Los años tenebrosos de la televisión: El último matrimonio feliz [2008]

El 2008 fue un año que bien puede decirse, tuvo contrastes interesantes para los canales: los que comenzaron bien el año terminaron realmente mal, hasta con las joyas de su corona;  y los que comenzaron mal, lo hicieron bien, incluso con sus programas más flojos.

Caracol arrancó su año realmente mal, con producciones “diferentes y divertidas” – puñetera frase que aún no superan- que no pegaban para nada entre los televidentes como Cómplices,donde Jimmy Bernal seguía encasillado en su rol de sempiterno gringo que buscaba a su supuesta familia biológica, a la que se le agregaron tantos personajes que ni risa producían, juntos o por separado. De otra parte La sucursal del cielo pretendió mostrar la vida caleña de comienzos de la década de los setentas, pero con ostensibles errores en cuanto a elenco, locaciones y utilería. Y no nos olvidemos de ese enorme fracaso que fue ¿Quién amará a María?, novela desde la cual Katherine Porto hizo sus primeros pininos en sus dotes salinas, en una historia rocambolesca que nadie se tragó (bueno, al menos en Colombia, me dicen que en Eslovenia sí les gustó, incluso con ese final hecho a los machetazos, donde se queda sola, sin ninguno de sus cuatro hombres).

Y en ese contexto, salió el bombazo televisivo de aquel año: El cartel, telenovela basada en El Cartel de los sapos de Andrés López “Fresita”, fue la puerta grande de las traqueto-novelas en Colombia, y su fama inclusive pretendía ( no necesariamente digo que lo lograba) tapar la falta de química entre Manolo Cardona, su personaje principal y la primerísima actriz Karen Martínez, o dorarnos la píldora para ver otra vez ( sí, OTRA vez) a Robinson Díaz. Como se popularizó tanto la serie, sobre todo por ese juego de establecer las equivalencias realidad/ficción de la misma, ello permitió que, casi sin anestesia, nos colaran bazofias como Oye Bonita ( que inicialmente se rumoró que iría a ser la bionovela sobre Diomedes Díaz), donde ejerció el “ínclito” Karroll Márquez como protagonista; o la predecible La quiero a morir, con la cual nunca entendí que le veían a esa novela tan simplona ( de la cual copiarían los de Las Américas, con su buena dosis de manteca de por medio, para hacer Pobres Rico).  O la aun mas absurda Muñoz vale por 2, donde el entonces gordo Mauricio Vélez hacía de un escolta con dos hogares y dos mujeres peleándose por él, definitivamente no entiendo como habían televidentes tan ineptos que se tragasen semejante patraña.

Pero lo peor estaba por llegar: Vecinos. Esa guisada de telebobela barata, con los mismos clichés de pobres guisos pero buena gente y echao´s pa´lante, entre los que se cuentan el protagonista, su cansona señora madre, el mejor amigo, la disfuncional familia de ese mejor amigo,  la dizque novia trepadora y su inescrupulosa madre, y por el otro el ejecutivo inescrupulosos, los ricos dedo parado, hipócritas y que viven de aparentar lo que ya están en mora de dejar de ser, junto a la sufrida protagonista, una niña dulce y de buen corazón. Salvo lo económico, no se qué pasaba por la cabeza de Flora Martínez para aceptar este papel. Lo poco destacable del tema fue el posterior escándalo de infidelidad de Robinson Díaz y Sara Corrales, pero eso ocurrió en 2009, la novela tuvo tal acogida que hasta el alargue de la misma se lo tragaron los borregos televidentes de esa basura.

En materia de otros formatos, Caracol le dio un segundo aire a su ya quinta temporada del Desafío, esta vez llamado “La lucha de las regiones“, y con ella  vimos a un equipo costeño tratando de salir a flote en medio de sus miserias (como el de tener a la patética vende-patria de Miryam Brand, que no sabía nadar, y solo complotaba en contra de su mismo equipo), a los malvados cachacos que urdían planes perversos para hacerlos sufrir , y a unos vallecaucanos que solo daban pena ajena con sus discusiones bizantinas. Y finalmente, fue un paisa el que se llevó el premio, tras haber sido arropado por el mismo equipo costeño que vería luego, año tras año, cómo el premio se les esfumaba de las manos, por mejor equipo que quisieran tener.

También se apostó por una anodina  temporada de Sabes más que un niño de primaria, cuyos horarios fueron un misterio para muchos, pero que evidenciaban los ya claros acercamientos  de José Gabriel Ortiz a las toldas del canal del molusco, tras el escaso éxito de El programa de José Gabriel en Canal Uno por aquellos días. Y no hagamos sangres con la sosa adaptación de la genial serie de origen francés Camera Café, porque es un episodio digno de olvidar.

Por su parte, RCN, que lo tenía todo para consolidar un liderazgo, prácticamente lo malbarató: Sorprendieron con un formato refrescante como El poder del 10, cuyo host fue Diego Trujillo, pero consideraron que un game show en un prime time no era lo más conveniente ( mismo error que cometieron con El Jugador) y le dieron vía libre a telebobelas como La dama de Troya, que pasó sin pena ni gloria; o Amas de casa desesperadas, que fue la primera en sufrir los rigores de una nueva modalidad patentada principalmente por el canal de las tres letras: El efecto Vostok: Mandar a la mas fría nevera proyectos ya filmados en su totalidad ( como ocurriría también con Juego de niños e Infieles anónimos, de aquel año).

En contraste, proyectos sin pies ni cabeza salieron a la luz para irse con mas pena que gloria: Los protegidos fueron devorados completamente por el éxito de El CartelEl Lavadiario fue un fallido intento que tuvo a bien tener doña Grasienta para incorporar a su equipo a una Mabel Cartagena que venía de huir espantada de Muy Puercos Días, bazofia a la cual aterrizó Jessica Cediel como la carne fresca que hienas como la infame señora de Kling o Jeta Mario devorarían paulatinamente.

Cómo olvidarnos de ese estruendoso fracaso que fue Valentino el argentino, remedo de telenovela cómica con las sobreactuaciones de Julián Román, Lully Bossa, el debut de Segundo Cernadas en nuestra TV y el engorde innecesario de Liliana González para una serie que ni siquiera alcanzó a ver un sexto episodio al aire en TV nacional.

Ahora hablemos de las desastrosas adaptaciones que RCN hizo de comedias extranjeras:Super pá, que al principio parecía ser digna rival de la mediocre programación vespertina de Caracol (que incluía a Patito feo, Tu Voz Estéreo y Padres e hijos en una de sus temporadas más anodinas), poco a poco se quedó sin fuelle. Juan Pablo Gamboa distaba mucho del carisma de un Arturo Puig.

Y quiero detenerme en esa abominación que fue la versión rcnista de la magistral serie española Aqui no hay quien viva.  Su contraparte criolla traicionó, punto por punto, la esencia de la divertida comedia coral ibérica: en primer lugar, lanzarla como de emisión lunes a viernes, cuando solo se cuenta con los 90 capítulos de su original, transmitida de manera semanal, pues o te quedas sin material en breve, o te le tiras la gracia. Y es que en el humor ibérico, muchos de los gags de la serie original era imposibles de adaptar a Colombia: Las juntas de vecinos, habituales en la serie original, aquí se veían postizas. Ni hablar de las pésimas fusiones de personajes de la serie original en su trasplante criollo: Por mas humor que Yaneth Waldman quiera tener, no le llegaba ni a los talones a Carmen Balagué y mucho menos  a Lolés León: Lo mismo podríamos decir de Juliana Galvis y Fabian Mendoza respecto de María Adánez y Daniel Guzmán; o de Valentina Lizcano y Jimmy Vasquez respecto de Malena Alterio y Fernando Tejero. Además, la polémica por escenas de besos homosexuales como las de los personajes de Fernando y Mauri, que en España ya no escandalizaban a nadie, aquí casi que mandan a la hoguera a Jorge Enrique Abello y Patrick Delmas, pareja dispareja pésimamente elegida para esos roles tan complejos.

Y mientras parecía que Ricostillo Calero encontraba su razón de ser en el canal de Ardila Lulle con la mega bazofia denominada Duro contra el muro ( luego llamada Duro contra el mundo), la que se veía fuera de sitio era Andrea Serna en ese aborto televisivo denominado Se busca intérprete. Y es que tratando de marcar diferencias de lo que era Factor X, se cayó en el mismo error: Prometer una carrera musical que luego nunca prosperó. Y es que cómo olvidar ese funesto grupo de jurados integrado por la payasa y eterna wannabe de Naty Botero (pop/rock),  el decadente Galy Galiano (popular), un prepotente – y a la postre, jurado vencedor- Silvestre Dangond (vallenato),  o a Tostao (urbano), célebre por esa frase tan fuera de lugar de “Mandarte a los de la moto” y un anodino Yuri Buenaventura ( salsa). El resultado fue uno de los mas estruendosos fracasos en cuanto a formatos de telerrealidad ha hecho RCN ( que puede ser superado, en lo mediocre, por Mundos Opuestos). Si alguien sabe el actual paradero del vallenatero ganador del premio final, o al menos, de sus discos, que nos lo informe.

Pero no podré nunca olvidar, en las mismas huestes del canal de Las Américas, esa velada de elección y coronación de la Señorita Colombia 2008 – que lo sería mi favorita, la hoy actriz Michelle Rouillard-, caracterizada por esa decoración tan fea, que parecía sacada de Los Picapiedra o que yo denominé Oda a la osteoporosis – si, mis primeras colaboraciones a este blog fueron con chismes del reinado de aquel año- . ¿De verdad hacía falta traer a Cecilia Bolocco a hacer notas del reinado junto a Laura Acuña, y luego tener en el pool de presentadores finales a Claudia Bahamón, Carolina Cruz, Andrea Serna y a Calero? ¿Quien le hizo esa maldad a Calero de mandarle ese saco dos talla menos que la de él, y que los asistentes del evento temíamos que ese botón saliera disparado y matase a alguien?. Pero este momento, que yo viví en vivo y en directo, ha pasado a la historia de gazapos colombianos:

Pobre delegación paisa: toda la noche hicieron bulla hasta que Verónica Velasquez ( si, así se llama la autora de esa frase) dio esta respuesta que ha dado hasta para titular una obra de teatro. Aunque, al año siguiente, en Minsk  – averigüen en qué país queda- la paisa no sonó ni tronó, esas palabras la llevaron hasta a ser uno de los temas mas hablados de aquel año, junto con noticias como el sexy-video Pilatunas en Pasto (Te amo, te amo) de Ana Karina Soto, la foto de la entrepierna de Laura Acuña sin cucos o la Operación Jaque donde saldría liberada In-greed Betancourt.

Pero RCN logra sacar a flote, por cuarto año consecutivo, nuestra rescatada de este post, que no es otra que El último matrimonio feliz, refrescante telenovela donde se habló de las complejas relaciones de seis parejas donde la fuerza de la costumbre, el maltrato, los celos profesionales, las diferencias de clases, el encuentro de nuevos amores o la enfermedad apartaron a sus protagónicas de sus parejas. Magistrales fueron los papeles de Alejandra Borrero, Jorge Cao o Fabio Rubiano, sorprendía gratamente la hoy absuelta Valerie Domínguez….bueno, ya el resto lo conocen Uds. de sobra.

Y así termina otro de nuestros años tenebrosos, cercanos ya al final de este largo ciclo de posts. Dios mío, en tus manos colocamos la basura que ya pasó, y los bodrios que llegan.