Los años tenebrosos de la televisión colombiana: plan prepago [2005]

Continuamos en este recorrido por las oscuras aguas  de la mediocridad televisiva, y llegamos a un año en donde prácticamente la televisión pública paso a un plano tan irrelevante que nos quedó más en evidencia la falta de calidad de los canales privados, y es por eso que nos quedamos virtualmente en un duopolio de desperdicios televisivos de diversas raleas.

Esta vez, arrancamos nuestro recorrido hablándo por franjas horarias y tipos de programas: En los programas matutinos, mientras Caracol parecía estar en una zona segura con Día a día, aun con una sobrepoblación de presentadores, en RCN, la salida de Yaneth Waldman (que iría al elenco de Los Reyes, de la cual hablaremos en este post) modificó la nómina de Muy buenos días, y en ella recaló, por breve tiempo, David García Jeringa, de quien se comenta que salió en pésimos términos con Carolina Cruz; y en su reemplazo, nos llegó una de las peores, que soportamos aun en nuestros días: Laura Acuña.En ese entonces, la polémica presentadora bumanguesa era una ex estudiante de Derecho de la UNAB recién casada con Camilo Montoya, presentador de la competencia y uno de los, entonces, solteros más apetecidos del país ( lo cual demuestra lo mal que andábamos), que probaba suerte con Fuera de Lugar y luego en el magazin de Jeta Mario y secuaces varios, frente al cual su mayor competencia era la enésima repetición de episodios de Los Simpsons o el reinicio eterno de Gata salvaje y mantecadas similares made in Tele(in)mundo. Era tanta la difusión que tenía este espacio, que asumía incluso el fracaso de Enigmas del mas allá, la débil y tardía respuesta que RCN planteaba a Séptima puerta, pero sin competir directamente contra ella; y con las subactuación de Roberto “El autista” Cano.

En las tardes, Caracol que buscaba consolidar su franja vespertina con algo, e intentó de todo: desde Juan vs. Román, una serie que juntaba a dos ex participantes  del fallido Gran Hermano del canal del molusco, y que comenzó desde las postrimerías del 2004, hasta Esta tarde, uno de los proyectos fallidos de Tatiana Ariza antes de dejarnos descansar de su infumable presencia, al lado de César Escola y Roberto Velasquez. Tambien hizo un remedo de magazin/dramatizado que era La Peluquería, un completo irrespeto actoral en donde Manuel José Chávez representaba a un peluquero über-gay que dejaría a Carlos Vargas como Rambo; junto a Mabel Moreno.

Pero lo más destacado fue el giro que los de Colombiana de Televisón quisieron hacerle a Padres e hijos, para justificar el tiempo en el que Ana Victoria Beltrán filmaba una película medio porno en el Perú -una de sus escasas anotaciones en su hoja de vida- (ampliamente comentada aquí): La muerte y resurrección posterior del personaje de Daniela Franco que, para ser sinceros, me parece uno de los libretos peor diseñados posibles. Al final, Daniela reaparecía, poco a poco recuperaba la memoria, previo paso por las armas de uno o dos de sus ene mil maridos.

En este mismo horario terminaron lanzando también otras teleinmundicias como el pésimo remake de La mujer en el espejo, donde Paola Rey nos demostraba su belleza digna de Corabastos, o la irrelevante El cuerpo del deseo, donde seguíamos viendo a Mario Cimarro sin camisa, algo tan predecible como desfile en ropa interior de Muy buenos días, o la versión tercermundista de Lost, aquí llamada Vuelo 1503, que daba pena ajena y hasta asco.

En RCN no se devanaron los sesos para competir en esta franja: simplemente lanzaron Estilo RCN, uno de sus programas más embrutecedores, y que era un after party de su dilatada sección de farándula, y donde debutaban en la presentación Cretina Hurtado y Catalina Gómez. Luego, con las ya habituales telebobelas de Teleguisa, se unían a este sancocho bazofias varias como  Rebelde, la novelita pecueca que lanzó a la fama a RBD; o  Juego Limpio, una de las telenovelas donde Andrés Sandoval seguía haciendo su sempiterno papel.

En materia de realities, Caracol pegó primero lanzando Desafío 2005, Cabo Tiburón, único que fuera filmado en locaciones colombianas y donde las “celebridades” fueron un fiasco: Entre ellas se contaron El Tino Asprilla, Héctor Buitrago de Aterciopelados, Luigi Aycardi, que se volvió el villano del juego; Carolina Sabino ( que ya merece ser Mujer de Lot por toda una vida y obra), Catalina Acosta y Tatiana de Los Ríos, que repitió la suerte de su coterránea Paula Andrea Betancourt al llevarse el premio, esta vez venciendo al último “reingresado” a la competencia:  Mauricio “El guerrero de la Luz”, un tipo que definitivamente estaba bien pa´allá.

RCN reforzó su liderato con una nueva temporada de La isla de los famosos, una aventura pirata, que nos demostró cuan necesitados estaban personajes como Maria Mónica Urbina, Rosemary Bohorquez, Lorena Meritano o Dexter Hamilton de revitalizar sus carreras, pero en la cual saltaron a la fama Beto Arango (como el eterno habitante de La isla del muerto), José Piñeres ( aunque fuera su debut y despedida), Viña Machado y Javier Jattin; y que nos permitió ver los destapes de Leonel Álvarez y Ricardo El gato Pérez. Este reality de supervivencia vapuleó a su rival directo;  una franquicia en la que, lo confieso, creí al principio pero perdió el norte rápidamente: La única versión de El Aprendiz en Colombia, de la mano de Jean Claude Bessudo, que era más cercano a lo que sería la edición de Martha Stewart que a la de Donald Trump. Me duele decirles, señores de Caracol, que Luz Marina, la morena, no era Omarosa (si acaso la intrigante y clasista Catalina se acercaba) y al día de hoy, desconocemos si Kees Stapel, ganador de esta temporada sigue en Aviatur con ese sueldazo que se prometió de premio. Lo cierto es que la competencia de hombres vs Mujeres estuvo floja de principio a fin, que centauros vs Proactiva no le llegaba ni a los talones a la de Primarious vs Matchstick (los de la temporada de la señora Stewart) y que creo que los que desarrollaron la idea fueron los reales despedidos.

En la siguiente plataforma de lanzamientos de telerrealidad, el marcador volvió a quedar a favor de RCN:  Factor X fue el programa que le permitió a Marbelle, Jose Gaviria y Juan Carlos Coronell salir de la Lista H y a Andrea Serna tener en sus manos el sobre, y mientras grandes voces salieron de la competencia (como las de Estella, Yina o Anabella), por puros revanchismos entre jurados, nos aguantábamos los mil roces del trío Sin límite, los alaridos de Farina, la cuestionable estética de Enygma  o la historia telepornomiserable de Julio, ganador de esa primera temporada. Contra él, nada podía hacer Nómadas, revuelto al inventado entre personajes eliminados de  Desafío 2004 y 2005  junto a algunos lista H varios, junto con la entretenidísima presentación de Víctor Mallarino, que aburría hasta a las piedras. Como sería de mala esta temporada, que hasta Cambio extremo, otro lanzamiento del canal rival,  la superaba en rating.

En materias dramáticas, los de la Floresta intentaron muchos formatos, casi todos fracasos:  Se destacaba, por escaso margen, Por amor a Gloria, la ininteligible historia de amor entre los personajes de Carolina Acevedo y Juan Pablo Raba, tan verosímil como una historia de contratistas honestos para la calle 26; o La Diva, sobreactuada producción donde Lorna Cepeda demostró que el talento en su familia solo lo tenía Angie, y que fue el inicio de los muchos fracasos actorales para Carla Giraldo, célebre por su canción “Te corrí la silla”. Seguimos con El baile de la vida, que era una de las mil maneras en que Robinson Díaz saturaba al televidente, que ya lo venía viendo, casi ininterrumpidamente, desde 2002. No nos olvidemos de bodrios varios como Decisiones o La Tormenta, que llenaron de manteca las pantallas caracoleras.

Pero si de manteca se trata, RCN la sacó dele stadio comprando los derechos de Los Roldán en Argentina y produjo Los Reyes, que lanzó a la fama a la polémica Endry Cardeño y fue el debut en TV colombiana de Jaqueline Arena y el regreso de Enrique Carriazo y Rosita Rico. Aunque la novela, en medio de su estética guisa, tenia lo suyo, marcó una triste tendencia en nuestro país: comprar formatos en el cono Sur y adaptarlos, estartegia que escasamente funcionaría con el producto en comento. En esta producción, Diego Trujillo repetiría el mismo papel de hombre elitista entrado en años y medio chistoso que lleva repitiendo desde Perro amor, en el 1998.  Luego lanzaron el pseudo remake de El pasado no perdona, que fue una de las novelas mas fallidas posibles, y que terminó relegada al infame horario de los sábados después de media noche, donde no se la vería ni la mamá de Bernie Paz, paquetazo extranjero que la protagonizó. No podemos olvidar a Lorena, una de las novelas que mas debía gastar en los litros de maquillaje para Amada Rosa Pérez y María Cecilia Botero, y que fue el triste adiós de Bernardo Romero Pereiro, que fallecería ese mismo año.

En otros formatos, destaquemos ( sin que ello sea necesariamente un halago) , por el lado de Caracol a la bochornosa adaptación de Quien manda a quien, que haría merecedor de un Oscar hasta a Tony Danza; o Hablando claro con la prensa, delicioso programa de debates que dormía a la par que desinformaba, y por el lado de RCN tenemos el tardío lanzamiento de Lost los domingos en la tarde ( perdiéndole toda continuidad, como por variar), mas exactamente ¡desde el 25 de diciembre de aquel año!, el fortalecimiento de la franja Bichos como plataforma para la elección del representante infantil colombiano a Código Fama internacional, el pésimo humor de Mamando gallo ( otra de las fallidas propuestas de los sábados en la tarde), el inicio formal de Futbolmanía RCN con los partidos del Suramericano Sub 20 del 2005, jugado en el Eje Cafetero, desde donde pontificaba de futbol Carlos Antonio Vélez y nos ensordecía Jorge Eliecer “Vendedor de biutifarras” Torres;  o el debut de uno de los peores programas de chismes posibles: El lavadero, de la mano de ese ser tan despreciable como lo es doña Grasienta Torres, Mauro Urquijo y Ángela Vergara, que querían meterla a como diera lugar en el canal RCN, sin mayor éxito, claro está.

Por la televisión pública, digamos que destacamos el lanzamiento de Hola Escola, magazin nocturno donde hizo sus pininos una hasta entonces no tan intensa Mónica Fonseca junto al pluriempleado César Escola; o los divertidísimos consejos comunitarios del hoy expresidente Uribe, transmitidos gloriosamente por Señal Colombia Institucional a costillas de nosotros los contribuyentes, y que le permitieron abonar el terreno de campaña para su previsible reelección al año siguiente.

Y en medio de todo este detritus televisivo, sale una flor dentro del fango: Nuestra rescatada del 2005 es Juegos prohibidos, telenovela donde Katty Saenz conoció a su hoy pareja Sebastian Martínez, en una turbulenta historia de amor que, en mi criterio era fresca, verosímil, con villanos que se hacían odiar como Marcelo Dos Santos o Elkin Díaz, y un gran reparto de actores como Adriana Ricardo, Franky Linero, Patricia Tamayo, Patrick Delmas o hasta Natalia Jerez, antes de que se volviera predecible.

Antes de terminar, y a modo de glosa de cultura pop, decirles que gracias al operador celular Bellsouth/Movistar, a algunas presentadoras o modelos les decimos “Prepagos”. ¿La razón?: antes de ese año, los celulares tarjetas prepagos no tenían una personalidad identitaria, y desde el lanzamiento de aquel infame equipo de Bellsouth que era casi igual a un teléfono inalámbrico, para empeorar, sin tecnología GSM (es decir, sin tarjeta sim), pero como lo promocionaba hasta en la sopa Claudia Bahamón, pues toma que te den. Y al lanzarse Movistar, tanto Bahamón como su colega Carolina Cruz eran su imagen promocional. Desde ahí, en el subconsciente popular, se familiarizó el concepto “prepago” asociado a las modelos (con los deficientes productos que ofrecían, pues el saldo de una tarjeta de Movistar duraba menos que un polvo de cierto ex participante de un reality de CityTV).

Dios mío, en tus manos colocamos la decadencia que ya pasó, y los bodrios que llegan.