Lo bueno, lo malo, lo feo y lo tenebroso de ‘La viuda negra’. La creatividad televisiva está de luto

viuda negraTras el anodino final de La Suegra, si, esa novelita que terminó sus día siendo toda una obra de arte de la edición (Sarcasmo: OVERLOAD), nos llega a la Tv colombiana La Viuda negra, producción de RTI para Caracol y Televisa donde explotan la historia de Griselda Blanco, la  patrona de la droga que fue mentora del mismísimo Pablo Escobar. Pero ni sus más fuertes venenos salvan a este producto de la telaraña de nuestro análisis de Lo Bueno, lo Malo, lo Feo y lo Tenebroso.

Lo bueno de La Viuda Negra:

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Lo Malo de La Viuda Negra:

Hago propias las palabras dichas por un forista. ¿Quién les dijo a los productores de esta vaina que Griselda Blanco era una mujer fashion? Porque a Ana Serradilla le pondrán mil modas que ni la misma reina del narcotráfico pudo usar en vida, porque si había alguien con el gusto más perdido que la virginidad de Amparo Grisales, fue la difunta narcotraficante. Y por más buenas locaciones que haya, entre ellas algunas en Nueva York, ello no compensa una historia floja y predeciblemente plagada de plomo y colores sombríos.

La narración en off de las primeras escenas, donde le ponen esa suerte de bozal tan ficticio, no me convenció. Aunque según la trama, a la señora solo le faltó parir a Pablo Escobar, porque ella fue la creadora de las mulas, de los sicarios, del narcoterrorismo, el fingido acento paisa de Serradilla era insoportable a la par de intermitente.

Vimos lo habitual de varios productos recientes de RTI: Escenas inconexas metidas con calzador, incluidas algunas escenas de cama, varias de ellas innecesarias, o las del frustrado secuestro al desaparecido John John Kennedy, donde hace su aparición Julián Román chorreando tanta sangre falsa que daba hasta risa. Y es que, como me lo dijera un twittero, las escenas de acción de esta novela harían sonreír a la audiencia gamer con escenas tipo Grand Theft Auto o Need For Speed. Justo cuando se esperaba el desenlace de la ejecución de Griselda, se dio abrupto paso a la infancia de ella (representada por la hermana de Yuri Vargas) en algun hotelucho de mala muerte, donde su madre –la de ella- comienza el lento, natural e imperceptible camino para prostituirse ambas. Un recurso tan manido… que tornó aburrido el episodio, si aún cabía.

Esa barba de Juan Pablo Gamboa se vio demasiado falsa, y como por arte de magia, desapareció al momento de la ejecución, lo que me lleva a preguntarme ¿era necesaria para este personaje? Tan falsa como la supuesta tortura del hijo de Griselda Blanco. En una obra de bazar escolar he visto actuaciones más convincentes  que la del ahijado de Griselda que se infiltra como sacerdote.

Se sabe que las cárceles son muy estándar, pero ¿es mi impresión, o la cárcel de El Capo es la misma de esta novela?  Y ni hablemos del nivel de “inglés” de esta novela. Para ser ambientada en alguien encarcelada en los Estados Unidos, hablaron bastaaaaante castellano.

 Lo Feo de La Viuda Negra:

Al margen de los méritos actorales, cuestionables para algunos, el elenco es una de las peores referencias de esta novela. Casi todos han salido en alguna delincuentenovela, incluso,  algunos se repetirán en sus papeles: Julián Román y Eileen Moreno estuvieron en Tres Caines, Andrés Parra y Mauricio Mejía reencarnarán en el rol de Pablo Escobar que tuvieron en Escobar, el patrón del mal, Viviana Serna estuvo en La Bruja – que también tuvo su dosis de narcodramaturgia-, Jenny Osorio en Sin tetas no hay paraíso, Fernando Solórzano en Las Muñecas de La Mafia… ¿así o más encasillamiento? Y veía sin rima ni gracia que el actor que representó a Freddy Rincón en La Selecc10n  o al que hacía de esposo maltratador de Helenita Vargas en La Ronca de Oro también salían en esta vaina ¿repitiendo elencos tan de seguido, Caracol?

El manejo de la escena ante el Juez americano, parecía de plaza de mercado, digna del programa de la peruana que regalaba carritos sanducheros. Se le perdió el respeto a una escena como estas. Tanto como se lo perdí a la escena de la pelea entre el “benefactor” de Griselda y su mamá con el dueño del hotel.  Absoluto uso y abuso de la sangre falsa.

El cabezote musical le restó seriedad a la novela, parecía de las novelitas juveniles de Televisa. Desacertado.

Lo Tenebroso de La Viuda Negra:

Precisamente, la sobresaturación del género de la delincuentenovela. Desde 2004, con La Saga y La Viuda de la Mafia, todo parece encasillarse en mostrar y prácticamente exaltar las pseudo biografías de narcotraficantes y su mundo relacionado (prostitutas incluidas) o historias ficticias de los mismos (en varias de ellas, donde ha tenido Gustavo Bolívar la mano metida). Y no es para menos, veamos: Sin tetas no hay paraíso, El ventilador, La novela basada en Sin tetas No hay paraíso, Dos “Temporadas” de El Cartel, Inversiones El ABC, El Encantador, La muñecas de La Mafia, Tres “temporadas” de El Capo, Rosario Tijeras, La Bruja, La reina del sur, Tres milagros, Tres Caines, Escobar, El Patrón del mal; Alias El Mexicano, La prepago… un total de veintiún telenovelas (me resisto a llamar serie a algo de emisión de lunes a viernes) en un periodo de solo 10 años, es decir, poco más de un promedio de 2 por año, o sea, casi una por cada canal privado nacional. Ya es demasiado.

¿Dónde fueron a parar historias corales como Pecados Capitales ó Pero Sigo siendo el rey? ¿La creatividad se acabó desde el final de proyectos como Allá te espero o El último matrimonio feliz? ¿Cuántos delincuentes más faltan por mostrar, y seguir con ello enlodando más la imagen de este país? Y sin que sea una licencia  para sobreexplotar el subgénero de la biodeportivonovela, prefiero que en el extranjero se hable más de gente como Nairo Quintana o Mariana Pajón que del enésimo traqueto o la próxima fufurufa que se exalta en nuestra TV.

Yo no veo a los alemanes haciendo con tanta profusión novelas o series de los generales nazis, pero aquí, la idea ya está más que desgastada, y de llegar a liderar en los índices de audiencia en su debut, demostrará que somos un país al que ya no le duele que lo sigan señalando como productor y exportador de drogas. ¿Para qué nos ponemos energúmenos con los trinos de Nicolette Van Dam, si nuestras propuestas televisivas prevén más y más novelas sobre traquetos?