La madurez del chisme: Transmitir infomerciales disfrazados de reportajes

La publicidad es lo que paga las cuentas en la televisión abierta. Eso es una realidad y en los medios de comunicación es una práctica aceptada que programas, diarios y revistas hagan artículos o segmentos patrocinados. Los anunciantes en ocasiones prefieren esta modalidad porque es una forma de llegar más directamente al consumidor, por momentos inmune a los formatos comerciales comunes. Por respeto a los televidentes o lectores, cuando un medio transmite o imprime una nota patrocinada lo indica claramente de manera que no se pueda confundir con un artículo o noticia regular. Es una norma simple y de fácil cumplimiento y ningún programa, por muy light que sea, debería dejar de cumplirla. Es parte de la ética.

Causa curiosidad que los productores de Sweet, el dulce sabor del chisme no parecen estar de acuerdo con lo anterior pues con frecuencia transmiten notas ‘especiales’ (léase: probablemente pagadas) desde algún evento sin revelar que hay un anunciante que pagó para que esa nota salga al aire. La semana inmediatamente hubo un segmento de varias partes desde la función de Isabella Santo Domingo y esta semana uno igual desde un reinado en un municipio de Cundinamarca. En ninguno de los dos pude apreciar indicación alguna de que se trataba de una mención pagada. ¿Por qué?

No es difiícil poner el letrero que diga ‘Nota patrocinada’ y no desdice del medio el que acepten publicar este tipo de segmentos. Es lo más normal. Así, realmente no hay ninguna razón válida para esconder el origen comercial de un segmento de Sweet. Hacerlo, en cambio genera cuestionamientos a la credibilidad del programa. Sería bueno que en Colombiana de Televisión revisaran ese tema.

[con El Fiscal]