Lo bueno, lo malo y lo feo de ‘La ronca de oro’

ana maria estupiñan roncaTras el desplome en rating que han sufrido tanto Colombia´s Next Top Model como Bazurto, bailando con el enemigo y el debut sin mayor ruido de La patrona, Caracol lanza ‘La Ronca De Oro’ como la propuesta que busca conservar el testigo de buenas cifras de audiencia que hereda (inmerecidamente, todo sea dicho) de Mentiras Perfectas. Por eso, entra a nuestro análisis de Lo bueno, lo malo, lo feo y lo tenebroso

Lo Bueno de La Ronca de oro

CMO suele cuidar mucho su fotografía, locaciones,  vestuario, maquillaje, utilería y musicalización, y eso se notó en el primer episodio. Todo en su justa medida.

Fue acertada la elección de Laura García como la férrea y dictatorial madre de Helenita, quedó bien definido, entonces, la pésima relación entre madre e hija contra la música que la primera consideraba que era de “coperas y borrachos”.

El buen papel de García contrasta con el gris personaje de Luis Fernando Montoya como el anodino padre de Vargas, a quien sí sentí flojo en su papel. Efraín, el hermano como figura antagonista en el primer episodio, estuvo correcto, pero sin más.

Se le abona a Caracol no haber sobrevendido la novela en el exterior, dejándonos a los colombianos de últimos en conocerla, y además, el acertado manejo de las franjas para programarla, justo reemplazando al producto saliente y no sacándolo a patadas sin mayor explicación, como en el canal rival.

Lo Malo de La Ronca de oro

La primera Helenita (anterior a Estupiñán) me pareció más convincente como cantante, más espontánea, pero salió muy poco, como si la idea es solo resaltar a Estupiñán y luego dar paso a Majida Issa ( quien solo sale en el cabezote del primer episodio)

A Estupiñán el acento valluno le iba y venía, y cuando le venía, era exasperantemente sobreactuado. La escena de su confesión  estuvo aburridísima, si trató de ser graciosa, no lo logró, y ni hablar de la “boleteada” que le da el locutor en el jeep cuando ella se iba a inscribir en el concurso de canto, indiscreto pero poco verosímil. Tan poco verosímil como el escape de las niñas rumbo al pueblo, como si nadie se hubiese dado cuenta…

Leonardo Acosta, como el Dr. Hincapié, padre de la mejor amiga de Helenita y a la postre su primer marido, me pareció un personaje muy plano, sin matices ni expresividad. Es más versátil Steven Seagal.

El libreto de este primer capítulo fue demasiado lento, para mi criterio. El nudo del episodio era ver cómo Helenita se le volaba a la mamá para irse al concurso de música, y se perdió en medio de escenas, la verdad, bastante prescindibles, como el debate en la mesa entre Hincapié y la madre de Helenita sobre la educación de ésta.

La gallera del pretendido concurso de canto, parece la misma que hemos visto en otras telenovelas como La Caponera, Alias el mexicano y muchas más. Muy sobreactuado el locutor de pueblo del evento. ¿Y quién era Martinella de Oriente, la hija de la Negra Candela?.

El regaño de la madre de Helenita sacándola a rastras de la gallera no me gustó para nada, parecía la mechoneada de Elianis a Oscar. Y contrastó –y no es un halago- con la escena de la explicación que le daba Helenita de su escape con su madre, previo a quemar el órgano, al que la severa matrona consideraba causante de la rebeldía de su hija. Lo malo fue haberla visto llorar a la madre de Vargas en este primer episodio. Dramáticamente hablando, una buena villana NUNCA  llora en el primer episodio, y menos cuando la hija le hace frente de la manera como lo hizo Helenita.

El modo como terminó “de casualidad” Helenita montada en el carro del Dr. Hincapié, huyendo de la hacienda no me pareció convincente. ¿Y en qué aportaba a la trama la escena de Flor, la veterinaria?.

Por cierto, el cabezote de la novela me hace pensar ¿por qué esas letras en azul y no en dorado, si era “la ronca de oro”’ ¿Tal vez para no parecerse a los de Nadie es eterno en el mundo?

Lo Feo de La Ronca de oro

Con Ana María Estupiñán me pasa que siento que la están sobrevalorando y lo que es peor, sobreexponiendo en varias producciones. Dirán que no es culpa de la actriz que salga tan seguido, dadas las tendencias de nuestros canales nacionales a meterle Efecto Vostok a sus productos, pero siempre cansa mucho verla primero en dos productos de RCN (uno de ellos, que, Avenida Brasil mediante, ya fue relegado al infame horario vespertino) y ahora en Caracol. Podría darse otro periodo sabático, como hizo tras el final de La Pola, y no aceptar papeles tras papeles indiscriminadamente.

Precisamente, a Estupiñán la sentí postiza en todas sus escenas cantando en el primer episodio, en especial con los mariachis en el cañaveral (mariachis sospechosamente iguales a los del cabezote de La Hipocondríaca), como si estuviera filmando un videoclip. Ni hablemos cuando, tras la escena de la quema del instrumento musical, se cambia de vestuario, así como así, para marcharse de su casa. Fue un cambio innecesario, que más podría parecer un error de continuidad, porque ningún otro personaje cambió su ropa.

Con Majida Issa me pasa algo mucho peor: Al verla en las promos con el maquillaje y peinados de Vargas, poco más y me parece estar viendo una drag queen de bajo presupuesto, o sea, como el participante de Yo me llamo T1.  No me convence actoralmente ella, sus credenciales no dan para más.

 Lo Tenebroso de La Ronca de oro

Lo más fastidioso de las bionovelas de músicos, es que los ponen a cantar cual maldita rockola, porque sí y porque no también, o sea, sin que verdaderamente la escena lo exija. Me pregunto ¿Qué tanto será la voz verdadera de Estupiñán o de Issa y cuánto será puro lipsync de otra cantante en sus actos musicales de la novela?.

Y voy más allá, considerando lo conversado con mí muy estimado colega JuanCarBez: ¿Cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en estas producciones? Como ya es frecuente en las bionovelas colombianas, los “adornos dramáticos” que acompañan la inspiración “en la vida de…” carecerán de lógica o rigor histórico o serán puro relleno que no aporta nada. ¿No se resolverían todos estos interrogantes mejor con miniseries?. Y complemento esto, porque aquí olvidamos ya qué es hacer series, por tener qué pasar en Tv de lunes a viernes. No se puede seguir rotulando como serie a lo que en realidad es una telenovela corta (de solo 60 episodios), pues su mecánica de transmisión es semanal

En cierta forma, como comentaba con otra apreciada colega, sentí esta novela como un remix entre Amor sincero, La Hija del mariachi, La pola, La Bruja y Amar y temer. Falta ver si tiene el rating de las tres primeras y la calidad de las demás.

El primer episodio terminó con la historia inconclusa del “retén” que los pájaros (conservadores) hacían al Dr. Hincapié, pero, ni aun así, me animará a ver cómo termina la trama en el siguiente episodio. Como resalté arriba, no es un mal dramatizado, en términos de producción (es años luz mejor que el bodrio de Bazurto, también de CMO para Caracol), pero a mí no me engancha esta historia, no le percibo ese je ne sais quoi  por la cual volcarme a verla religiosamente, y ello es independiente del canal al que se la vendió la productora para ser transmitida. Las propuestas dramáticas de ambos canales privados en el horario de las 9 p.m., siendo representantes de las dos vertientes de la bionovela nacional, provocan en mí solo bostezos por trilladas y predecibles.

Para concluir, con todo respeto, Helenita Vargas no cambió el mundo con su música para hacerla merecedora de la enésima bionovela que nos hemos tenido que tragar en este último lustro en la televisión colombiana. Si esa es la veta que cree que pueden seguir explotando los canales nacionales para atraer las audiencias, que hoy ya no marcan las altas cifras de antaño, me parece que están subestimando los gustos de la audiencia y las nuevas opciones de entretenimiento con las que cuentan, más allá de Caracol y RCN.