Lo bueno, lo malo y lo feo de Un sueño llamado salsa

sueño salsaÉrase una vez una telenovela que se empezó a grabar en 2009, la vieron en EEUU, Guatemala, Honduras, Panamá y hasta Venezuela, pero no en Colombia, porque justo en esos momentos, su protagonista estaba envuelta en un escándalo de unos subsidios agrícolas, y por ello terminó engavetada hasta el día de hoy. Sin embargo, ni haber ganado por varios años el premio Laffy Estación Vostok libran a Un sueño llamado salsa de su temible análisis de Lo Bueno, lo malo, lo feo…  y lo tenebroso:

Lo bueno de Un sueño llamado salsa

Las locaciones de Cali son bellas, pero se ven como si fueran clip de audiciones de PDNT, y los números de baile, como sacados de Colombia tiene talento. No es un halago.  Vicky Hernández  y Gerardo De Francisco fueron, sin duda, los únicos que sacaron la cara por el elenco, como la matrona que inspiró al equipo de baile y el periodista y padre de la protagonista, respectivamente.

Lo malo de Un sueño llamado salsa

Seamos sinceros, a esta novela la descongelaron solo para servir de boba útil como enfrentada a Niche, que, sin ser la gran panacea de producción, ganará sin apenas despeinarse contra semejante producto tan trasnochado que medio mundo puede ver en YouTube, si es que les da la gana de perder el tiempo. Ahora bien ¿era exigible otra propuesta a RCN? Tal vez lanzar Quien mató a Patricia Soler (El refrito de La madrastra) habría sido un garrafal error, pues dejaría la franja prime time con tres novelas de intriga y suspenso (Rastros de mentiras, el futuro estreno de El Laberinto de Alicia y ella).

Valerie Domínguez y Andrés Toro, la pareja protagónica, no pegan ni embadurnan. Con la escena del piropo lo comprobé. La gente de RCN y Fox Telecolombia pueden estar tranquilos, este año ya no ganarán el Laffy Estación Vostok, pero se llevan nominación al Agua y aceite a la pareja con menos química con mucha facilidad. Es más, aunque se podría pensar que la anaquelaron porque temían las represalias del público contra Domínguez, involucrada en el escándalo de Agro Ingreso Seguro, si se fijan, la barranquillera pudo hacer dos temporadas de Los caballeros las prefieren brutas y hasta presentar el Festival internacional del humor en el canal rival y nada pasó.

Precisamente, como todo eso ocurrió, ves el nivel actoral de Domínguez y de Toro en esta novela y ninguno de los dos propone en sí un personaje bien construido, parecen ella misma como ella misma o haciendo casi como el rol de Cristina de la serie producida por Sony Pictures, y él se ve casi repitiéndose como Pablo de Gabriela, giros del destino, que, cronológicamente, son las novelas o series contemporáneas de la grabación de este programa.

Lo feo de un sueño llamado salsa

Esta telenovela, aparte de no ser un verdadero producto de estreno, parte de una premisa que ya fracasó con Bazurto, del canal rival: No necesariamente una historia sobre un ritmo musical y con mucho baile de por medio genera el contenido suficiente, y menos cuando la mayoría del elenco flojea.

Es más, podría decir que es tan mala como Bazurto, pero aquí el eje no es la champeta, sino la salsa. De no ser porque Un sueño… data de 2009, podría decir que es casi una mala copia del producto de CMO para Caracol. Es todo un déjà vu de errores. Ni la música sobresalió, eran los mismos discos una y otra vez,  tal vez por asuntos de derechos.

(Spoiler alert)

Así como hice contra Bazurto, el final de la novela, que dura 90 episodios en total, es el siguiente: Llega la final del Mundial de Baile, donde Richie espera a Margarita como su pareja de baile, la cual llega algo retrasada, pero llega. Gustavo Ortiz, quien funge como alcalde de Cali (el villano personificado por Benjumea) lo capturan por tratar de desfalcar al Salsódromo, con la rechifla del respetable. Liubica (Sáenz) declaró en contra de Gustavo Ortiz y es llevada a la cárcel.

El amor florece entre Richie y Margarita, a pesar de las dificultades de él, como la detención de Diego Armando, el hermano de Richie y su dolor de espalda. Mientras los diferentes grupos de baile compiten por ser el mejor (por cierto, no sabía que en México o Canadá hubiese grupos de baile de salsa).

La hija de Ortiz se entera de la detención de su padre, y busca hablar con él. Jenny (Marilyn Patiño) es confrontada por su madre por todo el daño que ella y Bobby le han hecho a Richie y como sospechosa también de haber desfalcado a la ciudad, pues ella tiene las pruebas en sus manos.  A pesar de la “indagatoria” (¿aún siguen con términos de la Ley 600 a estas alturas de la vida?), hay una fuerte confrontación entre el alcalde y su hija por Diego, mientras que Bobby trata de evitar que Jenny entregue las pruebas contra el alcalde (otra escena digna de episodio de Mujeres al límite), pese a que Ortiz esperaba que Bobby se los entregara.

Finalmente, una arrepentida Jenny le entrega las pruebas originales a Richie y Margarita. Arrebato latino, el grupo liderado por Richie, al igual que la pareja conformada por él y Margarita (que aún se tratan de “tú y usted”), vencen en el torneo (¿usarían dobles de cuerpo?) , para la ira de Ortiz, quien decide acabar con la vida de Richie, y aunque le dispara, Richie sobrevive. Meses después, a Bobby lo capturan queriendo llevar droga, Margarita y Richie producen un número de baile llamado Un sueño llamado Salsa con la gente de Arrebato Latino, y Margarita le confiesa a Richie que está embarazada, y ahí culmina la novela, en medio de una lluvia de purpurina (oh, qué sorpresa, un final rosa… cualquier parecido con Bazurto, ¿pura coincidencia?). Voilà, ¿ya me gané mi cheque por perratearme a la competencia, doctor Sampedro?

Lo tenebroso de Un sueño llamado salsa

De otra parte, los acentos caleños de los personajes como los de Andrés Toro, Karroll Márquez y Carolina Sabino se vieron sumamente forzados. ¿Era necesario para el personaje de Karroll Márquez ese peinado tan boleta?

La conversación de Richie y el jurado en el baño de hombres, donde le dicen que él es el elegido para ir, por sí solo, al Mundial de Baile, no me pareció una buena escena. Con el coreógrafo se vio muy gay esa escena. Y el remate, con la pelea entre Richie y Ortiz, el jurado (Benjumea) fue bastante mal lograda, así como fue previsible la retaliación de Ortiz.

Sentí a Nicolás Montero y a Kathy Sáenz (cuyo nombre del personaje me pareció todo un trabalenguas) casi igualitos a sus papeles en Amor a la plancha… y eso que esa novela es de 2003. Y como villano, Ernesto Benjumea es un bodrio… que lo sepa.

Voy más lejos, los conflictos entre Domínguez y Sáenz fueron escenas muy subactuadas, flojas, predecibles y algo apresuradas. Y ni hablar de las pullas del personaje de Márquez contra el de Toro, a cual más fastidioso. Y de la escena en que Margarita pilla a su novio con la moza mejor correr tupido velo. Ni en un bazar de colegio vi tanta actuación paupérrima.

Es increíble que en RCN nadie parece asumir las consecuencias de tanto fracaso junto. Ya no lo digo por Fernando Gaitán, que ya se fue, pero cuyo legado de su pésima política de grabar y grabar y transmitir una vez grabado todo, aun se ven.

Ya a estas alturas, sumado al habitual irrespeto al televidente con la malsana política del “Córranse, que atrás hay puerta de salida” y el bailoteo de horarios, ya era para que Carlos Ochoa, Sara Gutiérrez o Yolima Celis hubiesen quedado de patitas en la calle. Sospecho que alguno de los tres (o hasta los tres) son infiltrados de Caracol en el canal de las tres letras. No de otra manera se explica tanto patinazo junto desde mediados del 2013 para acá con la programación, dándole segundo aire hasta a las producciones mediocres de Caracol.

¿Por qué no dejar que El capo 3 terminara antes de seguir lanzando y metiendo programas a la brava y afectando los horarios de toda la franja? ¿No aprendieron nada del desastre que fue serruchar el final de Avenida Brasil?

El problema no es solo la deplorable calidad de lo mostrado por el canal de Las Américas, que muestra el hambre a leguas, sino que, cuando se vuelven la competencia más débil, el rival de patio se echa a las petacas, solo porque gana en las mediciones de rating con productos de medio pelo, ese es el círculo vicioso del que debemos salir.

Ya para terminar, en otro sector de las noticias, a todas estas: ¿Los graduados al fin cuando se acaban? ¡qué fémur! Y encima, donde también está Kathy Sáenz. Esto de la rotación de elencos sí que le ha quedado grande a RCN, y más si se les juntan fracasos viejos con fracasos más recientes.