El laberinto de Alicia: lo bueno, lo malo y lo feo

MARCELA CARVAJAL_AliciaTras el Reto Activia de la semana pasada, que nos mostró los anodinos finales de El capo 3, El estilista y Los graduados (hasta que por fin ese bodrio se acabó), que ni cosquillas hicieron al inmerecido liderato de Caracol, parece ser que es hora de nivelar las cargas en RCN con el estreno del que, tal vez, sea el último cartucho que se juegue en 2014: El laberinto de Alicia, remake criollo de la novela chilena homónima. Vamos a ver qué le espera en Lo bueno, lo malo, lo feo y lo tenebroso…

Lo bueno de El Laberinto de Alicia

Un buen suspenso necesita de un horario que le brinde estabilidad, y más si se trata una temática tan complicada de tratar como lo es el abuso infantil, que sería absolutamente inapropiado en franjas como la de las 8 o las 9 p.m., inclusive. Programar este lanzamiento sin la malsana costumbre Rcnista del “Córranse, que atrás hay puerta de salida”, o serruchando emisiones de otros programas para embutir con calzador 5 productos en escasas 4 horas, es algo digno de agradecer.

Ahora mi duda es saber cuánto falta para que comience el autosabotaje de RCN contra Alicia. Parecería fácil vencer en horario a una Viuda Negra que ni gusta, ni impacta, pero que sigue ahí, remolcada por lo que le dejan la insufrible Voz Kids y la pecuecada de Niche.

Fue grato ver en el elenco a Consuelo Luzardo, quien hace el rol de la dueña del colegio, que en la versión chilena personificó la primerísima actriz Gloria Münchmeyer, quien también hizo parte del elenco de La madrastra original. Creo que está a la altura de su colega chilena. Rescato la escena en que Valentina, una de las niñas en torno de la cual gira la serie, se desmaya, tuvo la dosis de dramatismo justa, sin estridencias. En general, los niños del primer episodio hacen bien su papel, sin impostarse.

El primer episodio logró generar la atmósfera de que alguien está al acecho de Alicia y los suyos, alguien muy cercano a la hija de la misma Alicia. Pero esto es más mérito de la producción de TVN que de la de RCN.

Lo malo de El Laberinto de Alicia

Si consideramos el elenco, tiene sus altas y sus bajas, pero ver juntos a Marcela Carvajal, Patricia Castañeda y Patrick Delmas, quiéralo o no, me hace preguntarme ¿este es un reencuentro de parte del elenco de Pecados Capitales? (producción rescatada de 2003). A ratos les sentí sin la suficiente fuerza escénica, famélicos en sus papeles, y eso que hablamos de dos de los protagónicos. Sobre todo, cuando, por efecto de ser un refrito, uno ya puede predecir la forma como Alicia (Marcela Carvajal) confronta los fantasmas de su pasado. Y no era muy convincente la posición de Sofía (el papel de Castañeda, la madre de Valentina) que se opone a que se profundice más sobre qué pasó con su propia hija. Delmas pasó por el primer episodio casi como un extra con parlamento.

Entre las bajas, meto directo y sin escalas a Juliana Galvis, Ricardo Vélez y a Juan Pablo Shuck, quienes parecen encasillados en sus zonas de confort actoral una y otra vez. Shuck parecía recitar un libreto, pero no había nada ahí. Y en el caso de Vélez, se hizo muy obvio el tema del dulce de coco que le dio a su propia hija. No se necesitaba un IQ alto para imaginarse por donde entraba el agua al molino. Faltó más sutileza.

Simplemente detesté la fotografía de la telenovela, demasiado oscura para lo que de por sí ya es la novela. Y la musicalización tampoco ayudó mucho. La escena de la visita en la cárcel me pareció tan calcada de El silencio de los inocentes, que simplemente me dieron ganas de cambiar de canal. Y no precisamente a Caracol… No me convenció Cesar Mora como villano.

Lo feo de El Laberinto de Alicia

Tanto RCN como Caracol deben entender que las nuevas mecánicas del mercado televisivo y el acceso masivo a Internet han hecho que hacer un refrito de una telenovela extranjera no sea ya tan rentable por tres aspectos: Uno, que ya los televidentes pudieron haber visto la producción original en canales de cable o YouTube muchísimo antes de que siquiera comenzara a grabarse el refrito criollo.

Así, se pierde la magia, la intriga indispensable para un thriller de verdad. Dos: La comparación de los personajes con sus contrapartes de la producción original será inevitable, y muchas veces, salen perdiendo las copias frente a los originales.

En tercer lugar, debo decir que el grave error de los refritos de las telenovelas chilenas (en el canal que sea) radica en que, a diferencia incluso de las adaptaciones de producciones de sus vecinos argentinos, es que los personajes de las chilenas, en su contexto, pueden reflejar a la clase media-alta del país del cono sur, pero es muy difícil que los de este lado de la línea del Ecuador nos sintamos identificados o generemos empatía con ellos.

Pongo dos ejemplos: Gran parte del fracaso de Primera Dama o de ¿Dónde está Elisa?, es que vemos a los personajes como entelequias etéreas, cuasi inalcanzables, con problemas que no son los cotidianos del colombiano promedio, que se encuentra muy por debajo del estrato social que predomina en las producciones chilenas. En pocas palabras, a los nuestros se les nota el palustre y a ellos la cucharita de plata.

Duele decir esto, pero gran parte del éxito de otro refrito como lo fue Los Reyes (que eran Los Roldán en Argentina), es que el grasa argentino se pudo colombianizar estéticamente mejor como el manteco criollo. Si a Edilberto Reyes, por ejemplo, no lo hubiesen hecho hincha del Atlético Nacional – que tiene muchos hinchas en los estratos medios y bajos-, no habría tenido tanto éxito.

En El Laberinto…, por el contrario, Alicia, sus alumnos, en fin, todo su mundo se mueve en los altos estratos (colegio privado, verbigracia), como una copia calcada sin chistar de la telenovela chilena, pero no calan en un público que, para seguir una trama, debe sentir que esos personajes le dicen algo.

Lo tenebroso de El Laberinto de Alicia

Ver el primer episodio no me enganchó los suficiente en la trama, algo fatal para una telenovela llena de intrigas. Irónicamente, la repetición de Los pecados de Inés de Hinojosa, que retransmite Señal Colombia los viernes en este mismo horario, me parece más transgresora… ¡y eso que la hicieron hace 28 años! Como dijese Jorge Usma, El laberinto de Alicia podrá tener una temática con sentido social (de hecho, pasaron un mensaje institucional del ICBF), pero eso no lo es todo, cuando hace falta la calidad, y sobre todo la originalidad, si los de Las Américas quieren volver a disfrutar las mieles del éxito.