Yo me di en la jeta con un amigo en “Caso cerrado” por USD100

casocerrado_telemundoEste es el relato de Oscar, un colombiano quien para principios de la década inmediatamente anterior vivía en Miami, ciudad donde Telemundo grababa Sala de parejas, el programa que eventualmente se convirtió en Caso cerrado y que contará con la participación del Padre Chucho.

Yo vivía en Miami en esa época, estudiaba en high school, era más o menos año 2001 ó 2002, no recuerdo bien. A través de unos compañeros de colegio me enteré de que estaban dando 100 dólares por grabar un caso en Sala de parejas (así se llamaba antes de llamarse Caso cerrado) que porque alguien ya había grabado y le habían pagado.

Se empezó a regar el chisme dentro del grupo de hispanos del colegio y poco a poco nos fuimos animando a ir a grabar gracias a los que ya habían grabado y nos contaban cómo era el proceso.

El contacto era a través de un señor colombiano que nos explicaba que el día anterior a la grabación nos llevaban a un hotel en Hialeah, cerca al estudio donde se grababa el programa, y allá en el hotel nos explicaba qué caso íbamos a hacer y lo practicábamos en uno de los salones del hotel para al día siguiente ir a grabarlo. Ese señor estaba con nosotros en todo momento ya que prácticamente era el director de la escena.

Y así fue; llegó el día que varios compañeros de estudio y yo nos llevaron al hotel, éramos unos 15 entre hombres y mujeres, apenas para hacer casos de noviazgos de colegio o cosas así, cada uno practicó su caso y nos dijeron que al día siguiente nos recogían a medio día para ir a grabar. Como todos éramos menores de 18 nuestros padres firmaron una autorización.

Al día siguiente nos recogieron cumplidamente a medio día, nos llevaron al estudio y en camerinos volvíamos a practicar lo que íbamos a grabar. El colombiano con el que contactamos siempre estaba con nosotros ultimando detalles. No hubo problemas de desayuno, almuerzo, cenas y refrigerios. El “director” (el contacto colombiano) nos decía que él iba a estar al lado izquierdo de la Dra Polo (a la derecha en la pantalla) en el momento de grabar y que estuviéramos muy pendientes de él ya que por señas nos iba a ir diciendo cosas mientras grabábamos ya que era una sola toma y como salió salió, así que debíamos tener mucho cuidado sobre todo de no irnos a reír sino la Dra Polo “se pillaba” la mentira y no nos pagaban por haberla embarrado. Vale decir que de los 100 dólares que nos pagaban debíamos darle 20 al colombiano, a nuestro “director”, como comisión por habernos dado ese trabajito, condición que todos aceptamos desde el principio.

Allá en el estudio habían muchísimos más “actores” practicando sus casos y uno a uno iban pasando los grupos a grabar mientras todos los demás podíamos ver en una pantalla sin audio cómo se grababa cada caso. Mi escena no se grabó por falta de tiempo, ya era tarde de noche y no iba a grabar más así que a mí y otros 2 amigos que no grabamos nos llevaron de vuelta al hotel y todos los demás amigos que sí habían grabado, de vuelta a la casa con sus 80 dólares. Al día siguiente nos volvieron a llevar al estudio pero nos cambiaron de caso porque ya se lo habían dado otros “actores”, así que ahí rapidito nuestro “director” nos dio un nuevo caso que sí grabamos. Por fin llegó nuestro turno de grabar, nos llevaron justo detrás del estudio, por donde uno entra a escena, nos acondicionaron con micrófono y demás, nos recordaron que a la hora de pelear nos podíamos echar el agua o tumbar los páneles antes que los de seguridad nos separaran.

La escena la grabamos entre 5: un amigo, una amiga, una pareja de hondureños de más o menos 40 años cada uno y yo. El caso consistía en que la pareja era dueña de un apartamento el cual le tenía arrendado a mis amigos, que para la escena eran novios, y yo llegué de Colombia a Miami a vivir y le pedí a mi amigo, que para la escena ya nos conocíamos desde Colombia, que si me dejaba quedar en su apto un tiempo mientras yo conseguía donde quedarme, él me dijo que sí pero ahí empiezan los problemas y la demanda.

Resulta que yo llego al apto y su novia, que para la escena yo no la conocía, se me empieza a insinuar y yo le seguía el cuento; mi amigo se da cuenta de eso y hay muchas peleas entre él y yo y él con ella a raíz de eso, los hondureños le pedían a la Dra Polo que por favor desalojáramos todos el apto porque lo teníamos destruído por las peleas y aparte los vecinos ya estaban cansados de esa situación. Durante la grabación me “peleé” 2 veces con mi amigo, y su “novia” en un momento le dio una cachetada (muy real por cierto). Las peleas son muy Laura style, forcejear, tirarse al piso y puro forcejeo mientras nos separan, no destruimos nada, no nos echamos agua y al final el caso no se resolvió. La doctora me dijo que tenía que irme de ese apartamento pero que la demanda quedaba en stand by a ver si las cosas mejoraban yo viviendo aparte.

Terminamos, pasamos a una oficina donde nos pedían el número de seguridad social y nos daban los 100 dólares, le dimos cada uno los 20 a nuestro “director” quien nos dijo que todo había salido muy bien, que el programa salía dentro de 2 ó 4 meses y nos llevaron a la casa. También nos contaba nuestro “director” que sólo grababan 2 días pero hacían muchísimos casos, lo que alcanzara desde por la mañana hasta por la noche. A la Dra Polo sólo la vemos durante la escena que dura 15 minutos y tiene una pausa para mandar a comerciales, con ella no se cruza una sola palabra, sólo lo que se hable y diga durante la grabación.

Me compré unos tenis con esos 80 dólares y empecé a grabar el programa que lo daban a las 2pm pero yo llegaba del colegio a las 3 y no podía verlo, lo daban de lunes a viernes, lo grabé como por un año, vi a todos mis compañeros pero yo nunca me vi, no seguí grabándolo porque ya habían cambiado de escenografía entonces intuí que ya mi caso no iba a salir porque era con la escenografía anterior. Jamás supe por qué nunca salí al aire pero hasta mejor.

Y así como nuestro “director” colombiano, en Miami debe haber mucho “caza-actor” para grabar esos casos, el único requisito es que hablen español o al menos spanglish.

Al final muchísimos compañeros hispanos del colegio y gente que uno conocía terminó grabando su caso, todos inventados, todos ficticios, todos actuados y todos pagados. Y la verdad es muy fácil darse cuenta que eso es fake, en las peleas nunca hay un puño a la cara o un verdadero golpe, aunque un amigo si tuvo un pequeño corte en la cara sin querer pero igual sirvió para meterle algo de realismo a eso, y en una corte gringa donde uno medio insulte al juez, se medio atreva a frentearlo o si uno pelea con alguien pues se va arrestado de una, y en ese programa nadie sale arrestado.