Padres e Hijos: un año despues

Bienvenidos al primer Dia Nacional Padres e hijos. Hoy 21 de agosto Colombia recuerda con cariño a la serie favorita del mediodía. Para colombianos de todas las calañas el almuerzo de los últimos 12 meses no es lo mismo sin Daniela Franco y familia. A continuación un pequeño homenaje de lafiscalia.com a Padres e hijos:Por: salsa rosa

Muchos creíamos que esa criticadísima “serie” plagada de situaciones inverosímiles, de “actores” que hacían “escuela” en la serie de sobremesa colombiana por excelencia desde 1993 hasta un inolvidable 21 de agosto de 2009, tras 17 temporadas de sufrir las mediocres actuaciones, pésimos libretos, vergonzantes giros argumentales y circos varios.

Personalmente no asistí como televidente a la clausura del agujero negro de la TV colombiana, alli donde solo parecía que se entraba para nunca salir de un circulo vicioso de mediocridad y ramplonería. Pero se respira otro aire desde su clausura definitiva. Rumores casi de día de los inocentes han surgido sobre su retorno. Pero X6, la banda, suerte de “serie paralela/continuadora del legado” no sobrevivió. No la dejamos echar raices.

El llamado “programa bandera” de Colombiana de Televisión (experta en desaguisados de diverso calibre) tuvo que dar su paso al costado, tras años de ácidas criticas contra sus personajes, pero, sobre todo, contra Daniela. Este expediente X de la ficción trabajó en diez mil cosas y en las mismas fracasó pero, aun no siendo muy agraciada, levantaba tantos esposos en la ficción que serían la envidia de divas como Amparo Grisales ( en la realidad y en la ficción). Su familia, sin un trabajo definido, acogía arrimados varios para solventar el hecho de que la familia original no sobrevivió mas allá de una quinta temporada y perdió totalmente el norte, y de que muchos temían el encasillamiento, anque no les veíamos en algo mejor ( risas) que el seriado de Aponte y sus secuaces.

Chistes crueles de toda indole surgieron en torno a este programa: el el del femur, el del peaje, Daniela como el helicóptero, el de porqué fracasaba en Somalia… y se hizo parte del imaginario colectivo: era aquello que todos odiamos, la representacion de la estética de la mediocridad. Y mientras el canal rival no le dio problemas, lider imbatible de la “franja maldita”. O al menos, eso nos hacían creer. Demostró que el rating por inercia que generan las salas de espera de hospitales, restaurantes, peluquerias y lugares donde se hace una fila con un televisor de por medio pueden envidiarlo hasta los batacazos televisivos de ambos canales. Pero nos legó una historia que, en lugar de enseñarnos qué hacer, nos demostraba algo a no seguir.

Creo que, para nosotros, odiar a la novela de Marbelle, a Jota Mario o a la Negra Candela no son mas que parches actuales ante la ausencia de esa cloaca putrefacta de mal gusto. O que cuando pagamos la hipoteca, ahora toca ver como arreglamos la casa. No era necesario ver la serie de infinita mediocridad para saber de que iba. Es mas, no era necesario saber de que iba. Era como en el cine porno: No es necesario esforzarse por entender la trama porque NO la hay. O mejor, nunca la hubo.

Descansa en ¿paz?, Padres e hijos. Y que en unos años Tele(tercer)Mundo no nos haga un refrito con Catherine Siachoque de Ana María, Mauricio Ochmann como Federico y ni hablar de quien sería Daniela…