Lo bueno, lo malo y lo feo de La hipocondriaca

hipocondriaca_cayo_calzadillaTras varios meses anunciándola de la forma intensa, saturadora y exasperante que solo Caracol sabe hacerlo (léase: comerciales, La red, Playzone, etc, etc, etc…) y sin explicarse del todo por qué estuvo expuesta al Efecto Vostok por unos cuantos meses, cual Amor de carnaval, es la hora de pasar al quirófano a La hipocondriaca, en el ya acostumbrado análisis de “Lo bueno, lo malo y lo feo (si, este es un formato prediseñado, señores, descubrieron el agua tibia )

Lo bueno de La hipocondriaca

La calidad de la fotografía, sobre todo en la escena en que muestran a Macarena en su ataúd y su fantasma en la iglesia, aunque predecible, fue muy bien lograda, pero solo hasta cuando intervinieron sus dolientes, tan caricaturescos y ramplones como todas las novelas “diferentes y divertidas” de Caracol, desde Pedro el Escamoso hasta ¿Dónde Carajos está Umaña?.

Es positivo que los canales entiendan que la criticadísima política del “Córranse que atrás hay puerta de salida” de muchos de sus estrenos del prime time debe darle paso, de nuevo, a lo que debía ser la regla general: que la novela que se estrene ocupe el lugar de la que acaba de terminar (en este caso, aquella obra infame que volvió a poner juntas a patronas y empleadas llorando a moco tendido las chocoaventuras del hombre bigotón que cantaba como una maldita rockola porque si y porque no), y no que genere alteraciones de toda la franja. Y bueno, en el caso de Caracol, es de agradecerles que en esta novela (¿?) no está Christian Tappan en el elenco… por ahora.

Lo malo de La hipocondriaca

La novela comienza con la lúgubre llegada de Macarena (¿no podían elegir un nombre más común?) a una oficina para que un abogado (supongo) tome nota de las nuevas clausulas de su testamento.

Luego, esa habitación de Macarena al despertar de su sueño tenía la utilería menos creíble posible, tanto como el dichoso ataque de asma cuando llega la tía de Macarena (Marcela Benjumea).

¿Alguien se puede creer que un médico (Kepa Amuchastegui) ausculte a una paciente supuestamente hipocondríaca en el columpio de un parque? – peor aún , que le tome la presión, cosa que ningún médico en sano juicio haría-. Yo no, y menos en este país, donde ni con medicina prepagada se ve eso. Tampoco se puede creer que un personaje de tanta edad, que supuestamente tiene dificultades para subir en el ascensor y llegar al consultorio de su hijo no sea socorrido ni atendido como debía ser, hasta que se desmayó, para asi dar paso a otra de las escenas más sobreactuadas: la de las secretarias (que parecen sacadas de Industrias Copito, Creaciones Merceditas y un largo etcétera de “comedias de oficina” de Caracol, lo que demuestra que desde Yo soy Betty la fea, en nuestra televisión colombiana no se supera el grupo multicultural de las empresas) tratando de explicarle a su esposa e hijo lo que le pasó que compite de tú a tú con la del estornudo de J.J.

Tampoco es creíble que Macarena trabaje en una EPS donde todos los usuarios haciendo cola, en vez de reclamarle, hasta la saludaban y trataban cariñosamente ¿es que creen que esto es Suiza?. Y más aún, que una persona, por mas dueño de una clínica que sea, entre inconsciente a quirófano y luego hasta tenga tiempo de hablarle a su hijo previo a una intervención delicada, en un mismo día.

La escena de Macarena espiando a J.J. en el bar cuando estaba acompañado de otra mujer (Marilyn Patiño) es digna de telenovela de Telecaribe… de los años ochenta. Una escena de celos bastante pobre, ni que la hubieran representado Manuela Gómez y Edwin Garrido (de Protagonistas). Ni hablemos de la escena de Macarena en la iglesia acompañada ya por Calzadilla y hablando de su diagnóstico con el cura, igual de floja, y que para nada era coherente con el trabajo que debía hacer Calzadilla atendiendo los demás pacientes, porque, encima, hasta la acompaña a una cafetería y dialogan sobre la vida y la muerte. ¿Debo asumir que a las demás pacientes las atendió Gasparin?

Igual de infantil y rocambolesco me pareció el origen de la confusión de resultados entre Gladys González y Macarena González, a las que les formularon los mismos exámenes (¡qué casualidad!). Por cierto ¿ninguna pagó cuota moderadora por tantas evaluaciones? ¿Nadie fue capaz de revisar los sobres? ¡Ooooh, este sistema de salud es tan verosimil!

Lo feo de La hipocondriaca

Sinceramente, Stephanie Cayo hace su papel más sobreactuado desde su llegada a este país, y eso que es la protagonista, la demoiselle en détresse de la historia, la nueva reina de las lágrimas y suspiros que ha dejado la primerísima y versátil actriz (risas) Taliana Vargas.

La musicalización de rancheras, presente en varias escenas y en el horrendo cabezote de la novela me pareció super tacky, totalmente fuera de lugar en esta novela, ni que fuera La hija del mariachi. A quien se le ocurrió, debería ser puesto de patitas en la calle.

Juan Sebastian Caicedo, en su eterno papel de Chayanne de Vereda, no solo no impresiona, sino que ya hasta fastidia por su encasillamiento ¿Es acaso para deleitar la vista de las sirvientas que ven este tipo de telebobelas?

Y si hablamos de encasillamientos, John Alex Toro entra directamente a la hoguera a la que condeno esta producción. Parece que Toro no ha podido superar su papel en Nuevo rico, nuevo pobre – bastante sobrevalorado, por cierto-. Lo mismo recae sobre Marilyn Patiño, en su sempiterno rol de slutty gold digger

Por cierto ¿en qué libro médico se basaron para hablar de la (muy probablemente ficticia) enfermedad de Helga?. La única Helga que conocemos remotamente es Helga Díaz y de sus asuntos mejor ni hablamos…

Me sorprende negativamente ver tan frío y subactuado al mismísimo Nicolás Montero en este primer episodio. Y ni hablemos de Ernesto Calzadilla, que parecía recitando el libreto. Dos roles muy pobres durante todo el episodio. Por cierto, ¿a María Cecilia Botero la redujeron a extra con parlamento en este episodio o es solo impresión mía? – y eso que hace el rol de la madre del protagonista-

Ojo ¿Ahora tendremos a Nicole Santamaría hasta en la sopa? ¿No, pues, como te decimos, Colombia´s next Christian Tappan? Señor Tappan, no es nada personal.

Querido Juan Camilo Pinzón, ya vete bajando de la nube que buenos ángulos y fotografía compensan historias tan flojas como estas. Yo se que a alguien tan sobrevalorado como Ud. le cuesta trabajo entenderlo, pero inténtelo… es más, el manejo de cámaras marea y desespera.

Lo interesante de La hipocondriaca

¿Tan mal estamos de protagónicos, que ninguno de los dos es colombiano?. Creo que eso no ocurría en el prime time desde La tormenta (ver Los años tenebrosos: 2005). Y déjenme decirles – o insistirles- que el venezolano con la peruana no hacen una pareja histriónicamente creíble.

Más aun, es ver agravarse el tema de los actores repetidos y/o enfrentados en otras producciones: aparte del caso de Santamaría (que sale en La promesa), me sorprende ver a Cristina Campuzano fajándose un papelazo como Amelia en Allá te espero; y aquí volviendo a sus personajes grises y trillados de novia/esposa a punto de ser engañada por su esposo/novio/pareja, y hasta el chofer de la novela de Caracol, que hace del portero chismoso en Amo de casa, de RCN.

Lo mismo pasa con Marcela Agudelo – que hace el papel de la esposa celosa de Montero-, con Julio César Herrera y otra actriz mas cuyo nombre se me escapa en este momento (la que fue a visitar a un enfermo Kepa Amuchastegui con un perro), presentes también en el sainete de mal gusto de RCN. ¿Caracol habrá pensado en qué pasará cuando lancen Yo me llamo T3, con Calzadilla por partida doble en pleno prime time? ¿Al menos conocerán el concepto “saturación”? Yo lo dudo. O hasta triple, si RCN, por alguna extraña ventura, saca del congelador a Las Santísimas.

Pronóstico de La hipocondriaca

¿Logrará liderar Caracol con otra de sus habituales telenovelas donde todo es a los alaridos y la sobreactuación parece ser el requisito sine qua non? No lo sé, tanto que hace casi dos años subestimé a El secretario, y hasta gracias a esa novela Caracol recuperó terreno en las premiaciones de TV, y fue una de mis reseñas más citadas.

Quienes tanto se quejan de ver historias violentas (Los tres Caínes) o demasiado complejas para sus gustos (Allá te espero), podrían identificarse con este producto, bastante digerible y básico. En todo caso, es más del mismo remedo de humor caduco y predecible de muchas telenovelas de Caracol. Claro, ¿qué más podía pedir de un canal donde aún se cree que Sábados felices produce risa?

 

En resumen, Mi diagnóstico es que a esta novela hace rato le habría aplicado la eutanasia y me quedaba tan ancho. Solo asigno 1/10 (uno sobre diez) a la nueva producción de los de La Floresta. Ahora si se entiende por qué le tenían tan poca fe para estrenarla meses atrás. Y no es para menos. Hasta Amor de carnaval parecía una obra de arte digna del Louvre al lado de este desaguisado. Como diría mi gran colega y amigo Juancarbez, este primer episodio engancha tanto como una cáscara de plátano en una cuerda de ropa. Y más carcajadas me produjo ver cuánto me deducen por retención en la fuente…

No hay una sola actuación destacada en todo el episodio, y ya eso debe preocupar a cualquier producción con tan destacado elenco sobre el papel y porque también está detrás la producción de Sony Pictures (Bueno, eso último no es garantía de nada, si tomamos como antecedente el refrito de Casados con hijos, versión Caracol, circa 2004). Ah, lo que algunos hacen para tragar….

Postdata: Señores de Tolima Stereo (y varios otros medios regionales escritos, radiales y electrónicos –crit): si van a leer los posts bueno-malo-feo de LaFiscalia.com en su emisora sin dar crédito alguno, les agradeceríamos al menos verse el episodio y hablar de lo que Uds. mismos vean. Sí, señor Correa, gánese indulgencias con avemarías propias y no ajenas. Por lo menos, para este post yo si tomé en cuenta a mis followers, a quienes les agradezco sus certeros comentarios. Au revoir!