Lo bueno, lo malo y lo feo de Tres Caines

Tres CainesNuestra sufrida y tenebrosa televisión criolla vuelve a tener un lanzamiento conjunto de RCN y Caracol, algo que creo que no ocurría desde las repulsivas ¿Donde carajos está Umaña? por Caracol y Pobres Rico por RCN, pero no por ser simultáneas se van a librar del consabido análisis de lo “Bueno, lo malo y lo feo”.

Lo bueno de Los tres Caínes

La inocencia inicial del Carlos Castaño joven, en contraste con lo que sería el personaje en que derivaría, y que daría, sin querer, origen a la labor de “inteligencia guerrillera” en contra de la familia

Luis Fernando Múnera demuestra su calidad actoral como gran patriarca Castaño, dándole credibilidad a un papel central en el origen de los conflictos de esta familia con la ley, a raíz de su secuestro. Para mí, salvo la intermitencia de su acento paisa, fue el papel mejor logrado, mientras duró.

La reunión de los hombres Castaño, previo al secuestro del pater familias, fue bien lograda, no así lo fue el secuestro, sobre todo, por la falta del verdadero dramatismo de los personajes de Fidel y Carlos Castaño joven. La escena se veía subactuada.

El juramento de venganza de los tres Caínes en el sepelio de su padre fue, sin duda, la escena que salvó el episodio. Desde ahí se compuso la historia, que estaba medio embolatada.

Incluso, hasta el personaje de Tamara tomó una fuerza inusitada en el episodio, me sorprendió gratamente, aun con la escena en que Carlos Castaño pierde la virginidad con ella.

Lo malo de Los tres Caínes

El arte de Los tres Caínes, ya muy visto y nada pulcro. Lo hemos visto muy similares desde El capo 1

Los acentos paisas de Gregorio Pernía (Fidel Castaño) y Elkin Díaz (Vicente Castaño), tan postizos como inverosímiles e intermitentes. Lo mismo podría decir de Luz Stella Luengas (la madre de los Castaño) y de Eileen Moreno (Romualda). Creo que Luengas se encasilló en el papel de una mamá a la que los hijos se le salieron de las manos desde… ¿ 1993? Hasta Ana María Franco era más creíble…

El ritmo de las tres primeras escenas las hacía ver como pegadas a la topa tolondra: del mercado a un restaurante con los hermanos Castaño mayores, hasta la protesta en la U. de Antioquia. Creo que pudo prescindirse de la segunda y la tercera para darle mas coherencia al episodio. En general, las transiciones entre escenas dejaron mucho que desear.

¿Tamara (Margarita Reyes) se teletransportaba? Pasa del mercado al monte y luego a la gallera y casi sin despeinarse, pero si vistiéndose de camuflado y quitándoselo en solo un cambio de escena. Una pifia de continuidad tremenda.

La entrega del primer rescate por el patriarca Castaño fue bastante floja, a las carreras, como metida con calzador, muy distante de la segunda parte del rescate pedido. Lo mismo fue la confesión de Romualda de que simpatizaba con la guerrilla, discutiendo con Fidel. Ni Pernía ni Moreno estuvieron a la altura dramática que se requería en estos casos.

En general, el equilibrio de poderes entre Fidel y Carlos Castaño, que debía ir a favor del primero, se diluía a cada minuto de todo el episodio. Hasta el Castaño joven superaba en actuación al personaje de Pernía.

La escena de la (fallida) entrega del padre Castaño se la tiró el personaje de Luengas de principio a fin, sobreactuada a morir; y luego los tres Castaños, que seguían casi tan inexpresivos. No sentí el verdadero dramatismo que debería haber al ver el cadáver de un padre.

El cabezote de la producción, muy comme ci, comme ça; esperaba algo más contundente y novedoso, parecía una copia de el de Escobar, el patrón del mal en su letra.

Lo feo de Los tres Caínes

Aunque no necesariamente salió en el primer episodio, creo que el peor error de Los tres Caínes radica en buena parte de su elenco principal, y no tanto por los actores en sí, sino por sus personajes y su coincidencia en otras producciones actuales de los de Las Américas: Ejemplo de ello es Elkin Díaz, villano en esta y en Allá te espero; o Julián Román, que aun sale en la próxima a terminar – risas- Corazones blindados. A propósito, cualquier parecido de Román con el desaparecido Carlos Castaño, pura coincidencia, parece más una ridícula imitación que una personificación como tal.

Cuando vi que en el elenco estaban Eileen Moreno y Juan Pablo Franco haciendo de Pablo Escobar, me dije ¿es una mala parodia a Escobar, el patrón del mal? (donde actuó la primera, y el personaje central era el que aquí personifica el segundo, aunque con un maquillaje que dejaba menos que desear).

Lo interesante de Los tres Caínes

¿Quién será la Virginia Vallejo de esta historia? ¿Claudia Gurisatti o Vicky Dávila?.

Sigo teniendo muchísimas reservas respecto de la rigurosidad histórica de esta serie. Si tomo como antecedente por RCN un producto donde supuestamente hubo investigación como La Pola, ahí se cometieron tremendos errores narrativos, como hacer contemporáneos sucesos que no lo fueron en realidad. Ese fue un mérito, descaches menores aparte, de Escobar, el patrón del mal, con quien las comparaciones son inevitables – y no por ello menos odiosas-

Los avances dados en el primer episodio , aunque no me impresionaron, dan una buena idea de lo que se nos avecina…

Pronóstico para Los tres Caínes

No voy a caer en el lugar común de si estas series exaltan o no al delincuente, a la vida criminal, ya eso ha sido llover sobre mojado, y de muy poco o nada ha servido. Los canales seguirán con la cantera de las traqueto-novelas y afines.

Al ser un producto que no ha tenido la difusión hacia afuera como su rival de patio, puede tener el atractivo de la novedad, y eso ayuda mucho, pero ¿por cuánto tiempo? No lo sé.

Por todo ello, yo le doy al producto de Las Américas una calificación de 4 /10 (cuatro sobre diez). No puedo con ese acento postizo paisa, no puedo con los errores de edición, y sobre todo, no puedo resistir un segundo episodio de una historia cargada con tanto odio, a ratos me sentí viendo Fuego verde otra vez, y eso no es un halago.