Desafío día 81: pesos y contrapesos…

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Antes que nada, hay que agradecerle al Desafío que esta vez no nos toca soportarnos como entrada previa “Oye huesita”. Que sepan que la historia rocambolesca y eterna del guiso de “Monchi Maestre” me interesa menos que el producto interno bruto de Burkina Faso.

Taliana Vargas fue la encargada de presentarnos OTRA prueba en tierra, con OTRO  rompecabezas y OTRA pista de obstáculos, tras el debate previo a la prueba más soporífero y predecible de los 81 capítulos. Aquí supuestamente la memoria sería la calve, pero de nada sirve la memoria de elefante con la fortaleza de una cucaracha, porque apenas le dijeron lo de llevar un grillete, uy, qué cara puso…y como ya es costumbre…si, señores, Nosotras® nos trae la primera pausa comercial.

Aunque Ludwig iba  adelantado, se nota que el equilibrio no es lo suyo..aunque el coqueto detalle del grillete para la grilla mayor ( lease mariluz…sin comentarios).

Didier como que va de “porrista” a estas pruebas, porque ir a ver jugar otros allá…no, mejor dejenme descansar en la Playa Fusión , no?.

Y ahí, arrastrando un peso encima ( será el de la conciencia?), la estación de colgantes  era la tortura merecida de Fabián, aunque los tubos  para Ludwig…tampoco fueron un jardín de rosas, perdiendo el liderato parcial de la prueba …ay, cómo se evidencia cuando no tienes quien te saque de problemas…Tras mucho intentar, los tres empiezan a armar el rompecabezas. Parece que por fin Fabián quiere demostrar porque era un “crack” con los rompecabezas, porque, entre todos, el suyo era el tablero con mas forma, y era cuestión de tiempo que le ganase al nulo razonamiento abstracto de Mariluz ( porque las piezas no se sostiene por si solas, apréndetelo bien), y al tremendo enredo que tenía Ludwig. Lo dicho, entre  Boca´e olla y la cucaracha rastrera se pelean el tercer cupo ( me da lo mismo quien salga, ambos me caen cual patada en la ingle). Si, Fabian, ya sabemos que adoras a tu hermano.

Abrazo que va, abrazo que viene, y Ludwig ya sueña en mandar a su casa a la santandereana, que le echa una piropeada a Fabián, en medio de su auto-reconocida incapacidad. Espacio para el humor de Fabian: “Yo siento que soy una buena persona”…si , claro, comparada con Bin Laden…y no, por ser buena persona NO necesariamente ganas un reality. Y es que, pobre Ludwig, bien puede llevarse una indigestada de artrópoda santandereanao. Colofón –innecesario- por cortesía de Taliana