Los años tenebrosos de la televisión colombiana: Hasta que la plata nos separe [2006]

Debo confesar que redactar este post del 2006 me resultó una labor bastante compleja, por asuntos meramente personales, pero, con base en muchas investigaciones, pude darme cuenta que las variables que se venían manejando hasta entonces no cambiaron significativamente.

Retomando nuestra estructura anterior, hay que decir que a principios del 2006 Caracol se arriesgó con un estilo de “convocatorias” a sus realities muy inusual: preséntese el que sea, que para algo sirve. Y es que ese año, a excepción hecha del ya habitual Desafío, Caracol experimentó con únicas temporadas de diversos formatos que, inexorablemente, terminaron en estruendosos fracasos: Tengo una ilusión, La bella y el nerdo, Préstame tu pareja, El Premio Gordo y Circo romano fueron las palmarias muestras de que Caracol ya era experto en tirarse hasta el mejor formato (como ocurrió en 2003 con Gran Hermano).  Y es que se veía muy forzado esa competencia/no competencia entre personajes como Fanny Lu o el padre Alberto Lineros o Vanessa Alexandra Mendoza por cumplirle sueños a la gente; las bellas no lo fueron tanto y los nerdos…nehhh; las parejas intercambiadas tenían menos carisma que un director de la DIAN, Maribel Abello despertaba bostezos con su reality de gente gorda tratando de rebajar y con Escola, prefiero no hacer mas sangres.

A Caracol si le funcionó seguir con su Desafío 2006, esta vez cambiando el repertorio, pues ya no se serían celebridades ni ex participantes de Expedición Robinson, sino gente del común en La lucha de los estratos: Vimos a unos Privilegiados que chuparon bastante Playa Baja y de donde saldría ganador Alfredo Varela, hoy cónyuge de Rochy Stevenson y concejal de Barranquilla, junto a la infame “Pirula” que le hizo la vida imposible a los “llevados”, que demostraban lo requetellevados que estaban; y el equipo de los “rebuscadores”, que tuvieron su propio villano (Gabriel), su ficha comodín (Eileen) y sus intrigantes de turno ( Angélica y Diego). Un curioso sancocho que le permitió a Caracol ir campeando poco a poco el temporal. Fue el primer reality de esta factoría en el cual ya no hubo posibilidad de reingreso.

Y es que, no nos llamemos a engaños, salvo Sin tetas no hay paraíso, las telenovelas de Caracol no llamaban ni cinco la atención: El engaño fue de muy corta duración, Amores Cruzados padecía las terribles sobreactuaciones de todo su elenco, Las profesionales, a su servicio evidenciaba lo mal que le iba – y le seguiría yendo-  a Caracol importando telenovelas chilenas, La Ex pasó sin pena ni gloria y Criminal, padeció lo mismo que ya decíamos desde El Baile de la vida: Ya el público estaba hasta las narices de Robinson Díaz. Y eso que no era una mala historia, todo hay que decirlo.

Respecto a Sin tetas, hay que decir que su versión original, con todo y lo burda que era, me pareció mil veces mas auténtica que el remedo que hizo Tele(in)mundo años después. Lo malo es que le dio mas alas a Gustavo Bolívar para repetirse en su mismo con su mundo traquetoide y prepagofílico. En ella, María Adelaida Puerta se fajó un papelazo de prostituta medio ingenua, medio ambiciosa, que distó mucho de su ininteligible papel en Buscando el cielo,  reality-dramatizado- o lo que sea que planteó Dago García en las instalaciones de la Casa Gran Hermano, que era como Protagonistas de Nuestra Tele pero sin Cara a Cara y sin mayor convivencia entre los participantes. Fue un experimento que no gustó y su spin off, Don Roque Buena papa fue uno de los dramatizados mas ridículos en la historia televisiva nacional. Desde ahí, dejamos de ver en pantalla a (M)Amada Rosa Pérez.

No podemos olvidar en este apartado del horror el fiasco de Divinas tentaciones, reencauche de Tentaciones, donde Inés Oviedo y Mauricio Vélez solo hicieron el ridículo, que ya era rizar el rizo; o el surgimiento de Tu Voz Estéreo, en el magistral prime time de las sirvientas: la franja de la tarde, que posteriormente se volvería el escampadero de esos abortos de dramatizados que llegaban al Canal Caracol y de los pseudo actores desempleados o provenientes de PeH.

Y para empalmar con las propuestas del Canal de las Américas, indicar que entre Caracol y RCN hubo una especie de “intercambio humanitario”, en donde Jorge Alfredo Vargas pasó a Caracol y Carlos Calero pasó a RCN, aunque creo que los de RCN salieron perdiendo. Vargas presentó, entre otros proyectos, Mesa de noche, el nuevo espacio de opinión de la franja late.  Por su parte, Calero fue el paquetazo chileno que le llegó al canal de Ardila Lulle, y trataron de meterlo en muchas cosas y no hacía sino el ridículo.  Ya veremos porqué.

En materia de realities,  RCN comenzó el  año cometiendo un error que no debe cometer un canal con un reality exitoso: lanzar una segunda temporada tan seguido de la primera. Tras la victoria de Julio en diciembre del 2005, desde enero de 2006 arrancó motores Factor X 2006, que fue mas bien el reencauche de gente que no tuvo la oportunidad de pasar a las galas en 2005. Esa fue apenas la punta del iceberg: Todavía me cuesta explicar cómo, habiendo en competencia mejores voces como las de Martha, Walter, Angelo, el trio Ébano, la rockera Juanita, o la de Bryan (que luego sería vocalista de Los de adentro), terminó ganando Francisco, que cantaba menos que Sara Corrales y era un “reciclaje” de la temporada anterior, era el que más se le olvidaban parte de las letras y casi ni sabía leer. Muchos dijeron que en el canal había favoritismo por el participante de la vereda La Lucha, participante de la categoría de Marbelle ( lo cual dice mucho del nulo criterio musical de la susodicha)  y su historia telepornomiserable casi perfecta, pero su carrera musical fue flor de un día. Su disco creo que no lo piratearon ni en Pambelé Records. Luego, decidieron hacer la soporífera versión infantil del programa, con los mismos jurados, pero con una limitante: no podían verse peleados entre si frente a los niños, y como el que es caballero repite, volvió a ganar Coronell de la mano del pequeño mariachi Andrés, cuyo futuro actual desconocemos, y no nos interesa.

Pero, como diría Alejandro Sanz, no hay dos sin tres; y para seguir saturándonos de Factor X lanzaron La batalla de las estrellas, donde a los mismos tres jurados les correspondió ser tutores de una suerte de “famosos” reconvertidos en cantantes o de rescatar carreras musicales desperdiciadas. A Marbelle le correspondieron los hombres, entre los que estaba Jeta Mario, Marcelo Cezán ( cuya carrera musical está mas muerta que Lina Marulanda) y el mismísimo Carlos Calero, que como cantante es un excelente presentador; a Coronell le correspondieron los grupos, la sempiterna categoría hueso, entre los que se cuentan bodrios varios como Los intocables, donde dizque cantaban Carlos Giraldo ( a.k.a. El Mono de Sweet) , doña Grasienta y (Gor)Diva Jessurum; o Fusión ( con Andrea Nocetti, Omar Murillo – el ____ despreciable de También Caerás- y Natalia Peralta), mientras a José Gaviria le tocaron voces interesantes como las de Amalyn de Hazbun, Valerie Domínguez- antes de su escándalo agrícola, es mas, hasta se rumoró que tenía algo con Gaviria mas allá de lo profesional- Yaneth Waldman o la ganadora de esa temporada, Luz Amparo Álvarez, que años mas tarde se iría a la competencia.

Alternamente, la moda de los realities de baile con famosos llegó a Colombia y RCN lanzó así Bailando por ,mil pesos, un sueño, que nos mostraba un pool de jurados con Nerú, Carlos Muñoz (que se notaba que lo hacía para tragar), Thérese Leleux y Rossana Lignarolo en el papel de la jurado HP. Conducido por Paola Turbay y Julián Román, a quien el rol de presentador le sentaba igual que el frac de Uribe frente a los Reyes de España: Fatal. Fue una de las últimas veces que tuvimos que soportar la incómoda y vomitiva presencia de Tatiana Ariza en la Tv. Con este reality, optaron por la estrategia de la “mini-temporadas”, y así nos embutieron, sin mayor empacho, tres de ellas de seguido y una cuarta de tipo all stars llamada Los Reyes de La Pista, pero que era mas de lo mismo. Gracias a la segunda temporada de la misma, Carolina Cruz tuvo la excusa perfecta para abandonar Muy puercos días y embutieron a Calero recién desempacado en RCN. A la primera le sirvió para ganar la respectiva temporada, y alejarse de su “amiga” Laura Acuña; y al segundo para hacer el ridículo, como por variar.

Y es que no podemos perder de vista que el desgastado y decadente programa matutino de pacotilla se volvió, desde ese año, en “El show de Jeta Mario y Lassie AcUÑA”, y la nueva víctima entre sus fauces  fue la cachifa de quinta esa de Mabel Cartagena, espécimen traído desde otro de los programas mas paupérrimos de Telecaribe – lo cual ya es muuuucho decir-: Contacto, donde solo pasan los mismos videos y llama la gente a saludar y decir sandeces. O sea, casi lo mismo que hacen Jeta Mario y sus secuaces por horas y horas. La llegada de la costeña fue todo un jardín, plagado de espinas y malas hierbas, como sus coequiperos; y es que la hoy señora de Kling rompía con su entonces marido Camilo Montoya por uno de los incidentes de cachos mas públicos, después de el de Sara Corrales: Se “enmozó” con Jose Gaviria, deliciosa relación que hizo que las arcas de las revistas de cuore subieran como espuma.

En materia de otros formatos, RCN nos dio una suerte de reality show de lo mas grasiento posible: Lucho y su Gloria, con la patética , decadente y bochornosa vida del ex concejal Lucho Díaz y su familia. O sea, en MTV tenía a los Osbournes, y aquí a ¿este mamarracho patético? #givemeabreak. O la vergonzosa transmisión que Futbolmanía hizo del Mundial de Futbol de Alemania 2006, donde era obvio que al “profe” Veléz se le fue la mano en birras teutonas.

Y ni qué decir de la llegada de la insoportablemente, sosa, aburrida y con cara de mosquita muerta de Isabel Sofía Cabrales a la conducción de Estilo RCN. Era un crimen de Estado, digno de su actual suegro, soportarse a esta pelmaza en TV. No podemos olvidar ese bochornoso programa de pseudo biografías de famosos llamado Los secretos de Diva, narrado con la insoportable voz de la señora Jessurum, que provocaba fuertes ganas de levantar a patadas al televisor. O las fallidas incursiones del humor Rcnista de los sábados como Caleroscopio ( otro de los rotundos fracasos de Calero, que ya se ganaba su premio “Mujer de Lot” en esas épocas) o Clonestilo, que comenzó bien pero se volvió eso, un clon del ya de por si caduco pseudo humor de Sábados Felices.

En materia de dramatizados, RCN tuvo grandes bodrios como Merlina, mujer divina, donde sus protagonistas, Rodrigo Candamil y Valentina Acosta, tenían menos química que un alka-seltzer en mermelada, los villanos eran forzados y sobreactuados y nadie se creyó ni la mitad del libreto. O De qué tamaño es tu amor, telebobela de sugerente título donde Agmeth Scaff demostró que como galán tiene menos futuro que la clasificación de la selección de Futbol de Luxemburgo a un Mundial. Y ni qué decir de Floricienta, versión colombiana de su homónima argentina, que estaba tan fuera de lugar en el prime time  que terminó sus días relegada en la franja de la tarde, ante el fracaso de la producción inmediatamente indicada. Tampoco podemos olvidar En los tacones de Eva, telenovela donde Jorge Enrique Abello era  Don Armado + Betty la fea en versión drag, pero que era exasperantemente sobreactuada. ¿A nadie se le bajaba de la cabeza que “Eva María” no era una mujer?.

Pero siempre hay una luz al final de los túneles, una bella flor en medio del fango, y el título de nuestra rescatada del 2006 se lo lleva nuevamente RCN, esta vez con Hasta que la plata nos separe.  Hay que decir que fue, tal vez, la última novela de corte tragicómico  estilo coral decente, donde cada personaje, en medio de sus estereotipos ( la empleada buenona, el neurótico, el gay de closet, el tumbalocas, el arribista, el buena gente, etc), era simplemente divertido ver: el rol de rebuscador de Méndez, Víctor Hugo Cabrera, en contraste con la autoritaria Alejandra Maldonado, Marcela Carvajal, junto a una nómina de actores donde los poderes salinos de Katherine Porto estuvieron a raya, demostraron que no se necesitaba de galanes extranjeros ni estrellitas de reality para hacer una buena producción.

Y así concluye el recorrido por otro tenebroso año de nuestra televisión nacional. Dios mío, en tus manos colocamos la basura que ya pasó, y los bodrios que llegan…