Lo bueno, lo malo, lo feo y lo tenebroso de ‘Fugitivos’

fugitivos-caracolTras el anodino final del sainete de las pelucas, Caracol quiere enfrentar fuego con fuego, o mejor, plomo con plomo y lanza Fugitivos, que marca el regreso de Emmanuel Esparza y Taliana Vargas como protagonistas, tras haber estado en Mentiras perfectas y Rafael Orozco, el ídolo, respectivamente. De lo que no podrán huir es de nuestro análisis de Lo bueno, lo malo, lo feo y lo tenebroso.

Lo bueno de Fugitivos:

Sinceramente me da pereza considerar que Caracol ha entendido que el producto saliente sea reemplazado por el entrante. Y eso es así, porque a estas alturas, ya no es mayor mérito, ni para los del molusco, ni para el de las tres letras.

El nombre del personaje de Taliana Vargas se presta para unas lecturas…

Irreconocible Endry Cardeño como un asesino despiadado, sin duda, la mejor personificación del episodio.

La musicalización del primer episodio fue la justa, sin estridencias.

Lo malo de Fugitivos:

Cada vez más creo que Christian Tappan o cobra muy barato o tienen acciones en el canal de la Floresta. No sé si los flamantes vicepresidentes de programación de Caracol o quienes hagan sus veces cayeron en cuenta que vamos a tener dos horas seguidas de actuaciones de él. Una, haciéndose el malo del paseo, y otra, en esa payasada de La Suegra. Un error que podría costarle el puesto a cualquiera en un canal serio, pero eso es mucho pedir cuando el que tiene “rating”, chicanea (si, entre comillas, porque las cifras actuales, que no llegan ni a los 13 puntos, dan grima).

Varias escenas eran rocambolescas, entre ellas, la escena inicial de sexo en el ascensor con remate en la oficina, que me pareció innecesaria.  Ni hablemos de la escena de Camila (la futura víctima de homicidio) llamando a Julián porque descubrió algo grave, que se notó forzada. Peor fue la del baño de reclusos, donde, qué casualidad, todos están con calzoncillos igualiiiiitos… no sabía que el INPEC tenía presupuesto para esos menesteres. De otras escenas como la del intento de violación de Esperanza, frustrado por “el español” –qué manera tan burda de dejar pasar el hecho de que es imposible neutralizar el acento de Esparza-, o la de la cocina donde están el guardián alebrestando a Esperanza, mejor corremos tupido velo.

Sentí flojos los papeles de María José Martínez como una esposa poco abnegada, a la que le terminaba dando asco ir a visitar a su marido en la cárcel, y el de Marcela Agudelo, sentí su rol como abogada bastante pasivo, como si la suerte de su cliente le importase más bien poco. La despedida familiar entre Julián, su esposa e hijo fue una escena tan floja, porque las lágrimas fáciles acabaron cualquier pretensión dramática. Algo similar ocurrió con la escena de la llamada “pirata” de Julián a su hijo.

La cárcel de esta novela casi era un calco de la mostrada en 5 viudas sueltas…bueno, las cárceles colombianas son casi todas iguales, desde La mujer del presidente, poco hay que mostrar.

Alguien tiene que decirlo: Taliana, construir un personaje no es mera cuestión de perfilarte las cejas de tal o cual manera, hablar con voz impostada o dejar de maquillarte, falta mucho para que dejes esa imagen de demoiselle en détresse que te antecede, y que ha sido tu zona de confort actoral.

Lo feo de Fugitivos:

La escena del homicidio fue la peor lograda del primer episodio, y eso de tener una  “sirvienta paparazzi”, menos. Hay que ser muy estúpido para tomar un arma con la que se acaba de cometer un delito con las manos  sin guantes.

Creo que a los libretistas de este efecto licuadora criollo de Prison break con Los magníficos, La mujer del presidente o Fuego Verde (pero sin esmeraldas) y transmisión de lunes a viernes, cual vil historia de Mujeres al límite también se les olvidó pensar en hacer medianamente creíble eso de la cárcel mixta. Caramba, yo sé que hay hacinamiento carcelario, pero hasta allá, tampoco.

Desesperaba la fotografía sombría, y la escenografía ayudaba muy poco, el lugar donde estaba recluido Julián antes del juicio parecía más la bodega de Creaciones Merceditas o Industrias Copito, no de un lugar de reclusión provisional.

¿Cómo pretenden que el hijo de Julián, que debió haber presenciado el juicio de su padre y lo vio con esposas, trague la patraña de que su padre está en Japón?

Los protagonistas se ven con menos química que un alka seltzer en un masato, y eso se evidenció más en la suerte de “visita conyugal” que tuvieron ambos. Claro que, eso, en el caso de Taliana Vargas, no parece ser un problema, lo mismo pasaba con Jattin o Palacios.

Me es imposible tomar en serio a Josse Narváez como antagonista, y menos en pleno primetime. Se le ve libreteado y medio, casi recitando sus parlamentos, cual actor mexicano con apuntador.

Lo tenebroso de Fugitivos:

Temo mucho en evidenciar lo pasteleros que pueden ser los televidentes colombianos, que cambian de gustos en pos de productos televisivos donde se cree que dos protagónicos atractivos por si mismos o muchas escenas de acción superan una trama enclenque y demasiado acelerada.

Digo esto último porque, en menos de 11 minutos de emisión, ya habían pasado más de 5 días de trama, y en solo 4 minutos más, ya habían pasado 20 días con condena y todo para Julián (eso ni en CSI), y en media hora de emisión, pasaron 120 días, pero las reclusas decían que eran tres semanas, y así sucesivamente, los días pasaban a una velocidad tan pasmosa (con ese recurso del calendario, que salió más de la cuenta en el episodio, llegando a contarse hasta 243 días), que ni la teoría de la relatividad de Einstein podría explicarlo.

Igual, Fugitivos fijo vencerá en su estreno, pero a mí no me convencerá, al menos no para seguirla viendo. Si a Uds. Les gusta, no es mi problema. Lejos está de ser rescatada en este 2014…