Lo bueno, lo malo y lo feo de Mamá tambien

mama tambien rcnRCN sigue insistiendo, y tras el final de PDNT, intenta rescatar su nueva “Franja maldita”: El horario de las ocho en punto de la noche, donde parece que ni con una ñoña temporada de La Voz Colombia puede alzarse con el liderato. Ahora lo intenta con Mamá también, una barrio-novela de jóvenes disfuncionales sobre el embarazo adolescente, que pasa al tablero de nuestro análisis de Lo bueno, lo malo y lo feo. Pero creo que ésta se queda a repetir logros…

• Lo bueno de Mamá también

La intención de concientizar a la juventud de los problemas y conflictos del embarazo adolescente es loable, muy al margen de la previsible mala ejecución. Me gustaron la fotografía y lo medida de la musicalización.

• Lo malo de Mamá también

Las barrio-novelas de jóvenes disfuncionales ya están muy trilladas, llenas de lugares comunes, en especial por el lado de RCN. Parece un remix o dèjá vu de retazos de Francisco el matemático (donde también actuaron, haciendo de la profesora comprensiva, Carolina Cuervo, Oscar Rodríguez como profesor de educación física y el actor gordo que hace de Fabio), A mano limpia (donde actuó Variel Sánchez) y algo de Tres Milagros y hasta Allá te espero (donde participó Ana María Estupiñan). Y creo que a los tres les corresponde mucho más para darles identidad a sus personajes, para diferenciarse de sus papeles previos. Construir un personaje no se reduce a cambiarle el peinado liso por uno rizado. Ana María… ya el rol de Mariana, como la niña medio nerda, simpática y ligeramente calientabraguetas lo vimos amplia y recientemente con Juanita.

Los libretos de la serie se me hacían terriblemente predecibles, y ni hablemos de sus personajes, tanto en los roles de los padres, o los de los alumnos: el gordo, el viejo repitente, la dark, la mejor amiga de la nerda, la gomela, el papacito, el becado, etc. Ese colegio era tan variopinto que me recordaba la fase “gomela” del Jimmy Carter (de hecho, creo que las locaciones eran las mismas) mal revuelto con Rebelde. Ver el personaje de Andrea, la niña play mandando un sms en su previsible shock social con estudiantes como el hijo de la trabajadora de la cafetería me pareció una mala copia de la producción mexicana – derivada de una argentina, por cierto- o de Gossip Girl, pero versión tercermundista.

• Lo feo de Mamá también

Vuelven los mantecos lanzamientos en centros comerciales como estrategia publicitaria de RCN. La creatividad no es su fuerte. Esta es de esas novelas que el cabezote te contaba todo lo que necesitabas saber de la novela, y fue más que suficiente.

Esa frase de “Yo no vine acá a hacer amigos” que dice el personaje de la chica rica castigada por planificar una orgía por redes sociales fue uno de los giros argumentales mas rocambolescos, al lado del descubrimiento que una de las niñas hace de la confesión del embarazo de otra en su diario, que luego se informa en la emisora del colegio, llenando a todas las chicas del manto de sospecha mas artificioso posible. Pero esta gente mató el conflicto de saber quién es la primera embarazada desde el primer episodio, y así, nada me interesa. Ni los flashbacks salvaron esto.

Ese giro de ver al rector y a la psicóloga pedirle a Mariana que se retire del colegio sería verosímil… pero en las épicas de Décimo Grado, no en 2013, señores de RCN. No subestimen nuestra inteligencia.

• Interrogantes que nos deja Mamá también

¿Hasta cuándo seguirá el INRI de RCN – y de los televidentes- en este horario? ¿Valía la pena lanzar esta producción en la temporada de caídas de audiencias, o era mejor opción rescatar a las defenestradas El día de la suerte (relegada al horario de las 6) o Los graduados (enviada a la franja maldita)?

• Pronóstico de Mamá también

El cursi y azucarado concurso musical de Caracol puede seguir respirando tranquilo en su inmerecido liderato del rating, ya que la propuesta dramática del canal de las Américas es un ostensible rival de relleno, un valium que no vale ni la pena ver. Moría del aburrimiento antes de los diez primeros minutos. Había más emoción en El minuto de Dios