De Zapping: El capo 3

capo3Hace poco menos de un mes, Colombia entera se indignaba porque una casi desconocida modelo neerlandesa publicaba en Twitter un fotomontaje con dos de nuestros futbolistas aspirando el spray que usaban los árbitros de Brasil 2014 como si fuera cocaína. Similar reacción causó una caricatura de un periódico belga, pocos días después, en similar sentido, cuando el seleccionado patrio lograba una destacada figuración en el torneo futbolístico. Muchos pidieron nota de protesta formal ante la ONU (donde ejercía Nicolette Van Dam como embajadora de buena voluntad) y nos escandalizamos ante tamaño estigma en contra de unos jugadores que, deportivamente, lo daban todo en la cancha, para orgullo nuestro.

Pero, en este país donde la doble moral es Ley de Murphy, lo que hacemos con las manos, lo desbaratamos con los pies: RCN lanza la tercera “temporada” ( si, lo pongo en comillas, porque aquí desconocemos lo que de verdad significa una temporada televisiva, pues no se hacen series semanales, sino infumables telenovelitas de entre 40 a 60 episodios, cuya continuidad se deja a criterio de las necesidades de rating del canal respectivo) de El Capo,  producto que subsume el universo traquetoide y prepagofílico de Gustavo Bolívar.

Ya en su oportunidad pasamos al tablero a las dos primeras entregas de esta basura de producto (léase: Los años tenebrosos de la televisión colombiana: 2009 y  Lo bueno, lo malo y lo feo de El Capo 2), y en ambas oportunidades, el programa del canal de las tres letras salió muy mal librado en crítica y en parte con el rating. Por eso, no clasifica como merecedora de otro BMFT. Hoy, cuando RCN sucumbe en la puja por las audiencias, tenemos ante nuestros ojos una perla más del largo collar de errores de programación que, en un canal decente, ya habría puesto de patitas en la calle a libretistas y gerentes de programación.

¿Por dónde comienzo?. Bueno, sí, hablemos que este remedo de serie ya fue estrenada en MundoFox, y por ende, ya otros han tenido la oportunidad de verla antes que el público colombiano, y adicionalmente, varios de sus capítulos están ya colgados en plataformas de videos como Youtube. O sea, el Efecto periódico de ayer, como la canción de Héctor Lavoe. Y eso que se trata de un producto Premium donde supuestamente no se escatimó en gastos en torno a las locaciones para filmar. Pero, claro está, Pedro Pablo León Jaramillo no le llega ni a los tobillos a Jack Bauer. RCN debería saber que ni las mejores locaciones salvan un producto con una trama tan predecible o con un libreto tan flojo y rocambolesco.

Vamos al elenco: Jimmy Bernal haciendo de… gringo. Marlon Moreno dándoselas de antihéroe con exceso de rimmel y un forzado e insoportable acento paisa intermitente. Natalia Jerez as herself (esta niña no tiene matices actorales de ninguna clase). Oscar Borda y Cristina Umaña como dos caricaturas de sí mismos. Katherine Vélez como otra sufrida madre de familia… U otra vez como la misma sufrida madre de familia. Marcelo Dos Santos en su enésimo papel de malo. Le pueden meter más y más personajes a esta vaina, incluidos actores extranjeros, pero todo esto es como querer hacer un traje de novia con la tela de uno de primera comunión, es rizar el rizo cuando la trama no da para más.

La edición de las escenas del primer episodio mareaba con tanto flashback de las partes anteriores. El secuestro de los familiares del director de la DEA fue una escena digna de risa. Creo que he visto peleas más verosímiles en cualquier temporada de los Power Rangers.  El spanglish/itañol del episodio no ayudaba para nada. La escena de la visita del coronel Velandia (Juan Carlos Vargas) a la cárcel tuvo una musicalización que parecía de visita conyugal gay.  Los diálogos pseudo trascendentales del Capo eran tan rimbombantes que parecían más de culebrón de Delia Fiallo, de esos de las novelitas venecas de los ochentas (sobre todo la carta a su familia). Muchos acentos forzados iban y venían.

Pero lo peor, es considerar que, de nuevo, ante el fiasco que sus últimos movimientos de parrilla han generado, RCN vuelve a las andadas, al “Córranse, que atrás hay puerta de salida”. Esta vez, tras Avenida Brasil, vendrá la reiteración de la absurda trama del capo a enfrentarse al sainete de las pelucas, pues es muy claro que El estilista fue un débil rival para la bazofia producida por los de la Floresta. Ni un mes pudo conservar su puesto, por el que RCN tiró por la borda el débil liderato que estaba alcanzando con la intrincada trama brasilera, y por eso, será defenestrada.

Qué triste es pensar que en nuestro panorama televisivo actual, un canal le gana a otro no con productos de calidad, sino con un reality que lo pueden filmar en cualquier parte y sigue siendo más de lo mismo, una pseudo bionovela sobre jugadores de futbol que los hace ver como melifluos seres que medio juegan y a los que los gobiernan sus esposas y/o mozas o la diezbillonésima gritonovela de oficina del canal del molusco. La encrucijada del canal de Ardila Lulle es un prime time que ya no encuentra la manera de hacer encajar, como si fuera una mala partida de Tetris, a la novela de Rede Globo, al bodrio hecho por Vista Producciones, la innecesaria repetición de La Playita y al fiasco de Idol Colombia, todo en menos de cuatro horas.

Como en todos nuestros De zapping, les diré que están en entera libertad de ver El Capo 3 si les da la gana, quien soy yo para imponerles qué ver y qué no. Allá Uds. Si quieren ver este wannabe de 24. Solo les pido que piensen que, cada vez que apoyan una traquetonovela, se deslegitiman para ofenderse cuando un extranjero nos estigmatiza como país de narcos.