Los años tenebrosos de la televisión colombiana: Pecados capitales [2003]

Advertencia: A semejanza de lo ocurrido en 1996, estamos llegando a un año que podría definirse como un foso séptico plagado de inmundicia televisiva. Muchos de los hechos y personajes que leerá a continuación le resultarán tremendamente repulsivos o vomitivos. Recomendamos la cercanía de baldes o bolsas resistentes.

Llegamos a otro año de inflexión en este tortuoso recorrido televisivo. Y lo es porque 2003 vio al Canal A en particular convertido en “el león moribundo”, como lo apodó un artículo de noticias (refiriéndose al logotipo del canal). En marzo de aquel año, el último programa de noticias en el canal, el Noticiero Hora Cero y su productora CPS salieron fuera del aire por falta de dinero, su director de noticias llamó la acción como un signo de la muerte segura de ese canal; los siguientes en caer fueron Andes Televisión, Televideo S.A y Proyectamos Televisión, quienes devolvieron sus espacios y luego salieron del aire. La liquidación de Coestrellas a mediados de 2003 dejó una sola programadora en el Canal A, RTI. Como parte de un Plan de Salvamento aprobado por el Gobierno el 19 de junio de 2003, RTI se trasladó al Canal Uno. Después, en el Canal A, que había liderado tan solo tres años atrás, no tenía mas que mostrar nada excepto los programas de Audiovisuales, la programadora estatal (una rama del Ministerio de Comunicaciones) o televentas.

Por los lados del Canal Uno, a escasamente un año de haber iniciado operaciones, Noticias Uno se dio a la tarea de buscarle un reemplazo apropiado a Catalina Aristizábal, a quien ya carameleaba Caracol para ser actriz. No fue una tarea fácil, sin embargo 815 colombianos, lo creyeron posible. Ese fue el número de personas que se presentó al casting de “Se busca”. En un principio se realizó una convocatoria cerrada, a la que asistieron modelos como Tala Restrepo y Norma Nivia, así como otras no tan conocidas. Luego se decidió hacerla mas abierta, donde no se excluía a personas que ya han figurado en los medios, como Juan Manuel Correal (más recordado como Papuchis); Natalia Peralta, Juliana Galvis o Katherine Porto. Toda esta pléyade de wannabes se enfrentó -con poco éxito- a la votación del público en un conato de reality show, aunque no estaban todos encerrados en un mismo lugar ni las cámaras los vigilaban las 24 horas del día. Finalmente, los elegidos fueron Luisa Fernanda Rodríguez y Paulo Palacio, por decisión del jurado, integrado por Pilar Castaño, Magdalena La Rotta y Hernán Peláez. Hoy por hoy, el que sepa el paradero de Rodríguez y Palacio, que nos avise…

Pero no todo fue malo para nuestra nunca bien ponderada Natica Peralta (si, la misma de la que hice aquel infame comentario sobre el catálogo de ya saben quién) entró como presentadora en Sweet, que ya iniciaba operaciones regulares los días de semana, a diferencia de años anteriores en que iba solo los fines de semana.

Turno de irnos a los canales privados, donde RCN nos trajo una variada oferta que incluía la novela llena de clichés como lo fue La costeña y el cachaco, debut actoral de Amada Rosa Pérez como protagonista (as herself) y con Jorge Enrique Abello repitiéndose como Don Armando, pero esta vez en Santa Marta y sin fea. Como villanos, un cínico Nicolás Montero, que saldría hasta en la sopa por largo tiempo y una Geraldine Zivic tan fría como un iceberg. Del resto, los mismos gags predecibles sobre los costeños flojos, vida chévere y demás estigmas que nos han acompañado per secula seculorum

Luego, una novela supuestamente basada en la tragedia del Eje Cafetero del 99 llamada No renuncies Salomé, que mas bien parece que se fue a la misma parte donde estaban los familiares del triste entrevistado por la infame Vicky Dávila, pues la producción duró al aire escasamente una semana en el prime time, antes de irse a derretir en las mañanas. También, en el periodo rcnista de María Cecilia Botero, es de señalar el fugaz paso de la versión criolla de Fama, aquí llamada AMA la academia, que fue un absoluto fracaso en las tardes, tal como también terminó siéndolo Retratos, que pintaba a ser la versión criolla de Después de los treinta, y una alternativa fresca a su rival de horario (Padres e Hijos), pero que nos terminó demostrando que Angelly Moncayo como villana tenía tras si unas dosis industriales de cloruro de sodio  imposibles de ocultar.

Renglones aparte merece Punto de Giro, una serie que, como diría mi muy apreciado colega Juancarbez, tuvo entre sus ingredientes una amante desequilibrada, interpretada por Alejandra Borrero, que resultaba en principio inquietante, pero que no cautivó a la audiencia. Además fue tantas veces movida de horario que fue fácil perderle el hilo. Navas y Miranda cerraron así sí su ciclo de series.  Yo iría más lejos, y achacaría parte del fracaso de la historia a la pésima elección de la pareja protagonista: Roberto Cano, que siempre me ha parecido tan inexpresivo como una nevera, y Cristina Umaña quienes ya habían sido pareja en Traga maluca, con discreto éxito, por decirlo amablemente… así, el formato de series y en especial el género del suspenso tuvo un entierro de tercera.

De tercera me pareció el boom de las “historias de ángeles encarnados en humanos”, que por el lado de Las Américas nos trajo a la sobreactuadísima Un ángel llamado Azul. Es que de Nicholas Cage y Meg Ryan a Andrés Juan y Mónica Lopera hay un universo entero de distancia en cuanto a talento histriónico se refiere.

Pero RCN también intentó con otros formatos de entretenimiento como la franquicia de Pasapalabra, que discreto éxito tuvo, o Sábado espectacular, bochornoso programa donde Jeta Mario trataba de competir con el antiguo y desvencijado programa que él presentaba en la competencia; o  la nada hilarante La vaca que rie, donde su compañera de set de Muy puercos días, Yaneth Waldman  nos daba más dosis de sus risas insufribles; o el decadente Festival Internacional de la Risa…frente al cual cabe decir que cualquier parecido con el Festival internacional del Humor, pura coincidencia, ¿cierto Alfonso Lizarazo?

Pero, no nos digamos mentiras, lo que le importaba desde hace mucho tiempo a los del canal de las tres letras es el rating, y ese lo obtuvieron fácilmente de la mano de Protagonistas de novela en su segunda cohorte. Como el chiste funcionó y en el colectivo popular se pegó aquello de “te amenazo por convivencia…”, decidieron hacer esta segunda parte, esta vez subtitulada “La amenaza”…y si, era toda una amenaza al buen gusto. Esta vez no serían 14, sino 18 participantes. Y esta vez, el descaro fue mayor: ex Chicas Águila reconvertidas en encueratrices ( Shirly Gómez, Catalina o Sara Corrales), gente con bajo nivel de escolaridad (Cristina Hurtado), remedos de cantantes (Josse Narváez), modelitos de calzoncillos (George Slebi o Pedro Payares), entre otra chusma y prepagos intrascendentes fueron la fórmula para esta temporada. Y cuando parecía todo el camino resuelto para algunos, enredaron más la trama con la mecánica del reingreso de algunos eliminados, para cantarle verdades en la cara a algunos que aún permanecían. Ello nos brindó el único momento memorable del programa, y que tristemente no está en Youtube: el “Cara a cara” del “Trepadora-manipuladora” entre la Gómez y la Corrales. Y se nos vinieron los “Cara a cara” mas deliciosos, donde cada cual subía sus cotizaciones del prepagueo, volvíamos a sentir lástima por Nicolás, que, pobrecito, nadie lo quiere, todos lo odian.

Cómo sería su influencia, que hasta el entonces presidente Uribe le pidió a los remedos de actores a hacer una alusión al Referendo del 2003, que afortunadamente fracasó. Pero, como siempre, el que no conoce su historia, está condenado a repetirla: la lástima nos volvió a convencer- o al menos eso nos hacía creer PWC con sus resultados auditados, y ganó una pareja que ni se caían bien entre si: Shirly “Aptitud” Gómez y Nicolás Reyes. La primera primero figuró por dar papaya bañándose topless en una playa cartagenera pero luego emputada con el paparazzo que le tomaba las fotos ( por si no lo saben ,“paparazzi” es plural, en italiano), haciendo papeles intrascendentes en escasas producciones y moviendo el cu…erpo en algunas competencias nacionales e internacionales de baile, hasta prácticamente desaparecer del panorama. Consiguió mar…ido extranjero y se fue del país . Adiós, que te vaya bien…. De Nicolás, pese a todos los esfuerzos, su suerte tampoco fue la mejor: papeles de escasa recordación y luego una participación en otro reality del que ya tendremos oportunidad de hablar, fue lo máximo que este personaje, casi tan calvo como Jeta Mario y con menos presencia que un tamal envuelto en papel aluminio.

Para terminar con el recorrido por las huestes del canal de Ardila Lulle, decirles que tomaron el liderato del anime en la televisión con seriados como Yu Gi Oh!, pero que, al igual que sucedió en caracol, fueron atacados fuertemente por grupos conservadores, que pretendían que en los espacios de Jack el despertador -donde participó el finado Richard Martínez, cuya polémica vida privada le ha sobrevivido en nuestras líneas- solo pasaran dibujos animados políticamente correctos y no adictivos… esta se las dejo a Uds.

Y bueno, es el turno de Caracol, que arrancó el año con una propuesta que pretendía ser transgresora pero se quedó en el mero intento: La Jaula, en donde debutaron como actrices algunas de las participantes no elegidas de Popstars, pero cuya historia juvenil más molestó a la teleaudiencia, y desde entonces ya veíamos una variable del mercado televisivo: novela que no cuaje en el primetime, se manda para la tarde o a otro horario donde no estorbe. Rápidamente fueron estrenadas propuestas soporíferas como Sofía dame tiempo (con la primerísima actriz -¿?- Karen Martínez) o Ángel de la guarda mi dulce compañía, al que le cabe la misma crítica que hicimos de Un angel llamado azul, solo que esta vez sus protagonistas eran Diego Ramos y Manuela “no salgo del mismo papel desde hace años” González. No podemos ignorar la sobreactuada segunda temporada de las Historias de hombres solo para mujeres, que servía de banda sonora de cualquier restaurante del mediodía, o 100 Colombianos Dicen, entretenido programa de concurso presentado por aquel desprestigiado personaje que se le medía a todo en Caracol en esos momentos, el hoy tristemente célebre Carlos Ricostillo Calero. Circulaba un rumor en los pasillos de este canal que afirmaba que Calero vivía en el mismo y no en su casa, pues salía en Día a día, presentaba noticias, conducía el formato de concurso en comento, y encima hacía las notas de Gran Hermano.

De este reality, hay que decirlo, fracasó por una pésima selección de casting, constituido, en un alto porcentaje por niños de papi y mami aburridos de sus vidas perfectas ( Camilo, Juan Carlos, Ramón, Andrés, etc) o gente muy friki ( Andrea, Clara, Roman o Jhon Henry “Burbujita”). En serio era necesario ver a una persona tan guisa como María Fernanda? U otra que fue mas la bulla que los cocos como Carolina – que entró en reemplazo de Clara, tras su expulsión-¿ U otra que se ganó las antipatías de muchos como Ana María? ¿O un costeño mas estereotipado que Luis? ¿ O una que siempre llore por tener que nominar a alguien como pasaba con Patricia -esta, en lo personal, me parecía la peor elegida de todas-? ¿ O alguien tan Lista H como Carlos? ¿Alguien más estúpida y vacía que Lina? ¿O una  que debería ir corriendo a cambiarse el nombre como Arcenia Cabezas? . Y con nadadito de perro, Mónica Tejón, inspirando lástima se coló en la final. Toda una franquicia de lujo tirada a la basura.  Esperamos CityTV la logre rescatar

Entre otras propuestas de entretenimiento, el canal de Santodomingo nos dio la versión guisa de los Expedientes X con Séptima puerta, adoptó formatos muy a lo MTV con El triángulo, programas de pseudo humor que terminaban indigestando como El ultimo grito, y se dedicó a la compra de formatos como El auténtico Rodrigo Leal – que , digamos, tuvo discreto éxito y una nota aceptable- y  La venganza, hermosa telenovela made in Telemundo, donde, al margen del éxito en rating, se demostraba el enorme cariño y respeto profesional que se despertaban entre si Gabriela Spanic y Catherine Siachoque – Sarcasmo: overload-.

Un párrafo aparte merece uno de los personajes representativos de Caracol y que a buenas horas se logró erradicar del canal: Tatiana Ariza, la entonces nueva reina de la televisión a los alaridos, que se encargaba, ella solita, de hacer frente a la trinidad de presentadoras de entretenimiento de RCN que mencionamos en el post anterior. A mí me parecía sencillamente insufrible, intolerable, casi una tortura china soportar cualquier sección del noticiero donde saliera esta vieja. Su estilo pseudo amigable pero que en realidad atosigaba a cualquier entrevistado la hace merecedora de mis peores epítetos en este apartado. No sigo más, porque ya me resulta demasiado repugnante siquiera mencionar esta mala yerba del pantano.

¿Recuerdan que del post anterior omití deliberadamente mencionar una producción de Caracol? Pues bien, lo hago porque es nuestra rescatada del 2003, a pesar de haber iniciado en las postrimerías del 2002: Pecados capitales, la intrincada tragicomedia de la compleja familia Salinas en pos de la jugosa herencia del caprichoso tío Evaristo, fue una de las últimas novelas corales dignas de ser vista. Aunque comenzó en octubre del 2002, fue en el 2003 que se desarrolló principalmente la historia y competencias dignas de reality show de personajes que representaban lo mejor y lo peor de los seres humanos. Cómo olvidarnos del Mago Kandú (Robinson Díaz), de la olvidadiza Doris o Tía Pelucas (Teresa Gutiérrez), de la insegura Esperanza (María José Martínez) de la ecuánime y estricta Caridad (Patricia Castañeda), del ambicioso Alberto (Juan Ángel)… en fin, de todos y cada uno de los actores que llevaron este proyecto a cabo. Pocas novelas merecen ser repetidas tal cual fueron hechas como esta. Por eso, se une, por derecho propio, al grupo de rescatadas de esta serie.

Y así cerramos este nuevo episodio de la turbia historia de nuestra televisión. Dios mío, en tus manos colocamos la bazofia que ya pasó y la noche que llega.