Carta abierta a Pilar Castaño

pilar-castanoEstimada señora Castaño:

No voy a hacer más leña del árbol caído. Ya bastante desprestigio debe ser que Prisa Ediciones hay decidido retirar del mercado el libro, ante la avalancha de críticas por el plagio descarado y vergonzante que hiciera ( y luego reconociera) Gabriela Salazar, la ilustradora del texto  La maravilla de ser mujer.

Soy firme opositor del plagio. En pasadas oportunidades, criticamos la labor que hacían en ciertas emisoras de provincia al respecto de nuestros artículos.  Pero creo que esta es una culpa compartida, no solo suya, sino de su misma editorial, de los diagramadores, de los correctores de estilo. No solo suya, doña Pilar. Ni más faltaba.

No pretendo ser adalid de la moralidad y las buenas costumbres editoriales, pero para alguien que ha hecho carrera mediáticamente como una pretendida gurú de la moda – aunque yo era mas fan de Lina Botero-, este tipo de situaciones son inaceptables, capaces de arruinar toda una reputación ganada a pulso de comentar los diez mil trajes de Alfredo Barraza, Hernán Zajar y afines durante años y años en el Concurso Nacional de Belleza, con todos sus canutillos, lentejuelas, mostacillas y plumas, muchas plumas… como las de aquel lejano reinado de 1990, con el infame daño de los computadores. La veo mejor en Lucha de reinas, donde me encanta su labor. Pero, entiéndame, se me ha roto un mito.

No sé si Andrea Serna tome el relevo suyo en el sector fashionista,  después de dejar de tener en sus manos el sobre, pero, por si acaso, en estos tiempos donde entre el cielo y el Facebook no hay nada oculto, prefiero mostrar poco pero ser original, a plagiar dibujos ajenos y hacerme el bobo, tirando por la borda todo el esfuerzo de meses enteros de otra gente que, por acción u omisión, se perjudican con el retiro de las tiendas de su libro. Esperamos pronunciamiento de Pambelé Records al respecto.

En todo caso, decirte, querida Pilar, que tal vez seas la mas mediática, dado el origen de tus padres, pero no eres la que mas sabe de modas en este país. Yo tampoco lo soy, lo admito. Pero si algo siempre estará out es robar ideas ajenas. ¿Qué dirían Coco Chanel, Christian Dior, Gianni Versace o Yves Saint Laurent?.

Diría la finada Diana Vreeland, la temible editora de Harper´s Bazaar y Vogue que “Un poco de mal gusto es como una buena pizca de páprika. Todos necesitamos una pizca de mal gusto, es cálido, saludable y vital. Lo deberíamos usar más”. Solo que, en su caso, se le fue la mano en el condimento y cayó muy mal.