Los años tenebrosos de la televisión colombiana: muere Canal A [2004]

En 2004, la televisión colombiana cumplía su primera mitad de siglo, pero el panorama era desolador: el lunes 2 de febrero de ese año, el Canal A dejaba de existir después de 12 años y 32 de transmisiones interrumpidas como canal publico de carácter comercial para dar paso al aburrido Canal Señal Colombia Institucional, que luego serviría de fortin político. Ya mas abajo les contaré el por qué…

En los lados del Canal Uno, debido al aumento de televentas o infomerciales, este canal cayó en franca decadencia, pues, aun con tan solo cuatro programadoras que tienen cada uno una parte igual de tiempo de emisión (Colombiana de Televisión, Jorge Barón Televisión, CM& y NTC Televisión), sigue sin logar cautivar audiencias. Y no es para menos: No he visto nada peor que Telepais, el remedo de noticiero presentado por Jorge Barón,  que informa menos que un periódico escolar. Colombiana de Televisión es la principal encargada de bodrios con vocación de Tele(In)Ventas, La cruz de Gólgota y otras “instituciones religiosas”…. CM& y Noticias Uno son y seguirán siendo referentes en materia noticiosa, pero párese de contar. Y es que para ellos ni las reformas ni las cuotas de pantalla establecidas en la ley 680 del 2001, que un lector reclamaba ver referenciada, sirven de mucho, sobre todo, cuando, ese mismo año, iniciaron las negociaciones del TLC con Estados Unidos, que obligarán, a futuro, a irla modificando legalmente.

De hecho, hay que destacar que hicieron un reality en aquellos días llamado El huésped, que narraba las desdichas de la familia Benavides, elegida para el experimento,  que debía convivir con un “arrimado”, personificado por Beto Arango. El premio, por aguantarse a Beto, era cumplirles su sueño y este significaba darles la propiedad de la casa, el cual, en honor a la verdad, se les cumplió…at least.

Por los lados de RCN, ya acusaba franco desgaste el matutino Muy buenos días, pues ya solo parecía el noticiero de si J-Lo y Ben Affleck se tiraban un pedo, si terminaban, etc…, las risotadas de la Waldman eran francamente detestables y Carolina Cruz lucía mas estúpida que siempre con sus  muletillas “ahhh….preocupada” o “Claro que si” y los “novedosos” desfiles en ropa interior en el estudio todas las semanas. Para oxigenar el programa, Viena Ruiz retornó a la televisión en el canal de las tres letras, pero fue breve su paso por este programa. Se rumora que nunca congenió con Cruz Osorio, pero en realidad, los horarios de grabación la dejaban muy atareada junto a su labor de madre. Ruiz pasaría a otro programa que lanzó el canal: Los ojos de mi calle, junto a Julio Sánchez Coccaro. El programa pretendía ser un espacio de opinión para el televidente sobre varios casos de la vida real, para reflexionar sobre valores, normas, tolerancia y mucho más…pero luego derivó en el mismo modelo de dramatizados de tres pesos que tanto daño han hecho a nuestra televisión. Y no es para menos , si a ello le sumamos la “zancadilla” que les hicieron a ambos presentadores originales, para , en su lugar, incluir a  el polémico “Padre Chucho” y a la infumable Mabel Kremer.

En las noches, la última oportunidad que le dieron a Ximena Córdoba en RCN fue presentar la pirámide televisiva el programa de juegos D1, un formato que realmente era muy sencillo de hacer, tanto, que hasta en el canal Uno le montaron la competencia con Carlos Montoya y Mango y le iba mejor en rating a los del canal público. La Córdoba fue prontamente despedida del programa por llegar tarde y encima, borracha.

 

En materia de propuestas dramáticas, en RCN lo intentaron de todo: Al ritmo de tu corazón fue el proyecto con el que se quería ver protagonizar a Jaider Villa en un horario relativamente fácil: enfrentada a Padres e Hijos….Y fue un fracaso!. Con eso, al (tr)actor paisa no le quedó otra que no insistir mas e irse. Mejor futuro tuvieron sus colegas de cohorte Tiberio Cruz y Adriana Silva como actores de reparto de Amor a la plancha, primera cachifotelenovela literalmente hablando, donde los conflictos de ese extraño triangulo entre Martina García, Marcelo Cezan y Kathy Sáenz me resultaban tan inverosímil. Y como si fuera poco ver de “bueno” a Nicolás Montero en esta novela, ahora lo veíamos como un maloso torpe en La viuda de la mafia, primera traqueto-novela que parecí a no hacerle mal a nadie…por ese entonces.. También lanzaron  Me amarás bajo la lluvia, último intento de Carolina Sabino por figurar y cuajar con un protagónico después del fiasco que había sido El Precio del silencio (ver post de 2002) y fracasó en el intento. Adicional a ello, y como para mas Inri, Luis Fernando Ardila, que era uno d elos villanos de la serie, falleció a escasos días de filmarse el final, que tuvo que ser el mas macheteado y peor editado posible.

 

Y finales también vimos con Francisco el matemático. La inicialmente fresca serie de los sábados en RCN, saltó tantas veces el tiburón que no pudieron más: Era casi como Padres e hijos, solo que en lugar de Daniela Franco era Gabriela Chávez, y en prime time. La serie resistió el cambio de horario, que saliera Luis Mesa y entrara Ricardo Vélez como nuevo “Francisco”, la desfiladera de personajes. Pero lo que nunca le perdonó el público era volver elitista el Jimmy Carter en el malogrado experimento Francisco clase 2004, que cayó relegado al horario de la tarde hasta desaparecer de la forma más anodina posible.

 

Nada anodina fue Todos quieren con Marilyn, que marcó el exitoso debut actoral de Sara Corrales….casi que as herself. Una novela cuy o único lunar, si se me permite decirlo, es que ninguno de sus dos protagonistas era colombiano, sino venezolano ¿es que aquí no había talento actoral….ah, cierto, ahí también actuó Nicolás Reyes, en un papel casi que de extra con parlamento. No podemos olvidarnos de la preevolución de Chepe Fortuna, digo, de Las noches de Luciana, inverosímil prospecto de novela donde el personaje de Paola Turbay se enamora de un sexy pescado representado por Renato Rossini….uy, si, como todos los pescadores son igualitos a él….una telenovela que sufrió de todo: mal arrastre, pésimos libretos, sobreactuaciones al granel ( cofcofVerónicaOrozcocofcof),  cero química entre los protagonistas…antes, me extraña que la hubieran dejado terminar. Ah, en ella Shirly Gómez hizo también su propio papel de extra con parlamento…es que ellos no daban pa´mas.

 

RCN reestructuró su franja infantil, que pasó a llamarse Bichos Bichez, y desde entonces Jorge Tomillo Pérez tiene con qué seguir comiendo. También lanzó un programa que, con nadadito de perro, fue marcando el macabro estilo editorial del canal: Primera Línea, con Álvaro García, si, el mismo que luego se iría de embajador, regalado al mismo gobierno que en esos pagos buscaba que el Congreso se tragara el proyecto de reelección, y que le debe mucho al atosigante sistema de entrevistas de García, donde se preguntaba de todo pero el entrevistado no decía nada (cualquier parecido con la insufrible Tatiana Ariza, pura coincidencia).

Pero el fuerte de esta franja del prime time de RCN fueron los realities, ambos de anodino paso: como no hay dos sin tres, la producción de Protagonistas de novela nos embutieron en 2004 “El juicio final”. La diferencia: que Caracol ya había consolidado un prime time más coherente y atractivo. Y es que un chiste contado tres veces ya no tiene la misma gracia. Para alargar el cuento, no serían 18 sino 24 aspirantes a entrar en la Casa Estudio, a la que solo llegarían 20 ( menudo fiasco debió ser  uno de los 4 salados al que no le alcanzó “el centavito pa´l peso” para entrar). Esta vez, trataron meterle algo de “supervivencia” al asunto, poniéndolos a pasar trabajo y diferenciando los buenos de los malos actores con el asunto de “la mansión”- para los que pasaban la media de la mediocre actuación- y “la pensión -para los que estaban por debajo de ella-., pero daba lo mismo, pues todos actuaban pésimo y fueron más las veces que vimos al ganador masculino de la temporada con la camiseta gris de “la pensión” que otra cosa. Es mas, ese año se les ocurrió darles camisetas de tantos colores, que el uniforme se volvió un chiste. Esta vez, la base del sancocho de mediocridad actoral no tuvo el mayor éxito: seguían teniendo modelitos varias con algún conocimiento en canales regionales (María Patricia Montoya), modelos de mas calzoncillos (Jose Luis), cantantuchos de quinta (Marlon), palanqueados por ser exmaridos de famosas (Kike Duque), gente que terminaría en la competencia (Alejandro, Margarita, Emerson, Carina Cruz), gente que terminaría siendo caricaturas de si mismas (Valentina), y hasta algunos que terminarían muriendo en trágicas circunstancias (Juan Pablo, Katia).

Y aunque el morbo podía surgir de tener a una pareja de esposos en el programa (Pablo y Adriana) o haber ingresado un concursante “por azar” y sin castings (Felipe), ya todo nos resultaba tan predecible, y es que ni la fingidísima Amparo Grisales sirvió para salvar el desastre, por lo que volvió Luis Mesa, que había conducido la segunda temporada…al final, El juicio final se saldó con bajo rating y una Amparo Grisales que convencía cada vez menos. Quedaron Kike Duque, que de actor es un buen cantante, pues tenía menos presencia que un tampón usado por la Negra Candela y Ana Rivera, cuya participación televisiva se reduce a haber salido en el programa de la pseudoperiodista en comento y en papeles intrascendentes o novelas condenadas al fracaso como “La marca del deseo”. En plata blanca: de 6 ganadores, ningún éxito actoral. El programa jamás cumplió con lo que se pensó, o al menos no para el canal donde se pensó. Los ganadores nunca protagonizaron una novela decente.

 

Y tras la puja del formato de Survivor con los de Caracol, RCN lanzó La isla de los babosos…digo, famosos. Un programa en donde los mas desconocidos del público terminaron llegando a la final (Lucas Jaramillo y María Cecilia Sánchez), y en donde daba pena ajena ver a Rafael Poveda, a Iván René Valenciano pasando hambre, la fingidisima visita “conyugal” de Ana Karina Soto (antes de aquel video) a Pedro Palacios y hasta a Norma Nivia o Sandra Muñoz ganándole a Jorge Cárdenas (loser forever). Pirry como presentador tenía tanto carisma como una motosierra…

 

Por los lados de Caracol, la respuesta ante la pérdida del formato anterior fue la primera edición del Desafío, que contó con una nómina de verdaderos famosos + ex participantes de Expedición Robinson + Nuevos participantes que de lejos barrieron con la competencia. Era interesante ver la sincronía del equipo de las Celebridades dándole sopa y seco a Sobrevivientes y retadores, y hasta ahí, la ecuación fue atractiva. Que haya ganado Paula Andrea Betancourt, cuando había competidores mil veces mejores, es puramente accidental, o las consecuencias de tener buenos amigos y esforzarse solo cuando era estrictamente necesario. No la misma suerte corrieron con la primera temporada de La Granja Tolima, que también tenía “famosos” pero en su mayor nivel de decadencia o puros wannabes, y donde Desde Andrea Nocetti (primera eliminada) hasta Alejandro Pineda (el ganador) pasando por Tatiana Castro (la eterna candidata a eliminar), el programa producía bostezos, el nivel de conflicto era tan ridículo, que a nadie le importaba. Alejandro Martínez, que ya venía de fracasar en Francisco Clase 2004, fue el presentador de este formato, al que le dio una buena dosis de cloruro de sodio.

 

Y la otra propuesta caracolera de Telerrealidad…o mejor, de Telefalsedad fue en el cual , Rodrigo Antonio Vergara Visbal, un cartagenero de 29 años, fue el escogido para supuestamente enamorar a 20 mujeres que creen que es el heredero de una gran fortuna, para quedarse con una de ellas. Esto no se lo comía nadie con un dedo de frente. En lo personal, él botaba su buena dosis de pluma, y más de una de las “eliminadas” y hasta a la misma ganadora, Claudia Palacios, se les notaba que iban más por el dinero que por otra cosa. El farsante de turno la escogió y le juró amor eterno frente a los pocos televidentes que se tragaban el aburrido formato conducido por Diego Ramos; con una mutua sonrisa pues recibieron 200 millones de pesos. La pareja, sin embargo, empezó a sentir al cabo de unos pocos meses que las “cosas se enfriaron” sin “una razón de peso”, como explicaron ambos. Se separaron y ninguno volvió a saber del otro. Él cree que su dedicación de tiempo completo al teatro y la falta de compatibilidad fueron las causas principales de su rompimiento… si, claro, y yo nací anoche…

 

 

La s propuesta actorales del canal del molusco incluyó, entre otros programa, una de las peores bazofias conocidas: Casados con hijos, refrito de la serie americana homónima, con las sobreactuaciones de Santiago Rodriguez, Lorna Cepeda o Lina Luna. También tuvimos la novela protagonizada por extranjeros como Luna, la heredera, que fue tan ficticia, que fue la gran trasteada del horario, o la teleinmundicia hecha refrito de Te voy a enseñar a querer, donde Catherine Siachoque hacía de ….si, lo adivinaron!, era la villana. O Dora, la celadora, que era tan verosímil como libreto de Padres e Hijos, o la sobreactuadísima Mesa para tres, que nos demostró que Catalina Aristizabal y Diego Cadavid tenían menos química que un Alka Seltzer en arequipe. Pero todas fueron opacadas, por una parte, por una de las mas grandes mantecadas made in Tele(in)Mundo: Pasión de gavilanes, refrito de Las Aguas mansas + Morbo, donde hsta Zharick León o Lady Noriega creyeron que cantaban ( a la primera era puro playback de otra cantante, como los de Milli Vanilli ), pero en realidad parecían un par de teiboleras. La telenovela era solo soft-porn para sirvientas; y por otra parte, Dago García se atornilló en Caracol, con La saga, negocio de familia, exitosa novela con la historia de una familia por temporadas, que recibió buenas críticas y aun mejor rating, pero de la cual tengo muchas reservas.

 

Es hora de referenciar a Señal Colombia, que en ese año tuvo que luchar con las uñas en pro de la transmisión de las justas olímpicas de Atenas 2004. Desde Sidney 2000, las transmisiones comenzaron en el canal público, gracias a la gestión de gente de Señal Colombia, justo para ver la medalla de oro de María Isabel Urrutia. Aprendida la lección, ante el bajonazo de rating, Caracol y RCN compraron los derechos en 2004 y solo se vieron, por cuenta de ellos, unos resúmenes incipientes noche de por medio, con perlas como las de Carlos Antonio Vélez de RCN, que afirmó que las “soviéticas” no ganaron la medalla de bronce en gimnasia…cuando la Unión Soviética se desintegró a comienzos de los años 90, o peor aun, Javier Hernández Bonnet, en pleno desfile inaugural, dijo que Eslovenia era parte de la antigua URSS (cuando, en realidad era parte de la antigua Yugoslavia). Gracias a la decisión de cederles los derecho al ente público, los canales privados pudieron responder de forma efectiva a las quejas de los televidentes que querían ver el certamen olímpico y no tuvieron que tocar su parrilla de programación ni sus compromisos comerciales.

Pero las nubes negras no se alejaron de los entes públicos de televisión: Con el funesto Decreto 3550 de octubre del 2004, se suprime el Instituto Nacional de Radio y Televisión, Inravisión, y se ordenó su disolución y liquidación, bajo el primer gobierno Uribe y la siniestra sombra de la ministra Martha Pinto de De Hart, la misma verdugo que ya venía de pasarle la guadaña a Telecom y demás teleasociadas. El pretexto: el gran pasivo pensional de 350 mil millones de pesos, su retraso tecnológico y el mal estado económico de la misma, que, supuestamente, hacian a Inravisión inviable como compañía. Sin embargo, la función de Inravisión como programador, la seguirá asumiendo el Estado, la producción sería tercerizada acudiendo al mercado nacional para comprar y licitar los contenidos de programación. Esta operación le dará vida a un nuevo instituto que asuma las funciones de las dos firmas liquidadas, con una infraestructura más pequeña y viable que no sobrepasara los 70 empleados. Fue una liquidación tan chambona, que, ocho años después, en una sentencia de 19 páginas, el Consejo de Estado ratificó el fallo en el que se indica que el Estado debía asumir la responsabilidad de las pensiones de los trabajadores del liquidado Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión) y no la Comisión Nacional de Televisión. En este sentido, el alto tribunal consideró que cuando se logre demostrar que los bienes de la liquidada Inravisión no sean suficientes para cubrir los pasivos laborales y pensionales de la entidad, la Nación será la encargada de asumirlos.

Y es todo ello lo que justifica la elección del rescatado de este año, que no es de los canales privados, sino un programa del que casi nadie pareciera acordarse: Los especiales y segmentos de Así se vio en TV, donde se mostraron escenas de los 50 años de nuestra televisión, como aquel furcio del entonces Guillermo León Valencia diciendo “Viva España”….cuando nos visitaba el general Charles de Gaulle, presidente de Francia. O los programas de El show de Jimmy, o las escenas de El niño del Pantano; segmentos que fueron casi que el testamento que nos dejaba Inravisión antes de que la guillotina liquidatoria cayera sobre ella, acabando con su existencia, que databa de 1963…y así cerramos este episodio de la televisión. Dios mío, en tus manos colocamos la bazofia que ya pasó, y los bodrios que llegan….