Voy a perder la cabeza por… [Desafío]

Una florida Toya Montoya nos hace el preámbulo del capitulo, que da cambio a una Playa baja sobrepoblada, donde se habla sobre la planeación, el clima, evitar ir a Desafío de Salvación individual y sobre quien ejerce el liderato, y luego damos paso a los naranjas en Playa Alta, donde la consigna es no seguir perdiendo integrantes. Las mismas cortinillas de siempre dan paso a un lodazal que servirá de escenario al Desafío de Salvación con la frase “son ellos o yo”, sentenciada por Vitor Mallarino. Y hoy la prueba es generar un efecto dominó y levantar una bandera, sorteando una muy embadurnada pista…y Nosotras® marca la primera pausa comercial.

Comienza la prueba, donde el equilibrio empieza a complicarle la vida a ambos equipos – sobre todo a los naranjas, contando con el pésimo equilibrio de Silvio y el peso de Emerson-, máxime si tienen que embarrar, por lo que se empiezan a definir las estrategias de cada equipo para sacar bolsas de las piezas. Los azules arrancan la postura de sus fichas con Gina, mientras los naranjas hacen lo propio con Carolina, a quien se le caen las piezas y tiene que volver a comenzar, lo que se repetiría con Emerson y algo similar ocurre con los azules cuando William toma el turno de armado. En una prueba como esta, el liderato se pierde con cualquier mínimo roce de mas, como ocurre con Leonardo y Silvio, encargados de los tramos finales.

Las continuas caídas hacen que se requieran auxiliares para terminar la prueba. Oscar y Daniel, así como Carolina y Jonathan, se encargan de ello. Lanzan los azules, y aun no les alcanza, pero a los naranjas los arreglos les sirven para celebrar una merecida victoria que iguala la serie con los rivales, y les pone a celebrar en el barro y fuera de él, hasta Emerson hace un pasecito de baile como los de Martha. Entre los azules, ¿azar o precisión?. ¿Cómo serán las matemáticas entre los sobrevivientes?. Ese es el dilema. Y con un discurso mallarinesco, es hora de lavarse el barro y tenemos una escena del “acercamiento” y la “atracción” entre Carolina y Jonathan, sobre todo cuando la paisa le lava la espalda a Jonathan, que suscita las suspicacias entre los costeños.

Y sin solución de continuidad, los azules van a la prueba de salvación individual, donde el temible cubo de alambre de púas, el casco-destornillador y mas pistas de equilibrio vuelven al ruedo….pero eso lo interrumpe la sinopsis de la comedia de Miss Uribita. Turno de dar vueltas y sacar los cubos, lo que nos da muestras mas que penosas del mareo que produce dar tantas vueltas, sobre todo, si se nota que Daniel no sabe ni donde pone las fichas, o Akemi, que no ve una en su eterno coco, el equilibrio. Leonardo toma la delantera hacia el cubo de alambre de puas, encuentra su “medallón” (por llamarlo de alguna manera), y le toca empezar a desanudar, hasta que es alcanzado por el acelerado Daniel y luego por Eider, Oscar…mucha gente en tan poco espacio, y finalmente es Leonardo quien logra ganar el último brazalete.