Turismo sexual en Cartagena: quitémonos la máscara

Hoy quiero hacer un editorial abiertamente, con mi opinión pura y simple, sobre el tema del escándalo de las prostitutas y los agentes del Servicio Secreto en Cartagena. Debate que en EEUU se está llevando en instancias como el mismo Congreso del país del norte, mientras aquí se presta para debates bizantinos entre el inepto Alcalde de esta ciudad descuadernada y Pacho Santos, quien se atrevió a afirmar que en esta ciudad todos los taxistas les ofrecen servicio de prostitutas a los visitantes. Para algunos, es mejor hacer la estrategia del avestruz y esconder la cabeza en tierra.

Yo no seré Pirry para hacer otro documental, como aquel donde puso verde (con todo el mérito) a Nicolás Curi, pero como habitante de esta ciudad, tampoco voy a tapar el sol con un dedo: Aquí llega un turista extranjero (y más si es de buena pinta) y sí le ofrecen putas (si, como castizamente diría García Márquez) y otras cosas más. Porque ese mito de ciudad turística esconde tanto las bellezas arquitectónicas como los vicios de una ciudad, donde tras el olor del dinero, todos activan sus agallas. El problema fue que les cobraron más por un servicio que los mismos agentes, probablemente, estarían en imposibilidad de pagar. Una extorsión sexual en toda regla que terminó muy mal.

No voy a justificar a los agentes Secretos gringos, porque en primer lugar, no estaban en lo que debían estar, que es una labor de altísima importancia. Pero esta no es la primera, ni la única vez que, probablemente, lo hayan hecho. Ellos son seres humanos, con deseos tal vez reprimidos de echarse una canita al aire, y miren todo lo que les ha costado: Según el vocero del Servicio Secreto, los agentes dados de baja fueron enviados de vuelta a sus lugares permanentes de trabajo y fueron sustituidos por otros funcionarios. El caso fue puesto en manos de la Oficina de Responsabilidad Profesional de la agencia. Lo que pasa es que aquí la boca la ocuparon en una cosa más que la señora Lewinsky…

Para empeorar las cosas como de todo se puede sacar negocio, ahora hay quien se rompe las vestiduras porque la aerolínea estadounidense de bajo costo Spirit Airlines, sacó recientemente una publicidad en la que invita a visitar Cartagena y obtener sexo. La campaña se mueve bajo el eslogan “More bang for your money”; en inglés, la palabra ‘bang’ se usa también para referirse a relaciones sexuales, lo que hace que el aviso ofrezca ‘más sexo por su dinero’. Pueden pararse de cabeza si quieren, pueden hacer el discurso mamerto de que esto nos espera por el TLC, pero, creatividad para aprovechar la coyuntura, sí que hay.

Y es bueno que se sepa y se debata abiertamente que si hay turismo sexual en esta ciudad, y que lo malo es que estamos degradándonos. ¿O creen qué cambia en algo que se de ahora en abril a que se dé, por ejemplo, en la movida temporada novembrina? No, lo único que cambiarán son los valores de los tiquetes, o el origen de los clientes y prestadoras del servicio, pero el caso sigue ahí. Ahora saltará a la palestra la mujer de 24 años de edad, cuyo encuentro con un agente del Servicio Secreto encendió la agencia del peor escándalo sexual. Con ese currículo, hasta para PDNT podría aspirar…porque polémica sí que es, y apta para el perfil de ese programa…

 

Señores Turistas: Si, aquí hay turismo sexual. Pero no es nada barato. Muchas veces, todo termina muy mal.  Por una noche con fulanita de tal, les pueden terminar cobrando como si se acostaran con la modelo de la portada de Playboy. Porque, de esta cumbre, nos quedaron preocupaciones sobre los servicios sexuales prepagos, la libertad  de un tal Ublime y las intenciones bochornosas de un ex participante de un reality de regalar un burro…