Los años tenebrosos de la televisión colombiana: Fin [2012]

television2012 pudo no haber sido el fin del mundo que algunos cacareaban, pero si el fin de la buena televisión en Colombia. El fin de las propuestas televisivas con calidad, el fin de las telenovelas como formato que podamos respetar o pretender sacar pecho como productos de “exportación”. Así como con el Mundial de futbol de 1994, 2012 demostró que el espejismo de la calidad del producto televisivo colombiano dista mucho de la realidad.

Y es que el bombardeo de basura arranca desde bien temprano: Por el lado de RCN, el por mucho tiempo formato decadente de Muy buenos días – porquería televisiva que alcanzó 10 malditos años al aire– solo ha figurado por los motivos equivocados: el incidente de Jota Mario con el infame comentario de la “cola de plástico” – en clarísima alusión a Jessica Cediel– y la caida de Milena López con la siniestra Laura Acuña descojonadita de risa ante la escena.  Por los lados del soporífero Dia a día, estos pierden el escaso atractivo que tenían, al dejar ir a Agmeth Escaf, quien posteriormente iría a parar de regreso a las toldas de CityTV y luego promovería una campaña en pro del trabajo digno que desnudaría mucho de lo que aqueja al canal del molusco: las roscas y desigualdades entre los presentadores. En el formato matutino lo intentan suplir con Mauricio Vélez y hasta con Carlos Vargas, pero el formato es para aburrir hasta a las piedras. De otra parte, RCN saca en escena sus habituales dramatizados de tres pesos como Historias clasificadas, que en nada envidia a formatos teleinmundos como Caso cerrado, abominable programa que desde la Floresta dejaban para ambientar la franja matutina preferida por sirvientas, amas de casa menopáusicas, desempleados y gente inmunda

Y si por las mañanas llueve, por las tardes, no escampa: Aunque Estilo RCN parecía muerto y acabado, ahí sigue, agazapado en una franja vespertina bastante plagada de programas mantecos, sirviendo de afterparty de las ya repetitivas noticias de farándula de RCN. En las tardes, Caracol estrenó Do re millones, refrito de Compre la orquesta, para acompañar al ya manteco y monótono El precio es correcto y aun chapalea, pese al cambio de presentador (de Mauricio Vélez a Marcelo Cezán) mientras que La rueda de la fortuna con Gonzalo Vivanco. RCN lo intentó también con Dr. SOS, y el escaso carisma de ambos doctores planteados hizo naufragar el formato. Entonces sacó su arma más guisa posible: Laura….no, no es la señora de Kling, es la Bozzo, la peruana que ha boleteado la televisión latinoamericana por los siglos de los siglos. Y para seguir con la descarga de manteca, relanzó una de las novelas más grasientas que haya parido Televisa: María la del barrio. Se atrevió a sacar del congelador a Infieles anónimos, para fracasar horrendamente -es que esta ya estaba tan vencida, que hasta una de sus actrices fue brutalmente asesinada años atrás- y optó por darle cabida a los bochornosos culebrones coreanos, que compiten con formatos tan vergonzantes como Mujeres Estúpidas al límite, Tu Voz Estereo o repeticiones de bazofias como Vecinos o Nadie es eterno en el mundo.

Por los lados de los noticieros, en Caracol llegó un personaje que ni me mastico y mucho menos me trago: Luis Carlos Vélez. El hijo del impotable Carlos Antonio Vélez llegó a “revolucionar” Noticias Caracol y vaya que lo logró: las hizo más ridículas y hasta un poco mas gays de lo que ya eran. Fue épico verlo en el puerto de Cartagena (en el cacareado día del inicio del TLC con Estados Unidos) a tan pantallero personaje como si fuera comercial de Davivienda el mismo día del atentado a Fernando Londoño. Por el lado de RCN creyeron que cambiando el set de noticias (copiándose de los cambios del canal rival) iba a irse el aroma a manteca barata y rancia de siempre pero no. Al menos pudimos tener el receso por maternidad de la tristemente célebre Vicky Dávila, reemplazada por Eva Rey. Y sigue el efecto espejo con formatos de pseudo opinión originados con base en los noticieros de cada canal como Dos puntos (por Rcn) ó 7/24 (por Caracol).

Y llega el plato fuerte de estas críticas: el prime time. Caracol demostró ser Yomellamodependiente: Tras el final de la primera temporada del concurso de imitadores, Caracol no veía una para sostener un liderato en la franja nocturna: lanzaron El laberinto, segunda parte de La mujer del presidente, y las malas cifras del rating la relegaron primero al horario de media noche y luego a refundirse solo en formato web. Todo un irrespeto a una de las mejores series que tuvieron los años noventas. Ni siquiera la débil resistencia que hacían Los canarios, Primera dama y sobre todo El secretario servía para hacer frente a la tanda mantequera de RCN al mando con Tres milagros, La mariposa ( si OTRA traquetonovela, donde nos demostró RCN que María Adelaida Puerta está más que encasillada en el género, y que se puede tener menos química en escena que la que ella tuvo con Michel Brown), La traicionera o El man es Germán en su presunta “tercera” temporada (concepto que los canales NUNCA han sabido manejar apropiadamente).

RCN quiso subir la apuesta lanzando Colombia tiene talento (contradicciones lógicas y el título de este programa), a cargo de un Santiago Rodríguez con menos carisma que un sepulturero, una Paola Turbay que se notaba a leguas que estaba en el lugar equivocado,  un Manolo Cardona que le decía que si a todo, así le pidieran culo y una infumable Alejandra Azcárate, vestida por la segunda peor enemiga – yo la habría vestido aun peor-. Peor la lentitud y mantequero del formato hizo que, en poco tiempo, en el pulso con Yo me llamo 2, el triunfo finalmente quedara a manos del formato desde La Floresta. Así la mayoría de los participantes de Yo me llamo 2 tuvieran cero carisma o talento o ya los trucos de Calzadilla estuvieran más que gastados, o nos exasperara ver a Linda Palma leyendo trinos o las peleas entre Amparo Grisales y Jairo Martínez estuvieran más que libreteada – si, hasta la del “Loca tu”, aquella donde se puso en tela de juicio la ciudad natal de la diva colombiana-, el liderato del rating pasó el testigo en Caracol con Donde Carajos está Umaña–  insufrible sainete de mal gusto con el cliché del cliché de las novelas ambientadas, supuestamente, en la Costa pero que también filman en Honda-, el ya repetitivo Desafío 2012 – otro que se embarcó en la patraña de “el fin del mundo”, polémicas de trampa y favorecimiento regional aparte-, hasta la sobrevaloradísima Escobar, el patrón del mal.

Aquí si quiero hacer la pausa, pues, debo decir que, aunque en materia estética tengo muchos reparos en vestuario, utilería, rigor histórico y selección de parte del elenco, mi mayor crítica a Escobar, que me impide siquiera considerarlo como candidato a rescatado, al margen de las altas cifras de rating, es lo que intrínsecamente representa como producto: otra apología mas a la figura del narcotraficante como personaje comercialmente redituable, cuyo efecto útil al mediano plazo es promover la recreación , vía telenovela o serie de mas delincuentes de la misma estirpe, tal como ocurre en el caso de El capo 2, producto que lanzó RCN para hacerle tardía competencia.

Retomando de nuevo el hilo argumental, ahora vamos con algunas de las horrendas propuestas del prime time, esta vez por el lado de RCN: la versión grasienta de La quiero a morir se representó en 2012 con Pobres Rico, donde Paola Rey y Juan Pablo Raba tienen menos química como protagónicos de la ya trilladísima historia de ricos dedo parado caídos en desgracia vs. Pobres-pero-honrados-“echa´os pa´lante” que creen que con el amor de familia todo se soluciona. Gracias a esto me atreví a vaticinar que la telenovela había muerto entre nosotros, en una de mis columnas más comentadas. Y los de Las Américas se dispusieron a activar a la joya de su corona: Protagonistas de Nuestra tele: el formato de telerrealidad que al principio marcaba cifras ridículas, subió como espuma a costa de participantes que confesaban haber vendido su virginidad, bulos como que una participante fuera transexual, el estado de embarazo de otra de ellas, reingresos a diestra y siniestra, las peleas, mechoneadas, expulsiones, lágrimas, complots, prepagueo ventiado, prospectos de travesti de pueblo, estúpidas tuertas, gatas malditas, participantes rajados en geografía, presentadoras que deliran teniendo en sus manos el sobre, mujeres que se creían que Colombia las apoyaba y un larguísimo etcétera del que ampliaré en el Top 20 del 2012. Si, Analía Michelengeli, lo lograste, te lucraste bastante explotando este sancocho de telepornomiseria hasta los límites de lo admisible…

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Pero existe una regla del karma en la vida y RCN lo supo pagar caro: mientras Caracol lanzaba el edulcorado formato de La Voz Colombia, ese formato donde “nadie” desafinaba, “nadie” peleaba con nadie, donde “no había envidias ni humillaciones” pero sí había una rosca del carajo, RCN vio naufragar su barca con Mundos Opuestos, ese reality, donde anunciamos como primicia que iba a estar Laura Acuña, y en el cual el escaso brillo de los tales “famosos” elegidos (sobre los cuales se especularon listas y listas) y nulo carisma de los no-famosos, mostraría que el prefabricado paquete chileno no funcionaría. Y es largo el rosario de errores de este formato: la poco verosímil convivencia, lo predecible e infantil de las competencias, la pésima elección de presentadores ( si, incluida la desertora Sara Corrales), lo monótona que se volvía la baraja de conflictos, hicieron que pronto RCN empezara a recortarle la emisión y luego trasladarla al late, en competencia con deliciosos formatos que no tenían ni pies ni cabeza en el canal del molusco como Relaciones peligrosas.

Y es que RCN aplicó con sus estrenos (todos ellos ambientados con sus grasientas tarimas Vamos por ti Colombia como estrategia de lanzamiento) la política del conductor de buseta de la Costa: Córranse que atrás hay puerta de salida. Solo a una “brillante” cabeza se le ocurre embutir en 4 horas de emisión 6 programas: En su orden: La segunda “temporada” de A mano limpia, Casa de Reinas ( spin-off de Chepe Fortuna que tenemos la desdicha de ver en nuestras pantallas), El Capo 2, Corazones blindados ( lo que evidencia la pésima – o inexistente- policía de programación de RCN es ver a Oscar Borda en dos programas consecutivos y distintos haciendo casi el mismo papel), Pobres Rico y luego si el malogrado reality de párrafo anterior.

Mientras La traicionera se acabó sin pena ni gloria, en Caracol pasó casi en las mismas la serruchada y descongelada Amor de Carnaval, que fue más llamativa por los conflictos entre dos de sus actrices de reparto que por la historia en sí misma, que fue más que prescindible, tanto como lo es, así el rating diga otra cosa, al enésima bio-corroncho-novela denominada Rafael Orozco, el ídolo, producción que nos demuestra que, según Caracol, el ultimado cantante vallenato debió tener bigotes desde que salió del vientre materno, que ser intensos con la labor de promoción sirve para que alguien se crea la artificial empatía entre una aburridísima Taliana Vargas con el Duro Isaza, digo, Alejandro Palacio. Y como en diciembre la gente consume menos TV, embutámosle, dirán en La Floresta, a la gente programitas que ya ni gracia tienen como el Festival internacional del humor o Un minuto para ganar.

Renglones aparte merece una malograda producción de RCN: Donde está Elisa. Las críticas fueron mixtas respecto a este otro refrito de una producción chilena. Pero su mala suerte estuvo signada desde el comienzo: thriller policíaco necesita ser visto atentamente desde sus comienzo para poderse entender en su dimensión. Caracol supo esto, y la estrategia para acabar con el debut de esta producción: alargar miserablemente Yo me llamo a casi tres horas de duración (casi como un Festival de Eurovisión, pero con votaciones incluidas y menos talento, claro está). Además, otra garrafal falla fue la elección del elenco: personajes como Jorge Enrique Abello ya generan repulsa en cierto sector televidente, y encima, la pésima e inveterada manía de RCN de moverla por todos los horarios posibles, hasta ese abrupto final un domingo, lejos de su habitual emisión. En esta era globalizada, el riesgo de copiarse de formatos exitosos en algunos países es que ya la gente sepa el final del mismo (si, aquí Elisa también murió, pero modificaron la forma de su muerte, haciendo mas insufrible la situación después de su muerte), y más si se tiene en cuenta que hasta Tele(in)mundo ya le sacó versión propia….

En materia de eventos internacionales, destacar el bochornoso cubrimiento de los canales a eventos como la Cumbre de las Américas (donde me daba tanta pena ajena la estupidez de Luis Carlos Vélez queriendo acaparar la pantalla, aun entrevistando a Barack Obama, escándalos del Servicio Secreto con Dania Londoño o la pifiada de Ublime aparte; o las “genialidades” de los locutores deportivos con eventos como los Olímpicos de Londres 2012 -por Caracol, que mandó, sin saberse ni porqué o para qué a Linda Palma- o la Eurocopa (que demostró que en RCN no hay quien pronuncie bien los apellidos de futbolistas distintos a los de la selección española).

En los fines de semana, la pelea se situó entre los ya existentes tres formatos de los programas de chismes: La red ofreció una recompensa por el infame video de Laura Acuña y su presunta “pega” en una reconocida peluquería, y luego Sweet y El Lavadero se transaron a querer desmentir chismes del programa de Jessurum y sus aliados, favores que se siguieron devolviendo constantemente; o los amarillistas reportajes de Especiales Pirry o Séptimo día – ¿o deberé llamarlos “CSI: Caso Colmenares”?-. Y aunque Sábados felices cumplió 40 años al aire, con todo y su humor caducado, poco puede hacer la mal denominada Franja del humor de RCN con programas  de tan malo gusto como The Suso´s show, Fuera de chiste o Los comediantes de la noche.

Y bien, en 2012, así como la ANTV fue el reemplazo de la extinta CNTV, se fueron al refrigerador en pleno efecto Vostok propuestas como La promesa, Reto de mujer, Made in Cartagena o Las santísimas – estos últimos por una desacertada columna de la impertinente señora Azcárate-.

Aquí quiero destacar, como mención especial, la labor hecha por CityTV de querer ser una alternativa -aun bajo la televisión cerrada- y atreverse con un formato como Gran Hermano. Creo que el canal capitalino, más acostumbrado a programas como Naruto, Arriba Bogotá, sus múltiples programas de información o Bravissimo, no alcanzó a imaginarse todo lo que significaba tener en sus filas al papá de los realities. Sin embargo, parece que le faltó más inversión a los de este canal para sacar adelante un formato como este. Se notó, de hecho, hasta algo de juego sucio de la Casa Editorial El Tiempo adelantando resultados y desconfiando, cifras de rating mediante, del formato producido por RTI, que tuvo que remar casi solo con este formato, para darle un final al menos decente. Aunque tuve la oportunidad de estar tanto en la productora como en el canal, creo que el formato que tardó 9 años en volver a nuestras pantallas mereció una mejor suerte. Aquí no hubo ninguno de los trucos de mal gusto de Analía y sus secuaces, pero, bueno, así les lució el pelo…ya profundizaré en el top 20…

Y si, hay que rescatar un formato, y el último cupo de los rescatados se los lleva la segunda temporada de Los puros criollos, nuevamente emitida por Señal Colombia. Un formato que demuestra que la televisión cultural no tiene que ser aburrida, elitista o academicista. Asi las cosas, de esta serie de 21 posts nos quedaron rescatadas este selecto grupo: La luciérnaga (aun siendo un formato radial) por 1992; Señora Isabel por 1993; Brújula Mágica por 1994; Quac, el noticero por 1995, Hombres por 1996; El siguiente programa por 1997, Música Líquida por 1998, Cine arte por 1999, Quien quiere ser millonario por el año 2000, La banda Francotiradores por 2001, Noticias Uno en 2002, Pecados capitales por 2003. Así se vio en televisión por 2004, Juegos prohibidos en 2005, Hasta que la plata nos separe en 2006, Pura Sangre en 2007, El último matrimonio feliz, de 2008; Los puros criollos en 2009 y 2012, NP& por 2010 y La Bruja en 2011. Porque, en medio de los más tenebrosos años, aquellos donde nuestra televisión colombiana perdió el norte, siempre hay una luz al final del túnel, una flor en medio del fango. Pero otra televisión es posible.

Muchas gracias a todos por haberle dado tan calurosa acogida a la totalidad de esta saga de posts. Me sorprendo a mi mismo por haber llegado hasta este punto. Quisiera mirar al futuro con más ilusión por nuestra “caja tonta”, pero, la verdad, no cesa nuestra horrible noche… ah, ¡qué lejanos se ven nuestros años maravillosos!