El Joe, la herencia, episodio 6: Mary Alonso y La verdad

Sexta entrega con el seguimiento a la historia detrás del fallecimiento del Joe Arroyo, y es hora de comentarles que varios de los músicos integrantes de “La Verdad”, la agrupación musical que, desde 1984, acompañó al artista cartagenero en su resurgir después de haber hecho parte de ‘Fruko y sus tesos’, dicen sentirse muy afectados pues nadie los contrata desde la muerte de su cantante líder, según ellos, por la denuncia de homicidio preterintencional que los hijos del artista interpusieron la semana pasada contra su mánager, Luis Ojeda, a través del abogado Abelardo De la Espriella.

El percusionista Emil Gálvis y el trompetista Miguel Márceles, ambos fundadores de la banda, se unieron a otros más jóvenes como el cantante Edwin Gómez, conocido como ‘El fantasma’, Marlon Fontalvo, Rolan Caicedo, Luis Padilla y Teddy Villanueva para manifestar que los señalamientos contra Ojeda son injustos y los perjudica en su parte laboral.

Ojeda, quien presidió la rueda de prensa de ayer en las instalaciones de Sayco, se ratificó en su posición de sorpresa por las acusaciones y las medidas legales en su contra, las cuales desmintió en todo momento.”Somos víctimas de algo que para mi es inconcebible. Acompañé a Joe 28 años, lo conocí en el barrio Costa Hermosa de Soledad, estrato 1. Fui su único presentador, manager desde el año 2000 y nunca tuvimos un percance, un inconveniente. Fui su empleado y amigo”, explicó Ojeda. El representante de Arroyo aclaró que sus funciones estaban limitadas a firmar contratos, organizar a los músicos de la orquesta y planificar fechas para presentaciones y que el cantante siempre fue una persona autónoma que se ponía de mal humor cuando le planteaban la idea de interrumpir los conciertos cuando enfermaba.

Dijo que nunca un médico lo persuadió para que impidiera que Joe Arroyo trabajara.”En 1997 me quedé con Joe en Barcelona cuando estuvo grave en un hospital de España. Era una gira que solo pudimos cumplir en dos fechas y estuve a su lado porque era su amigo”, sostuvo. Sobre su defensa solo anunció que ya cuenta con un abogado que se encuentra trabajando en el tema y que está tranquilo porque “es muy fácil decir y acusar, pero difícil es demostrar”. Lo que si aseveró es que Adela Arroyo Martelo, hija del primer matrimonio de Joe, quien se sumó a la denuncia en contra suya, está mal asesorada y no entiende por qué ahora está contra él.

Edwin Gómez, ‘El fantasma’, comentó que Arroyo lo convencía a cada rato de no retirarse de la orquesta a la que antes de que comenzara a transmitirse la telenovela basada en apartes de su vida, solo le salían dos contratos al mes, ya que lo que venía “era muy bueno para todos”, según el artista. “Y así fue. Los contratos llovieron y con ellos las ganas de un artista por estar mejor en la tarima, un compromiso que adquirimos hasta el punto de que contemplaba operarse la barriga”, manifestó. Emil Galvis, conguero, quien se considera cofundador de la base rítmica del ‘Joeson’, como fue bautizado el genero creado por Arroyo, aseguró sentirse impotente al ver cómo se explota el legado del artista de todas las formas mientras que su banda se encuentra mirando para el techo.”Quisiera hasta dictar talleres sobre lo que hicimos con el maestro, pero no se puede hasta tanto no se organice el pleito legal contra nuestro mánager”.

El nombre ‘La Verdad’ solo podrá ser utilizado para fines comerciales si Jacqueline Ramón, esposa y heredera de Joe Arroyo da la autorización.

En otro sector de las noticias, Mary Luz Alonso, segunda esposa del finado artista, concedió una entrevista a la prensa cartagenera donde salieron polémicas declaraciones. Aquí reproducimos parte de la entrevista:

—Joe era un hombre muy humilde, no atesoraba rencor, no envidiaba a nadie, se alegraba del triunfo de los demás. Fue muy desgarrada y triste esta separación después de veinte años juntos, hasta el punto que no podía cantar las canciones que nos recordaba nuestra unión, el que me dedicó Mi Mary y dos más, prácticamente se bloqueaba, se iba en lágrimas.
¿Cuándo habló con Joe la última vez?
—Dos días antes de entrar a cuidados intensivos en la clínica Asunción. Alcanzamos a decirnos cuánto habíamos sufrido al separarnos y cómo ninguno de los dos había superado esta separación. Se le salieron las lágrimas. Me dijo que me amaba. Esto no me lo estoy inventando. Nuestra hija Tato grabó esas palabras.
¿En estos siete años hizo algún intento por regresar?
—Claro que sí. Emocionado al final de los conciertos, decía “Me voy para la 38” que es donde yo vivo, pero algo le impedía hacerlo, se apagaba en lágrimas. En muchos ensayos no podía cantar Tal para cual, porque las lágrimas no lo dejaban cantar. Le había prometido a las niñas dos días antes de entrar a la clínica, que nos reencontraríamos pronto e iríamos a cenar. En el pre carnaval, nos fuimos las tres a ver a Joe y nos ubicamos cerca de la tarima. Las niñas estaban ansiosas e inquietas, “ojalá nos mire”, y lo miraban fijamente a ver si él las miraba, yo también. De pronto, él dijo que estaba muy contento por tener entre el público a sus dos hijas. Más adelante, hubo cierta mirada pícara hacia mí y dijo: También está mi esposa. Fue algo muy terrible porque allí estaba Jacquelin Ramón.
¿Estaría usted dispuesta a perdonar a todos aquellos que le han hecho daño físico y emocional a usted y a toda la familia de Joe Arroyo?
—Sí, yo aprendí a perdonar a quienes no tuvieron un nivel espiritual para tratarnos. Los seres humanos no somos perfectos, nos equivocamos, no quiero juzgar a nadie y menos a esta señora de la que no quiero hablar y de la que pienso que no supo lo que tenía a su lado. Llevar un rencor es como tener un árbol seco dentro de uno. El perdón es lo único que nos permite crecer como seres humanos.
¿Cómo sobrellevó la adicción a las drogas de Joe?
—Nunca le permití que consumiera drogas delante de sus hijas. Y lo aislaba dentro de la casa cuando estaba en ese conflicto y en esa adicción. Intentaba controlarlo. Tenía la compulsión de fumarse tres y cuatro tabacos de marihuana. Le impedía que lo hiciera y le trazaba límites. Y él lloraba después de drogarse.
¿Cree que Joe murió tranquilo?
—Creo que murió intranquilo por sus hijos porque les había prometido muchas cosas, las niñas se quedaron esperando ese encuentro prometido. Pero le hemos pedido a Dios superar estas situaciones.
Viendo la serie televisiva sobre Joe Arroyo descubro que invirtieron en la ficción las mujeres de la realidad. Usted aún no aparece.
—Bueno, dicen que es ficción pero aparecen nombres reales como Adela Martelo y Jacquelin Ramón. No se puede olvidar ni ignorar a nadie, esa es mi posición, siempre he sido así, reconocer es crecer. Yo, que fui su esposa durante 20 años aún no aparezco y estoy muy pendiente a ver si la ficción viene a ultrajarme con nombre propio…

[ElTiempo, ElUniversal]