Exparticipante de Mundos opuestos reveló cómo la producción ofrecía incentivos económicos para generar conflicto y tensión sexual

Casa Mundos OpuestosUn(a) ilustre participante de la versión colombiana de Mundos opuestos reveló a esta casa editorial algunos secretos sobre el funcionamiento de las cosas dentro de la producción del poco sintonizado concurso de telerrealidad. Es interesante, léalo.

Recordemos que como condición para la contratación cada participante firmó un contrato de confidencialidad el cual les prohibe, incluso después de terminado el programa, revelar los detalles del dia a dia de la producción. Incluso una participante está en problemas con la empresa productora por haber dado declaraciones a una revista.

Sin embargo, un(a) concursante rompió su silencio para exponer como se manejó este concurso detrás de cámaras.

Resulta que en el fracasado reality en el que estuve a todos nos hicieron firmar un contrato en el que decia que no podiamos decir nada obre la produccion y todo. El caso es que a mi me dieron una suma de dinero por entrar a ese reality y nos pagaban [adicional] por cada peleada, beso o acercamiento que pudiera llamarle la atencion al televidente. Lo peor es que en las pruebas teniamos que seguir las instrucciones para llegar en un orden indicado, y [como] si fuera poco, como [la producción notó] que lo de Pipe, Nanis y Ana subió un poco de rating, nos dijeron que ellos tenian que llegar a la final o semifinal, pero obviamente tenia que ganar un hombre desconocido que al final fue Wesley para no despertar sospechas. […] aparte de eso ese reality fue un fracaso total, […] estaban que lo cortaban para acabarlo. No sé por qué me meti a esa porqueria. Aparte cuando salimos no podemos hablar nada malo del reality publicamente porque nos trae consecuencias…

A la pregunta “¿Y más o menos cuánto era la tarifa por pelea, beso, etc?”, la respuesta fue:

No era mucha la cantidad pero si lo hacias constantemente sí se hacia una buena suma. [Por un] beso o acercamiento (siempre y cuando la otra persona estuviera de acuerdo), daban unos $100,000 a $150,000;  las peleas pagaban desde unos $600,000 a $1,000,000 dependiendo de la atención que llamara.

En resumen, lo que la fuente, de total credibilidad, está diciendo, es que todo en Mundos opuestos era fabricado, desde el conflicto hasta la tensión sexual entre participantes. Además, según estas declaraciones, las pruebas eran controladas por la producción. Es claro que la telerrealidad es un género que necesita de algunos factores como el conflicto y la atracción física, ¿pero dar incentivos económicos para fabricarlos?

El público colombiano no es tan ingenuo como lo pintan y, tal vez detectando la falta de realidad es este concurso de telerrealidad, respondió sintonizando el otro canal.

Queda la duda de si todos los concursos de telerrealidad o reality shows en Colombia (e incluso Mundos opuestos) ofrecen incentivos económicos a sus participantes por actuar situaciones que pueden resultar llamativas para el público. De ser cierto todo lo anterior sería grave para la ya golpeada credibilidad de este exitoso género televisivo.

Doña Analía y demás productores de concursos de telerrealidad tienen la palabra.