Los años tenebrosos de la televisión colombiana: Correo de inocentes [2011]

Tenebroso2011 inició con la lucha que seguía teniendo Caracol, aun con sus programas de mala calidad del prime time, en lograr recuperar el rating perdido. Los remanentes de programas de baja calidad como La Granja Tolima 2, Un minuto ganar, fueron pronto acompañadas en su desventura por La teacher de inglés, sobreactuada historia “diferente y divertida” protagonizada por Carolina Gómez como una suerte de demoiselle en détresse que llega a cambiarle la vida al papel de Víctor Mallarino haciendo una suerte de Mirando Zapata 10 años después; solo que este no hacía zapatos sino cucos. La teacher contó con las patéticas actuaciones de villanos inverosímiles como El Gato Baptista, Lully Bossa e Isabel Cristina Estrada, mas el debut actoral de mi bienhallada Michelle Rouillard, poco o nada pudieron hacer contra producciones ya consolidadas del canal de las sirvientas como La Pola o Chepe Fortuna, que vieron su final en el año inmediatamente anterior.

Caracol lo siguió intentando con propuestas que tuvieron su análisis en estas líneas como Confidencial (en su primera y segunda temporadas), Amar y temer o Infiltrados, así como tampoco faltó a la cita la octava versión del Desafío, también cubierta por el suscrito, con, tal vez, los 92 episodios más aburridos y soporíferos de la historia del formato, con un equipo sobreviviente que vivió casi anclado en Playa Media, unos retadores que dieron sopa y seco y unos paisas donde sobresalía la insufrible Tatiana y el hoy escritor Daniel Tirado- no tan conocido como su tocayo del año anterior– o la grasienta producción de Tele(in)mundo por ahi (La reina del sur), e igualmente le dio vía libre a formatos como Millones por montones (que marcó el regreso de María José Barraza a nuestras pantallas) o Los caballeros las prefieren brutas 2, pero aún seguía sin conquistar el rating que si se llevaban por los lados de Las Américas, aun con propuestas de nula calidad como la fementida A corazón abierto 2, o la novela de ciencia ficción El Joe “La Leyenda” – mejor denominable como “Jackeline Ramón, la santa paloma”- , en el año de la muerte del artista costeño – que dio lugar a la ya conocida frase “and the music” – o hasta la mas que refrigerada segunda temporada de la versión chibcha de Amas de casa desesperadas y hasta de la bazofia aquella de El man(teco) es Germán.

 

Pero llegó la fecha crucial de Caracol: el 22 de agosto se lanzó la única carta fuerte que pudo conquistar la audiencia y aniquilar a la competencia: Yo me llamo. El concurso de imitadores donde una polémica Amparo Grisales se erizaba, humillaba o morboseaba concursantes y discutía con sus colegas Jairo Martínez y a veces con la misma Luz Amparo Alvarez, conducido por un Ernesto Calzadilla, cuya heterosexualidad pusimos en duda en más de una oportunidad durante el programa. Y es que caló más rápido, gracias al carisma de más de un participante de aquella temporada- o a su nivel de polémica, como ocurría con el de Helenita Vargas-, la competencia de imitadores, aun con alargue incluido, que todos los intentos hechos por RCN para competirle: movieron de horario a Germán, y fracasó su maldita segunda temporada. El Joe raspó algunos puntos de rating, y nada pudo hacer luego. Correo de inocentes, la única producción decente del canal de las tres letras el año pasado, tuvo que resignarse a ser exiliada a lo más profundo del late, pues salieron a la luz Tres cachifas milagros y le dieron una tercera oportunidad al descafeinado Factor Xs, siendo el único reality de este canal.

Gracias al éxito de Yo me llamo, se pudo consolidar una franja prime time con el también lanzamiento de El secretario, una novela en la cual nunca creí, y que, curiosamente, me dio una de mis reseñas a su vez mas referenciadas, y los posteriores de Primera Dama (donde Caracol volvió a olvidar la lección de que las telenovelas chilenas no gustan ni impactan en Colombia, menos con una pareja protagónica con tan escaso carisma y química como Carina Cruz y Christian Meier) o Los Canarios, comedia que se lanzó en las postrimerías del año ahí, como para quemarse cual muñeco de año viejo, y que importó poco. RCN hizo lo propio con la adaptación de la telenovela argentina Malparida, aquí mojigatamente llamada La traicionera, que nos demostró que se puede dar muerte a una serie con solo una pésima elección del elenco principal.

Los canales privados, quienes mantuvieron su férrea oposición a que este año fuera el año del tercer canal (historia que, cada vez, pierde mas fuelle), en materia de presentadores y formatos, en Caracol por fin lanzaron la competencia directa de El lavadero (La red) – alternativa al ya desgastado Sweet– y se fueron del canal del molusco Ines María Zabaraín y Silvia Corzo rumbo al Canal Uno, y ellos dieron entrada a Juan Diego Alvira (proveniente de CityTV) y a Karen Acero. Cambiaron el set de noticias, y Laserna dejó de ser el presidente del canal. Por RCN, destacamos la salida de Claudia Gurisatti por boda y maternidad, los “intercambios” entre Jessica Cediel y Milena López que pasaron de Muy buenos días a Estilo RCN y viceversa, a doña Graciela se le marcha Mabel Cartagena (reemplazada durante su embarazo por Kimberly Reyes). De Cediel, cómo olvidar ese polémico documental sobre los biopolímeros de su cola, que, junto con el de la relación reinas-narcos, fueron lo más destacable del ya amarillento Especiales Pirry.

Y mientras Caracol rescató del baúl de los recuerdos un formato como El precio es correcto, eliminando así buena parte de las toneladas de sal del horario que antes ocupaba Padres e hijos, RCN mandó a la sobremesa la también refrigerada Doña Bella, lanzó casi anónimamente 1 vs. 100 , conducido por el señor de los caldos de costilla, lanzó (como si le faltara más autopromoción) Nuestra semana nuestra tele, transmitió toneladas industriales de manteca con The Suso’s show o el frustrado Humor a la carpa. No podemos olvidarnos del efímero paso de formatos de humor de improvisación como Se le tiene (RCN) o Los impredecibles (Caracol), una muestra más del maldito y repugnante efecto espejo entre los canales.

No podemos dejar de referenciar eventos televisivos como la boda real del príncipe heredero a la corona inglesa, también analizada, el estruendoso fracaso de la Teletón de aquel año o las bochornosas transmisiones de eventos deportivos como la Copa América y el Mundial Sub-20 de Futbol. Y los referencio deliberadamente así, porque, precisamente, la abrupta emisión de eventos deportivos por poco nos priva de disfrutar de mi rescatada del año 2011. Esta vez el honor se lo doy a la maltratada, incomprendida, pero no por ello menos bella adaptación televisiva de La Bruja, protagonizada por Flora Martínez. Una obra de arte que no supo ser valorada ni por el canal, ni por los televidentes, que prefirieron taponar sus arterias con el colesterol del canal de las tres letras antes que darle la oportunidad a la historia escrita por German Castro Caycedo. Es ella la penúltima producción rescatada de esta saga.

En fin, cada uno de los canales tuvo lo suyo: uno logró liderar casi todo el año, el otro logró un triunfo solitario que le levantó la moral. Lástima que ninguno se esforzó por darle verdadera calidad al televidente. Dios mío, en tus manos ponemos la bazofia que ya pasó y los bodrios que llegan.