Bello, con chiflamicas que ni la mamá los conoce.

Ver a Juan Manuel Mendoza, alias ‘El Pizzero del Quirigua’, brevemente en una escena de un nightmare flashback, me pone a pensar en lo reducidos de nuestros elencos nacionales (considerando que es un secundario en Niche). Ni hablar de Ernesto “hago el mismo papel desde hace años” Benjumea, que también sale en Un sueño llamado salsa.

La escena de Cristóbal conociendo en un casino a Eugenia, la madre de Victoria (Silvia de Dios) y acostándose con ella no guardó coherencia alguna con Cristóbal llamando a una casa en Bogotá por cobrar (¿tan mal está de plata para hacer ese tipo de llamadas?). Y eso de ver a Victoria besando a su novio con guantes y gafas oscuras… ¿alguien se lo cree?

De hecho, el grueso del episodio tuvo puras escenas que no se sabe qué aportaban al desarrollo de la trama, como la del accidente de Alejandro, lo de Cristóbal en una piscina (si el objetivo era levantar rating mostrando a Juan Pablo Espinosa mostrando piel, vean su Instagram… o haberlo intentado para Idol Colombia… ah, perdón, ese muerto no lo resucitaba nadie), recordando el accidente donde estuvo involucrada la mamá de Victoria. Y llegamos a las escenas de la boda, clichesudas y plagadas de flashbacks en ella. Fue demasiada información.

·    Lo feo de Secretos del paraíso

Aunque la idea de un conflicto familiar a lo Caín y Abel, en teoría, es interesante, en la práctica, la terna protagónica es para salir corriendo: Natalia Durán, Iván López y Juan Pablo Espinosa no le llegan ni a los talones a María Elena Döering, Felipe Noguera y Alejandro Martínez, sus homólogos de la versión original (y eso que Martínez siempre fue un actor bastante regular tres cuartos). Para más INRI, parecen reunión de egresados de A corazón abierto, una de esas producciones que, inmerecidamente, tenían un rating muy alto para su escasa valía intrínseca, en esas épocas de vacas gordas que ya RCN añoraría volver a tener.

La primera escena, la de la webcam entre Cristóbal (Espinosa) y Alejandro (López) parecía pelea de novios gays. Y la de los futuros cuñados y amantes en el bar, y luego los futuros esposos hablando por teléfono, todas ellas con los libretos más flojos y las subactuaciones más patéticas del mundo, que harían que Mónica Agudelo se revuelque en su tumba. Qué pereza ese mundo elitista tan propio de las producciones de Vista, tan asfixiantemente aspiracionales…

El creativo que les recomendó ese cabezote en animación suspendida, por dárselas de genial, hizo algo que ni gusta ni se entiende.

·    Lo tenebroso de Secretos del paraíso

El decadente estado de postración en que está RCN no va a cambiar positivamente con este refrito, que, de hecho, fracasó rotundamente en MundoFox (y eso ya es mucho decir). Y ello le da patente de corso a Caracol para seguir lanzando  bodrios que, con cifras ridículas, remedos de actores y libretos vergonzantes, siguen “liderando”.

No nos digamos mentiras. Cuando la competencia es tan floja, la estética y propuestas dramáticas imperantes del canal hegemónico de turno no se caracterizan por su calidad. ¿O me van a decir que Niche es un producto por el cual sacar pecho en el exterior? ¿O lo es acaso La viuda negra?