Periodista de ‘Los informantes’ renunció por diferencias con María Elvira Arango. Aquí el porqué.

los-informantes-canal-caracolCon bombos y platillos el canal Caracol anunció la llegada de Los informantes un nuevo programa periodístico que entre otros aspectos se destaca por tener un gran equipo de trabajo conformado por 17 profesionales experimentados y con puntos de vista y criterios claros, logrados en su haber periodístico… precisamente este aspecto fue el florero de llorente que hizo que empezaran las renuncias o ‘renunciaran’ a Natalia Orozco como ella misma lo manifestó en la página web las2orillas.

Según cuenta su salida se dio “por diferencias de criterio periodístico” y dejó ver el motivo por el cual Caracol prescindió de sus servicios.

Aquí parte de la nota, saque sus conclusiones:

Después de 15 años de estudios y corresponsalía en el extranjero regresé a Colombia.  Consideré una obligación y un privilegio estar en mi país, en un momento histórico del que quiero ser testigo. El paso por BLU Radio me dio la oportunidad compartir con  periodistas de una calidad profesional y humana excepcional. Con directoras de programa como María Clara Gracia y Vanesa de la Torre, que me abrieron micrófonos  para expresarme con absoluta libertad. La experiencia en televisión con LOS INFORMANTES me dio la posibilidad de conocer reporteros y jóvenes productores con enorme potencial.

Sin embargo en LOS INFORMANTES surgieron diferencias, que  motivaron la salida de otros colegas y que me llevaron a cuestionar las reglas impuestas y la línea editorial del programa. La entrevista realizada al estratega militar de las FARC, Pablo Catatumbo, fue reeditada sin mi presencia, asunto que por razones de principios  no podía permitir y a pesar que la directora revisó su decisión, causó un deterioro en la relación. Me quedó claro que no se trató  de una política institucional  de Caracol, sino que fue una decisión de María Elvira Arango con quien tengo divergencias sobre si los medios y las élites en Colombia tienen también una responsabilidad en el conflicto.  Mi posición es y será que sí, y el punto de coincidencia que tuve con el líder subversivo, a quién le cuestioné de forma contundente sus métodos, fue que “todos en esta guerra hemos cometido errores”.

Posteriormente la entrevista, pensada para ser una de las que inaugurara el programa, fue aplazada en varias oportunidades porque “los guerrilleros no daban rating”… Me han reprochado  debatir  “las reglas” cuando creo que la columna vertebral de todo periodista debe ser precisamente confrontar lo establecido, preguntar sobre su pertinencia y transformar lo que no considere justo.

De “castigo” la directora de LOS INFORMANTES me prohibió editar la entrevista más linda que he hecho en 15 años de ejercicio periodístico: un encuentro con Fito Páez que consiguió el joven productor Mario Zamudio. Un trabajo que iba más allá de recordar su legendaria carrera como estrella de rock, y ahondaba en aquel ser humano complejo pero brillante  sobre el camino para sobreponerse a la violencia, la relación entre el arte y la resistencia, el valor de la soledad, la simbiosis de este creador  con ciudades oscuras y mágicas como Buenos Aires o incluso Medellín “putas ciudades, de pobres corazones”. La entrevista fue emitida eliminando el diálogo y mi presencia –hecho que poco importa-, pero los textos fueron escritos y leídos por la directora del programa. El resultado tuvo muy poco que ver con el diálogo que sostuve con el artista.

Tengo mucha ilusión de trabajar en Colombia. Salir de una empresa y despedirse de compañeros con los que se crean lazos de afecto y de respeto no deja de ser triste. Y aunque aún hoy el corazón sigue arrugado, seguiré considerando que los periodistas no tenemos el derecho a ser sumisos, ni aceptar ningún tipo de arbitrariedad.