Una prueba descolorida [Desafío]

Tras la perorata de costumbre de Victor Mallarino, los paisas retornan a Playa media, y todo se reduce a una sola persona: el nativo de los azules. Éstos, a su turno, llegan a una Playa Baja que tanto añoraban, y por la cual brindaron, comieron, se ducharon y comentaron con las palabras de costumbre. Y en contraste, los costeños retornan a Playa Baja, pero mejor dotada que antes. Ni modo, hay que asumir el valor de las derrotas.

El nativo da gracias por sus alimentos, tras semanas de comer regulimbis, mientras los paisas siguen reflexionando sobre qué errores en la prueba les llevó a quedarse en Playa media. Es turno de que los azules coman y se relajen de los mosquitos, y brinden por una victoria necesitada y merecida, dentro de lo que cabe.

La Toya Montoya nos hace la introducción a la prueba de capitanes ( una muestra mas de que hay que hacer relleno), y damos paso a los costeños en Playa Baja, quienes definen sus turnos de participación en dicha prueba. El isleño sería el primer capitán naranja, decisión que apoyan sus coequiperos, dada la energía que tiene, pero parece que se internó demasiado en la selva, pero afortunadamente regresó a tiempo. Los verdes eligen a Daniel, aun con los recelos de Leonardo. Entre los azules, la decisión queda de nuevo en manos del “dado de la suerte” y Teo es el elegido por el azar, algo que no le convence mucho al elegido.

Las mismas preguntas pendejas de siempre respecto de lo que significa la victoria en Playa Alta, el hecho de representar a su equipo y cómo se eligieron los representantes dan paso a la explicación del beneficio personal (el dinero) y el colectivo para el Desafío de salvación. Y sigue el reciclaje de pruebas: esta vez , es la de atravesar una pista de obstáculos con una yunta y unos pesos a trasladar. Relativa ventaja del capitan verde, que se pierde cuando el peso le hace ceder. El naranja, con mas agilidad, logra avanzar hasta la zona de equilibrio, relegando a los otros, pero solo llevando un solo peso. Al azul le dificulta el andar la zona de equilibrio, y el verde se ve en aprietos con ese tronco. Teo desiste ( el habitual papelón de muchos capitanes azules), mientras el capitan naranja trata de culminar la primera etapa , y Daniel sigue con el peso del tronco. Toya trata de ser una suerte de “porrista”, y Jonathan se encomienda a Cristo para tener la fortaleza en la prueba.

Y ni la gritería del verde parece hacerle mejorar su resultado, mientras el isleño avanza con su segundo peso en el retorno. Para ser una prueba tan de mero trámite, el costeño se esfuerza mucho mas que sus rivales. Tiempo de tomar un poco de aire, pero no de rendirse para el capitan naranja y el verde, a pesar de los 36 grados que reporta la pantalla. Y Jonathan se decide a hacer el envión final por los 20 kgs que le faltan por llevar a feliz puerto, con no pocas dificultades.

Mucho alarido verde entrecruzado con lamentos por ahí, pero esta prueba tiene nombre propio, quien se ingenia formas de sobrellevar el pesado fardo, que lentamente fulmina a sus contrincantes y le hacen ganador de la primera prueba, quien dedica su triunfo a su familia en spanglish. El premio, elegido por Jonathan, es la ventaja para el equipo, por encima del dinero. Esperemos que sirva de algo.