‘Mentiras perfectas’: Lo bueno, lo malo y lo feo.

mentiras_perfectas_caracoltvTras el final del sainete de las pelucas, Caracol cambia radicalmente de tercio y se arriesga a finales de año con Mentiras perfectas, remake criollo de Nip/Tuck, polémica serie gringa sobre dos cirujanos plásticos y es tiempo de pasarla al quirófano de nuestro análisis de Lo bueno, lo malo y lo feo.

Lo bueno de Mentiras perfectas:

La ambientación locativa del hospital al menos no la hicieron calcada de A corazón abierto o La Hipocondríaca. Párese de contar.

Lo malo de Mentiras perfectas:

Un remake, en principio, debería ser fidedigno a su original o incluso superarlo. ¿Qué mérito hay en Mentiras perfectas?. Bueno, aquí más bien es demérito. La forma como adaptaron la consulta del mafioso fue vergonzosa, haciéndolo pasar cual supuesto cantante vallenato mal de la voz (en la serie gringa, la escena involucraba muchos aspectos más, propios de la labor médica, y finalmente si le aceptaron la cirugía).

La transición de escenas no fue fiel a la serie original, se veía macheteada y rellenada con lo que sea. Telenovelizar la serie para hacerla “digerible” traicionó las verdaderas pautas del primer episodio de la serie de FX.  Los gags del primer episodio gringo se perdieron (como el del implante en la nalga mal puesto ¿tal vez para no ofender a Jessica Cediel?).

Voy aún más lejos. Los que vimos el primer episodio de Nip/Tuck podemos decir que había muchas cosas retorcidas y bien subidas de tono que dudosamente se verían bien en el horario que sale Mentiras perfectas. Así, por encimita: Christian dándole por Detroit y aspirando cocaína en la espalda de Kimber, el trasfondo de la cirugía del narcotraficante por haberse acostado con una niña menor de edad, su muerte en el quirófano a manos de su hermano, la tortura de Troy con las inyecciones de botox… Caracol es muy ñoño para eso. Si acaso le metieron la escena de cama/tortura bastante sobreactuada con Margarita Reyes y Emmanuel Esparza, porque nuestros guionistas no dan para más. Hasta en esa, una escena con algún contenido de conflicto, se vio fría y predecible.

Lo feo de Mentiras perfectas:

 No es por nada, pero en el tránsito de elencos a un refrito, siempre se sale perdiendo. Por tomar un ejemplo, Andrea López es incluso menor que Kelly Carlston (en el papel de Kimber), pero luce muy mayor para el papel que pretende interpretar.  Y tampoco es muy creíble que digamos Carolina Gómez tratando de emular a Joely Richardson. Y eso que ella es la reina del remake criollo: Amas de casa Desesperadas y A corazón abierto, de tan dispar suerte.  Y si, cero química le vi con Michel Brown.  Hasta en eso les ganaban Dylan Walsh y la actriz británica en comento, mucho más convincentes en sus conflictos conyugales.

Cuando estaban imitando  la escena del paralelo entre las noches sexuales de los dos médicos, traicionaron el trasfondo de cómo surgió una de ellas (La del Dr. Troy con Amber, aquí reemplazada con una con la anestesióloga que, en la serie gringa, era lesbiana, magistralmente interpretada por Roma Maffia). Javier Ramírez tampoco le da la talla al papel de un perturbado John Hensley, aun lo siento como Pacho de Allá te espero. ¿Y de qué van esas amigas de Julia?. Nunca salieron en el episodio 1 de la serie gringa, y en este, se tiraron la subtrama de la infidelidad del pasado de Julia con Cristóbal, que se desarrollaba mucho tiempo después en la primera temporada de la trama estadounidense.

Ni hablar de las locaciones. Lo siento, pero el skyline de Miami no lo logran para nada con los amaneceres y anocheceres de una Bogotá sin playas. Claro, podríamos preguntarnos ¿cómo adaptar lo de esconder el cadáver de un narcotraficante junto a unos jamones, arrojándolo a un pantano lleno de cocodrilos, comunes en la Florida, pero ajenos a nuestra realidad de la capital. ¿Tirando su cadáver en el Río Bogotá o en el Caño El Virrey?.

El acento tan marcado de Esparza ESPANTA y la musicalización fue horrible: ¿Un cover de Rolling Stones, temas de reggaetton?. ¡Qué mal gusto!.

Interrogantes que nos deja Mentiras perfectas:

¿Qué tanta gente que veía un dramatizado tan básico y sin sustancia como La Selecc10n se quedará fiel a una propuesta, sobre el papel tan conceptual como podría serlo este remake? ( el cabezote nos lo hacía pensar).

¿Tan mal está nuestra creatividad que tenemos que refritar y refritar series indiscriminadamente, solo por no poder tener libretistas y creativos de verdad?

Pronóstico:

Tal vez el arrastre del producto al que sucede en su espacio y del concurso La Voz Colombia T2 le sirva para lograr buenas cifras, aunadas a la falta de ángel de la competencia, pero, parafraseando a Unamuno,  vencer en el rating no significa convencer dramáticamente, y allí es donde un producto como este debe hacer una ardua labor. No es lo mismo la historia edulcorada y fantasiosa sobre la presunta vida de cuatro futbolistas a una adaptación de una serie tan políticamente incorrecta como lo fue Nip/Tuck.

No se extrañen que grupos ultraconservadores peguen el grito en el cielo si muestran al menos un 10 % de lo que mostró su original gringa, como escenas de orgías hetero y homosexuales, bestialismo, violencia de género, asesinatos, suicidios y otras que no pegan para nada con el azucarado concurso que abre la franja post noticiero. Se ponen en 0:00 los cronómetros antes del primer trasteo de horarios por su contenido.

Señores foristas: Anticipándome a sus predecibles críticas, les repito: esto no es asunto de canales, es asunto de lograr un buen producto, y en este caso, Mentiras perfectas NO lo es, así la produzca la BBC o RCN. Y eso, creo que los británicos no harían algo tan flojo.