Medellín y Madonna en Medellín: 12 sobre 10

Sobre los conciertos de Madonna en Medellín han corrido mucha tinta y bytes. Algunos, calificándolo como “deplorable”, sin tener la más remota idea de lo que es Madonna como puesta en escena, y otros como, en mi caso, defendiendo desde la experiencia, lo vivido en Medellín: una ciudad que le metió la ficha al concierto, que movilizó tanto personal policial como el que pudo tener Barack Obama en la pasada Cumbre de las Américas, y logró un espectáculo sin hechos que lamentar, aun a pesar del tremendo aguacero que tuvimos los asistentes al concierto del 29 (bueno, a los del 28 también les llovió un poco).

De destacar la campaña de patrocinadores regalando en los diferentes anillos de seguridad pequeñas botellas de agua a los asistentes, la labor de aseadores, vendedores y personal de logística, que brindaron un espectáculo que, aun con algunos retrasos (el ingreso al estadio para algunas localidades se tardó más de una hora, y hubo un considerable interregno entre la presentación del telonero Paul Oakenfold y la de la Ambición Rubia), no puede desconocerse que se logró con altura. Madonna animò a los asistentes desde su mismo soundcheck, que ya daba una pequeña idea de cómo sería el show central.

Para los que se escandalizaron por temas religiosos en este concierto ¿esperaban otra cosa de una artista tan provocadora y transgresora de los convencionalismos como lo ha sido Madonna desde sus inicios? Claro que hay mucha estética gore, BDSM, de contenido sexual, profano y de un sincretismo de religiones en muchas de sus puestas en escena. Pero no se le puede negar a la Reina del Pop que no le haya puesto todo el empeño en sacar adelante su presentación a pesar de la impertinente lluvia, a la que en perfecto castellano le dijo “Besa mi cu – lo”.

Desde Girls Gone Wild, primer tema de la noche, hasta Give It to Me, pasando por grandes éxitos de su carrera como Vogue, Holiday, Express yourself o Hung Up; la artista de Michigan nos brindó un genial recorrido por su discografía, con énfasis en su actual álbum de estudio MDNA. Un espectáculo de luces, sonido y buena vibra que deja a Medellín, aun sin ser capital del país, en la mira de grandes conciertos que suenan para el país en 2013 como U2 o The Rolling Stones.

Lógicamente, las congestiones de transporte no se hicieron esperar anoche, pero gracias a la labor de Metro de Medellín, muchos (y me incluyo) pudimos desplazarnos de forma rápida y segura desde el Atanasio Girardot hasta nuestros lugares de alojamiento). Por eso, aun a pesar de quedar empapado hasta los huesos, al concierto de ayer otorgo no 10, sino 12 puntos.