Los años tenebrosos de la televisión colombiana: El inútil y Pedro, el escamoso [2001]

El verdadero comienzo del siglo XXI llegó a nuestras pantallas, pero no necesariamente ello representaba buenas noticias. De hecho, en los canales públicos seguían cayendo programas históricos como el Noticiero TV Hoy a finales del mismo año.

 

Entre los canales privados, la opción era clarísima para Caracol: Derrotar el dilatado liderato que tenían los del canal de las tres letras con Yo soy Betty la fea. De hecho, el 2000 había cerrado con el comienzo de la transformación de Betty de fea a bella, teniendo como asignatura pendiente en el 2001 el resolver si se quedaba con Michel (representado por Patrick Delmas) o recuperaba su relación con Armando (eterno papel de Jorge Enrique Abello). ¿Cómo lo lograron en los lados de La Floresta?

A punta de una telenovela ramplona, populachera y guisa: Pedro el escamoso. Si, duele decirlo, pero Caracol apostó por la ñerada y obtuvo buen resultado, tanto, que Nidia Pacheco, personaje mañé derivado de este remedo de telenovela e interpretado por Alina Lozano, que vino a algunos eventos del reinado de Belleza (que ganaría una entonces desconocida pero despampanante Vanessa Alexandra Mendoza) y opacó a las mismas candidatas. Y ni hablemos de las pintas guisas del personaje de Miguel Varoni o el baile del Pirulino… siniestros episodios que nos dejaban de tú a tú con cierta televisión desde donde una “señorita” regalaba carritos sanducheros…

En las restantes propuestas televisivas, el auge del automovilismo por la reciente contratación del petardísimo Juan Pablo Montoya en la F1 también se reflejó en la salida al aire de una novela tan absurda como insustancial: Amor a mil. Y es que, seamos sinceros, Patricia Vásquez es tan expresiva como una lavadora. Pero 2001 fue el comienzo de otra alianza macabra: RTI empieza a ser productora asociada de Tele(in)mundo y nos trajo la absurda Amantes del desierto de la mano de las sobreactuaciones de Maritza Rodríguez, Francisco Gattorno y Catherine Siachoque en su encasillado papel de villana. Ni hablemos de la oscura Luzbel está de visita, que, como me comentaría un apreciado colega blogger, es el final de la saga de historias oscuras, retorcidas y truculentas de Julio Jiménez, que se volvía a centrar en los secretos y conflictos de una familia más que disfuncional, abordando temas como la magia negra y el homosexualismo, que aun eran tabúes en pleno Siglo XXI.

Curiosamente, Walter Díaz, el actor afrodescendiente que protagonizaba tan truculenta trama, pasó casi desapercibido en el canal rival, como parte del reparto de la telenovela que tuvo la difícil tarea de asumir la franja prime time de RCN tras el final de Betty: Isabel me la veló, una de las últimas apariciones televisivas de Pacheco, en una novela tan pobremente protagonizada por Verónica Orozco, quien no pudo emular el éxito de su hermana Ana María; y con Lully Bossa como antagonista un año antes de que se diera a conocer su famoso video caliente.

En las restantes propuestas dramáticas de RCN, vimos una aburridísima Juan joyita quiere ser Caballero, que fue el debut actoral de Catalina Londoño como protagonista, pero no despertaba sino bostezos. La intrincada historia de un nieto perdido de la poderosa familia Caballero no logró capturar al público, terminando relegada al horario vespertino, al lado de las ene mil telebobelas de Televisa que ya plagaban la parrilla vespertina de RCN. Ello forzó a la salida anticipada de El inútil, curiosa novela que obtuvo ratings decentes y críticas favorables, más que todo dirigidas al personaje de Mirando Zapata representado por Víctor Mallarino (y que luego casi que repetiría, 10 años más tarde, en La teacher de inglés, pero con escaso éxito).

2001 fue también el año de algunas propuestas nuevas en materia televisiva: Caracol apostó por un programa de opinión en la franja late con Lechuza, con la reina de la televisión a los alaridos, D´Arcy Quinn. Un formato que hoy te podía hablar de la reforma penal y mañana pasaba al tablero al más reciente eliminado de Expedición Robinson, que fue el primer reality show que tuvimos en nuestras pantallas. Era interesante ver cómo 16 colombianos afrontaban la dura convivencia en las playas panameñas, divididos en las tribus Ukup y Atcha, con los primeros liderando ampliamente sobre los segundos, pero siendo el primer ganador un latonero proveniente del diezmado equipo Atcha, que a fuerza de ganarse los desafíos más importantes, logró los votos que lo acreditaron como ganador del Survivor colombiano.

Fue este formato el que nos demostró cuan retorcida puede ser nuestra naturaleza, desde robarle unas galletas a la producción y creer que nadie se daría cuenta, o aliarse para ir sacando gente por competencia, como ocurrió con Pedro Luis Falla, el matemático que llevó como objeto personal un directorio telefónico,  quien de este programa saldría luego a ser parte del reparto de telenovelas, o Marlon, el rapero que solo escucharía su ilustre progenitora, pero que hasta modelo de calzoncillos terminó siendo… y que volvería en 2004 en el reencauche del formato.

Por los lados de RCN, salió al aire Fuera de lugar, que se ambientó, en buena parte, con los partidos de la anodina Copa América que se celebró en Colombia. Y la llamo así, porque Argentina y Canadá declinaron de venir, Brasil mandó la suplencia y nos tocó conformarnos con Honduras y Costa Rica. Claro está, la situación de orden público no daba para más, y es no lo resolvían ni las humorísticas alocuciones presidenciales de Andrés Pastrana, el presidente que mas visitaba a nuestro país. Ahh…eran épocas en que aun la siniestra señora de Kling no había hecho su ingreso a las grandes ligas televisivas. Por su parte, Caracol conservó la exclusividad en los partidos de la Selección Colombia, a la que no le alcanzó para ir a Korea-Japón 2002, por más que ganáramos el gris torneo suramericano.

También destacaremos la escisión que tuvo Francotiradores, (programa que había dicho adiós a Mary Méndez, que recaló por un breve y poco afortunado tiempo como presentadora en Caracol) que en ese año separó en un programa las peripecias de Guillermo Prieto Larrota en El mundo según Pirry, y por el otro dio un giro hacia el humor político con nuestra rescatada de aquel año: La banda Francotiradores, que se volvía una alternativa inteligente e interesante al ya caduco sistema de humor predecible y ñoño de Sábados felices, que se acercaba ya a su trigésimo aniversario, que ocurriría al año siguiente

Y bueno, con el germen de la telerrealidad y de las coproducciones teleinmundas se cierra este episodio, quedando nosotros en el ecuador de nuestros especiales. Antes de despedirme, agradezco la masiva colaboración de los lectores en la selección de las rescatadas de los próximos años, aunque nos resta solo definir la rescatada del año 2012… ¿quién merece sumarse al selecto grupo donde están La luciérnaga, Señora Isabel, Brújula mágica, Quac el noticero, Hombres, El siguiente programa, Música Líquida, Cine arte, ¿Quien quiere ser millonario? y ahora La banda Francotiradores?.

Dios mío, en tus manos ponemos la bazofia que ya pasó, y los bodrios que llegan…