¿Podrían los novelistas colombianos salvar nuestra televisión?

En el artículo que la Revista Semana trae para estos días, viendo lo bien que han funcionado los  literatos  en la televisión gringa (no mas hay que ver buenísimas producciones como True Blood, Game of Thrones, o la política Homeland), se  revela que pesos pesados de la literatura como Jorge Franco, autor de Rosario Tijeras y Paraíso Travel, y Ricardo Silva Romero,  autor de la novela  Autogol, recibieron sendas llamadas de HBO Latinoamérica y de Fox para desarrollar proyectos.

A este último, le propusieron adaptar su reconocido libro.

Lo que si no niega la revista, es que en el caso colombiano, eso es muy difícil, por costos, por las locaciones y por la cretinez visión de sus directivos, siempre pensando en un rating que baja cada vez mas, que los proyectos muy creativos tengan viabilidad. Pero al mismo tiempo,  Correo de Inocentes y Rosario Tijeras, sobre todo esta última, demostraron que puede haber muy buena televisión. No al nivel de los grandes canales, pero por algo se comienza.

Semana dice lo que ya sabíamos: Los directivos creen que el televidente promedio colombiano es bruto, que se conforma con noveluchas y productos de medio pelo, que no discute ni critica por que es ofensivo para su idiosincracia, y se sigue aguantando -porque no hay nada más que ver- todos los abusos de los canales privados. Y que por eso basan sus historias del mismo modo . Pero miren el rating de los últimos días: Desde Los Reyes o El Ultimo Matrimonio Feliz, para mas veras, serie dramática que lo mereciera,   volvió a tener números decentes en el prime time. Porque si, si hay mas que ver, las empresas de cable están cada día ofreciendo cobertura a más personas, y muchas mas se están mudando hacia otros lares.

Unos prefieren ver a Kiefer Sutherland como padre de su hijo autista en Touch, que al simplón de Juan Pablo Raba en su papel de nacimiento, como el niño Rico. La audiencia joven  le apuesta mas a producciones extranjeras como Soy tu Fan, incluso a la deslúcida Jersey Shore, que tener que ver lo poquísimo que ofrece Canal 13. Tal vez, si le dieran oportunidad a escritores de verdad, que tanta falta hacen en este medio, se podrían lograr otras cosas mas interesantes. Algo que ofrezca más de lo que nos hemos tenido que aguantar durante este último lustro.  Sería chévere que plumas como Santiago Gamboa, o Mario Mendoza, (Satanás),  cuyas obras brillantemente han adaptado al cine, pudieran meter baza en televisión. Se quejan por locaciones, por costos de producción.

Pero  las novelas de antes, Los Pecados de Inés de Hinojosa, o La casa de dos palmas, no son producciones que destaquen por su fastuosidad, sino por su rigor. Porque  a diferencia de muchas series que hoy pretenden recrear una época, los que trabajaron  en producción se esmeraron por investigar,  por ser creíbles a la hora de presentar las historias.

Aunque con esta educación de ahora, donde el egresado audiovisual  promedio  no sabe escribir un párrafo,  no esperemos nada. Prefiere ser un hipster cool,  que no sale de su Chapinero, que se burla de los pobres y los de provincia   y  que presume   copiar los planos de Quentin Tarantino con un guión mediocre . Pero que no sabe   pre-producir o a investigar.  Obvio: Los canales pagan muy mal. Miren a La Pola, el último intento malogrado de nuestra televisión. Solo faltaba Napoleón Bonaparte invadiendo a la Nueva Granada.

Concluyo que, para que un medio de gran envergadura como la Revista Semana de un aviso crítico de que -como en casi todo- estemos retrasados en contenido audiovisual, es que ya se llegó al tope, aunque el televidente colombiano aguanta mucho.  Que es hora, clama la revista, y muchos de nosotros, de  que hayan contenidos mejores.

¿Por qué no? ¿Porqué no podrían ser Santiago Gamboa, o Laura Restrepo nuestros nuevos libretistas? ¿Porqué no respetar sus procesos creativos, y que no terminen sus obras como la excelente La Bruja de Germán Castro Caycedo, en manos de una mediocre producción?

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