La columna de Azcárate sobre las gordas es desafortunada, pero no por las razones que todos piensan [audio]

La columna de Alejandra Azcárate sobre las gordas sin duda es desafortunada. Pero no lo es por las razones que todos piensan. En Las ventajas de la gordura la polémica actriz, comediante y columnista divaga sobre el sobrepeso en las mujeres intentando conservar esa persona irreverente que la ha hecho famosa. El problema es que da bandazos entre intentos de comedia y algunas verdades y cae en la burla fácil.

Decir que los hombres les ceden el puesto a las gordas “por miedo a que se les sienten encima” es infantil, es como hacer mofa de un cojo porque camina lentamente o de un retrasado mental porque habla despacio. Escribir sobre las gordas no es pecado, pero de alguien que goza de un espacio en una revista de circulación nacional se espera más; en el caso de la Azcárate se espera que sea muy original y/o que haga reir. Falló en ambas cosas.

Si Alejandra Azcárate escribió como comediante, se pifió porque la columna no es chistosa. Si escribió como mujer ni hablar porque es altamente insensible el escrito y minimiza un problema real que viven miles de mujeres. Cuando algo es insensible pero chistoso pasa. El problema de la columna es que es insensible y no es chistosa.

Mi teoría es que la actriz siente la presión por hacer comentarios irreverentes pues por esa cualidad es que es conocida. Así, insertó innecesariamente en su columna dos o tres perlas innecesarias que la dejaron muy mal parada a ella y a Aló. Sin duda, cuando se le pregunte por el tema responderá con la arrogancia acostumbrada.

Por último, es un buen momento para que Aló, y muchas revistas colombianas, reconsideren los criterios que utilizan para ofrecerle a una personalidad un espacio de opinión. Creo que son varios los que están ahí sin merecerlo.